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REQUIEM POR LA “PREFERENCIA HUERFANA” del “APOSTOLADO INTELECTUAL”

Por Jaime Escobar Fernandez
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MI REACCION A LA CHARLA CON EL P. Arturo SOSA, S.J.

Adr. – Quid est mors?

Epict. – post memoriam oblivion

[Altercatio Hadriani Augusti et Epicteti Philosophi]

Lo diré de una vez: escribo esta reseña necrológica a la manera de “requiem” por el pass away del “Apostolado Intelectual”, herido de muerte por las nuevas “preferencias” que anunció el P. Sosa, S.J. quien, por solicitud de la Congregación General debía revisar las propuestas hechas por el P. Kolvenbach, S.J., anterior general de la Compañía.

Ruego a quienes tengan la paciencia de leerme, no dejarse “entrampar” por mis sesgos, cuyo origen se remonta al tibio afecto que me genera nuestro Padre General; a pesar de todo, me mueve el sabio consejo mandatorio de nuestro apreciado compañero Samuel Arango: ¡“No lo diga; escríbalo”!

Confieso que me molesta la moda actual de un nominalismo rampante convencido y convenciéndonos de que cambiando de nombre, se modifica la realidad: la “Iglesia en camino” ahora es “sinodal” que significa lo mismo en su original griego: consulta popular arropada en “discernimiento comunitario”, “preferencia” / “prioridad”.

Son incontrovertibles las capacidades lingüísticas del P. Kolbenvach S.J., pero quizás en otras lenguas y ámbitos culturales haya diferencias marcadas entre prioridad/preferencia, pero en español me parece adivinar una palpable tautología, pues todos, sin excepción, damos “prioridad” a cuanto se ubica en la cúspide de la escala de nuestras “preferencias”.

Amo el seguimiento a videos de mis “preferencias”, porque ofrecen las posibilidades inigualables de frenar el discurso, devolverlo a estadios anteriores, avanzarlo de acuerdo con los intereses y sobre todo, volver a disfrutar una y otra vez de su contenido. Cada fin de semana, cuando regreso del campo, no tengo otra prioridad que sentarme a detener el tiempo y el pensamiento en el video que con admirable constancia nos envía Darío; reconocimiento quizás un poco insuficiente.

Las vivencias y el periplo vital del P. Colvenvach, S.J.

La pregunta obvia podría ser ¿qué tanto influyen las vivencias del periplo vital de alguien en la elección de sus “preferencias”? ¿Habrá alguna relación entre los antecedentes de hombre de letras e idiomas de Kolbenvach en su propuesta de “Apostolado Intelectual? Quizás el testimonio del P. Juan Ochagavía, S.J., su colaborador cercano, nos permita inferir alguna hipótesis plausible. […] amaba […] el estudio y el rigor intelectual. […] Las bibliotecas eran su pasión y su deleite. En el verano, con todo el calor de Roma, no salía a ninguna parte porque para él las vacaciones eran trabajar en la biblioteca.

[…] Las lenguas fueron también parte de sus pasiones. En el colegio comenzó con holandés, alemán, inglés, francés, latín y griego. En el Líbano tuvo que aprender el árabe, pero además el armenio y el ruso. El castellano lo fue aprendiendo de a poco con su secretario, el hermano Luis García; y otro tanto, el portugués. Yo pude ver de cerca cómo al año y medio ya hablaba bastante castellano. Me preguntó mucho por el mapudungun, interesándose por sus estructuras de prefijos y sufijos. […] Con su barbita de sacerdote del rito armenio, parecía un monje. Pero no solo por la barba, sino por los modos monacales. Se acostaba alrededor de las 11:00 pm, y se levantaba a las 3:30 am para sus largos rezos, la misa y las lecturas de autores espirituales, de preferencia los antiguos. (Testimonio del P. Juan Ochagavía, S.J. Revista Jesuitas Chile, verano 2017).

Las vivencias y el periplo vital del P. Arturo Marcelino Sosa Abascal, S.J.

También acá es tentador preguntarse ¿qué tanto influyen las vivencias de su periplo vital en la manera como el P. Sosa, S.J. desarrolla el encargo de la Congregación General para revisar las “preferencias” establecidas 20 años atrás por uno de sus antecesores? El recuento de los “antecedentes” del P. Sosa, S.J. nos podría colocar en la pista de suposiciones plausibles, en especial, sobre la metodología que adoptó para sacar adelante el encargo de revisión de las “preferencias” de Kolbenvach, S.J.

En nuestra tertulia con el P. Sosa, S.J. nos contó que “[…] la experiencia que me nutre se fundamenta en la tierra venezolana (min. 4:34); pasé toda mi vida como jesuita en Venezuela (min. 4:42): entré en Venezuela; me formé en Venezuela; trabajé en Venezuela; 10 años en S. Cristóbal (min. 5:02)

La agencia de noticias Fides dice de él que “[…] habla diversos idiomas […] su lengua materna, el español, […] italiano e inglés y entiende el francés. […] licenciatura en Filosofía otorgada por la Universidad Católica Andrés Bello (1972); teología en la Gregoriana y es doctor en Ciencias Políticas, Universidad Central de Venezuela; larga trayectoria en la docencia universitaria y la investigación en el campo de las ciencias políticas. Ha sido profesor y miembro del Consejo Fundacional de la Universidad Católica Andrés Bello y Rector de la Universidad Católica del Táchira. (Fuente: https://www.jesuits.global/es/p-general/p-general/).

Por fuente de alta credibilidad, me enteré hace ya un tiempo que durante el Rectorado del P. Sosa, S.J. la Universidad Católica del Táchira ella pasó del puesto 1 al 9 en el catálogo de universidades destacadas por su calidad académica. Wikipedia en la entrada con el nombre del P. Sosa, S.J. hay registro con las respectivas fuentes de las críticas a su pensamiento religioso y político.

