Reflexiones literarias para fin de año

Por: Ramiro Valencia Cossio
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El fin y el inicio de un año son momentos propicios para examinar experiencias. No se trata de visitar la tumba de los propósitos muertos, sino de mirar la existencia con gratitud.

He recordado reflexiones de autores que han tocado mi alma, he compartido y en estos instantes vale la pena tamizar.

Nada es sabido si no se interioriza; un burro cargado de libros seguirá siendo un burro, en tanto el conocimiento es de la mente y la sabiduría, del espíritu. Lo decía san Ignacio de Loyola: “Porque no el mucho saber harta y satisface el ánima, más el sentir y gustar de las cosas internamente”.

Cómo olvidar que en El Principito, Antoine de Saint-Exupéry nos devela un maravilloso secreto que el zorro deja como legado: “Eres responsable para siempre de lo que has domesticado”. Sí, cada relación, de todo tipo, con otro ser humano, crea un lazo tal que se convierte en parte de nosotros mismos y de ello somos responsables.

Khalil Gibran, excelso poeta y místico libanés, nos dejó en su obra maestra El Profeta enseñanzas profundas y perennes. Cito algunas. Hablando acerca del matrimonio dice: 

Amaos el uno al otro, mas sin hacer del amor una cadena;

que este sea más bien un mar moviéndose entre las orillas de vuestras almas.

Que cada uno llene la copa del otro, mas no bebáis de una misma copa;

compartid vuestro pan, pero no comáis de la misma hogaza.

Cantad y danzad juntos, y sed felices, pero que cada uno pueda estar solo,

tal como las cuerdas de la lira que, aunque separadas, todas vibran con la misma música. (…)

Y estad juntos, pero no demasiado cerca, porque las columnas del templo se levantan separadas

y el roble y el ciprés no crecen el uno a la sombra del otro.

De qué manera más hermosa nos señala que el amor no puede esclavizar, que nace y se prolonga justo cuando cada uno mantiene su propia identidad y su plenitud.

Y cuando habla de los hijos, sentencia: 

Vuestros hijos no son vuestros hijos.

Son los hijos y las hijas de los anhelos que la vida tiene de sí misma.

Vienen a través de vosotros, más no de vosotros, y aunque vivan de vosotros no os pertenecen.

Podéis darles vuestro amor, más no vuestros pensamientos,

porque ellos tienen sus propios pensamientos.

Podéis dar albergue a sus cuerpos, mas no a sus almas,

porque sus almas moran en la casa del mañana, que ni siquiera en sueños os es dado visitar. 

Más adelante agrega: 

Podéis esforzaros en ser como ellos, más no intentes hacerlos como vosotros, 

porque la vida no marcha hacia atrás, ni se detiene en el ayer.

Finalmente, traigo a colación lo que Deepak Chopra nos enseña en su libro El sendero del mago: “Hay un mago dentro de cada uno de nosotros (…), un mago que lo ve y lo sabe todo”.

Es nuestra tarea acallar la mente e ir a lo profundo de nuestro ser en silencio. Encontrarse con la esencia espiritual donde se revela nuestro mago interior.

Ramiro Valencia Cossio

Diciembre, 2020

3 Comentarios

John Arbeláez 17 diciembre, 2020 - 7:58 am

Excelentes reflexiones ,Ramiro, esspecialmente, para mí, las relativas a los hijos. Eso de que los hijos son flechas que uno lanza al vacío tiene altas dosis de sabiduría. Esperamos dar en el blanco.

MIl gracias

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Jaime Lopez Velez 17 diciembre, 2020 - 12:03 pm

De gran ayuda ha sido para mí este escrito, breve, sencillo y profundo. Gracias mil

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Carlos Posada 19 diciembre, 2020 - 8:40 pm

Como todo lo tuyo! Excelente!
“Es nuestra tarea acallar la mente e ir a lo profundo de nuestro ser en silencio. Encontrarse con la esencia espiritual donde se revela nuestro mago interior”

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