Elucubro ahora a partir de algunos de los detalles de la vida del P. Sosa quien, nombrado General, se le asigna la tarea de revisar las “preferencias” propuestas por el P. Kolbenvach, S.J. En su condición de “politólogo profesional” y con significativa experiencia en trabajo social, el P. General se aplica a cumplir con el mandato y para ello organiza una exploración o “survey” de tinte sociológico como el que adelantó el P. Pacho Zuluaga (Sociología de la religión) a comienzos de la década del 60; ahora se trata, según parece por sus aparentes características, de una “consulta popular” que de fachada se arropa en la figura de “discernimiento en común”.

Quizás en la mente del P. Sosa rondara en ese momento la idea de la “resistencia al cambio” que Kurt Lewin, sicólogo social, analizó por allá en la década de 1940 y propuso la fórmula mágica y elemental pero efectiva en el proceso de vencer la resistencia al cambio; ella era, darle participación a los afectados por el proceso.

La participación en el cambio tiene efecto colaterales; si los consultados no poseen la suficiente información compartida del contexto universal en que se mueven, sus propuestas están determinadas por las necesidades y problemas que viven en el día a día y se concentran en proponer vías de solución que al final, en el esfuerzo por reunir los mínimos consensos, desaparecen y minan la confianza en el método cuando no, en la institución que lo propone.

He sido durante los últimos años curioso lector del “Anuario” a donde convergen las múltiples actividades de la Universal Compañía; todavía me lamento de la ausencia patética de informes sobre la “preferencia” por el Apostolado Intelectual; en ese informe anual antes impreso y ahora digital, predomina el brazo fatigado de Francisco Javier bautizando infieles y constato una notable ausencia de iniciativas a la manera del discernimiento madurado en la oración y el silencio que le permitió a Ignacio de Loyola redactar las Constituciones, además de perfeccionar su manual de Ejercicios Espirituales.

Ante la desaparición de la “preferencia por al apostolado intelectual” reflejada en los informes consignados en el Anuario de varios años, me cuesta entender al P. Sosa cuando en Chile no hace mucho afirmó sin vacilación alguna: “Lo que denominamos apostolado intelectual es central en la misión de la Compañía hoy, como lo ha sido desde sus inicios. La complejidad de los problemas del mundo hace siempre urgente y central la reflexión intelectual para poder realizar un servicio calificado a la humanidad desde la misión de la Iglesia.

[…] El Santo Padre Francisco, en la visita que hizo a la Congregación General 36ª, en octubre pasado, […] Nos invitó a seguir trabajando desde la profundidad espiritual con profundidad intelectual y visión de los procesos en marcha en las personas y en las relaciones entre ellas y con la naturaleza. […] No es posible una visión profunda de procesos complejos sin análisis y reflexión. ¿Lo vieron así los “deliberantes”?

Parece que la “discerniente” Compañía de Jesús durante la “consulta popular” por cinco años, no tuvo en cuenta la advertencia del Papa: “El discernimiento que lleva a escoger las acciones a realizar necesita de esa profundidad intelectual”. (Fuente: “Intercambio”, Ed. 38 Fe y Justicia). Como diría el inolvidable Cantinflas: “Ahí está el detalle”.

Sometí esta diatriba al concepto de un muy competente revisor amigo quien me anotó que la educación es “apostolado intelectual”. ¿Será así? El componente de investigación responsable de la creación de conocimiento va tomando relevancia para las Instituciones de Educación Superior en su afán por ocupar posiciones relevantes al momento de buscar puestos altos en las categorías de calidad para atraer estudiantes, pero en ellas predomina el componente “docencia” que no es otra cosa que la divulgación y aplicación del fruto intelectual por lo general ajeno y en casos excepcionales, propio.

El Apostolado Intelectual se refugia en reductos que de alguna manera están tentados a pensar que son “las ovejas negras” del rebaño a quienes quizás se tolere pero no se les estimule. Una oración por el moribundo, si no difunto Apostolado Intelectual; descanse en paz a la espera de la Resurrección prometida a los vivos y que quizás también pueda cobijar a otros muertos.

Jaime Escobar Fernández

Chía, 1 de abril del 2024

3 Comentarios
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3 Comentarios

Rodolfo R. de Roux 15 abril, 2024 - 4:42 am

“El Apostolado Intelectual se refugia en reductos que de alguna manera están tentados a pensar que son “las ovejas negras” del rebaño a quienes quizás se tolere pero no se les estimule.” Me encantan las ovejas negras. Gozo mucho con su invaluable aporte e interesante compañía. Gracias, Jaime.

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VICENTE ALCALA 15 abril, 2024 - 4:51 am

Querido Jaime, se le atribuye también a Kurt Lewin la máxima de que “no hay nada más práctico que una buena teoría”. Y una teoría es intelectual y… es apostolado. B. Lonergan afirma y comprueba cómo “el acto de intelección es la fuente no sólo del conocimiento teórico, sino también de todas sus aplicaciones prácticas y, ciertamente, de toda actividad inteligente” ¡Cómo necesitamos en el país muchos actos de intelección! y… eso es apostolado. “Ningún ser humano ha nacido en esa configuración (intelectual de la experiencia); nadie la alcanza fácilmente; pocos se mantienen en ella de modo permanente”… y eso es apostolado. Valoro mucho tu artículo.

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Hernando+Bernal+A. 15 abril, 2024 - 2:49 pm

Los comentarios que Rodolfo R. y Vicente hacen a tu artículo me han servido para entender con mayor amplitud el significado del apostolado intelectual que tanto tu y muchos otros echamos mucho de menos, Saludos,

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