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¿En qué creo hoy?

Qué me significa mi mamá. – (Ante el féretro de mamacita)

Esta nota la escribí en septiembre de 2001, cuando mi madre trascendió y se unió al Señor Dios para siempre. Nos dejó un mensaje de amor, de vida, de fidelidad, de auténtica generosidad y bondad, de honradez. Hoy quiero compartirlo nuevamente y mostrarlo en el momento de la partida de nuestro amigo Sergio Acevedo Coronado, un gran compañero y hermano, a quien mi mamá recibió en nuestro hogar como un hijo más, que siempre la llamó: “abuelita”. Sergio vivió en nuestra casa casi 10 años y sigue presente en nuestros corazones.

Esta nota la escribí en septiembre de 2001, cuando mi madre trascendió y se unió al Señor Dios para siempre. Nos dejó un mensaje de amor, de vida, de fidelidad, de auténtica generosidad y bondad, de honradez. Hoy quiero compartirlo nuevamente y mostrarlo en el momento de la partida de nuestro amigo Sergio Acevedo Coronado, un gran compañero y hermano, a quien mi mamá recibió en nuestro hogar como un hijo más, que siempre la llamó: “abuelita”. Sergio vivió en nuestra casa casi 10 años y sigue presente en nuestros corazones.

Mamá me significa un villancico de Navidad, alegre, fresco, lleno de amor y de dulzura, de inocencia, de fe, de unión familiar, de luces de bengala y de la ilusión de un Niño Dios que nos regala lo que puede, a veces más, a veces menos, pero siempre lleno del amor de manos trabajadoras y honradas.

Mamá me significa el rosario al final de una jornada, poniendo orden en las risas infantiles que a veces no entendíamos por qué “la Santa María” de mamá comenzaba antes de terminar nosotros el “Dios te salve María…” 

Mamá me significa el abrir la casa a los refugiados de la violencia para compartir con ellos el mismo plato, los mismos granos, la misma sopa, para todos igual, aunque todos comiéramos un poco menos. Así aprendí a compartir, mirando su amor con la familia Vargas que venía del eje cafetero durante la violencia de los años cincuenta.

Mamá me significa la alegría de una canción “de planchar “, porque cantaba lindo, mientras repasaba las camisas de sus hijos, la ropa de su esposo… Todavía escucho su voz cristalina en “La barca de oro” o en “Un viejo amor”.

Mamá me significa la fe en el buen Dios, un señor misericordioso, sin altanerías, que nos creó para hacer el bien, cuando aceptaba los ramilletes espirituales que pintábamos en el colegio para su regalo del día de la madre junto al pedazo de tela que le regalábamos para un delantal o para el trapo de limpiar el polvo.

Mamá me hace recordar las quebradas cristalinas por su alegría contagiosa y su risa sonora… Su visita cada quince días al internado de los jesuitas llevando con papá la maleta de sus hijos. Esa ropa lucía radiante de amor y de limpieza, como esas aguas cristalinas, refrescantes e inquietas. 

Mamá me significa la misa diaria en la Iglesia parroquial que ella ayudó a construir con papá y con otros buenos amigos, al lado del Padre Echeverri, organizando bazares, vendiendo empanadas… Allí aprendí que hay que orar todos los días y que la presencia de Dios, la puede uno llevar hasta en el bolsillo del delantal de una madre.

Mamá me representa la imagen de María y es mi vínculo más cercano con el amor de la madre de Dios. No tengo mejor referencia viva del amor maternal de Maria que el amor puro y hermoso de mi madre. 

Mamá me significa bondad, una mesa servida para todos, con el mejor de los adornos. Mamá me significa el sentido de la justicia, al poner paz en la discusión de los hermanos. No se guardó para sí ni siquiera su belleza exterior. Sus manos reflejaban el trabajo en su artritis causada por la labor de la platería al lado de papá. 

Mamá me significa la fidelidad del amor para toda la vida. Un amor que echó de menos hasta el último momento a su “Danielito”, como ella llamaba a mi papá en sus notas de novios que descubrí un día, curioseando entre sus cosas. Ya no tiene que echar de menos a nadie. Su amor fiel de 57 años de matrimonio se prolonga ahora para siempre.

Mamá me hace feliz al saber que somos uno, que vamos camino de la casa del mismo Padre, que la fe no es cuestión de razón, sino de vida. Que la Esperanza existe, en la espera del hijo que pronto regresará y en la cazuela de changua lista para el nuevo desayuno.

Mamá me representa a la mujer que recibió en la casa como nuevos hijos a Ingrid, a Ángela, a Betty, a Sergio, a tantos que necesitaron un hogar y a quienes ella acogió sin remilgos, a cambio de nada. Para todos había amor y bondad.

Mamá está aquí con nosotros, orando con nosotros, cantando con nosotros, animándonos a vivir como ella, a dar ejemplo de la fe que se vive sin elucubraciones. La fe de quien escogió a Dios por encima de todas las cosas.

Gracias, mamá. Gracias por ser tan bella. Gracias porque nos diste todo. Vive feliz ahora con papá, en esa eterna boda a la que todos estamos invitados, dando testimonio de que Dios no puede ser otra cosa que amor, vivo, fuerte, eterno y exigente. Gracias porque al mirarlos a los dos, realmente podemos decir que el amor es más fuerte que la muerte.

Amén.

Bernardo Nieto

Mayo, 2023

Por Bernardo Nieto

Jesuita (1963-1975). Licenciatura en Filosofía y Letras; Bienio en Estructura y valoración cinematográfica. Master Instructional Technology & Media. Gerente Producción y Programación TV. Decano de Ciencias Sociales. Gerente de Comunicaciones, Unicef. Casado con Myriam Uribe R, Comunicadora social. Hijos: Juan Manuel, Músico, Ingeniero de sonido, Especialista en educación infantil; Sergio Andrés, Artista visual, Master Fine Arts, Artes electrónicas y María Angélica. Politóloga, especialista en Periodismo y Master en Desarrollo. Hoy se dedica a la alfabetización de adultos y jóvenes.

6 respuestas a «Qué me significa mi mamá. – (Ante el féretro de mamacita)»

Bernardo, muy lindo y conmovedor
Escribí ayer esta tarjeta y la transcribo, como eco de tus palabras, para todas las madres del grupo:
FELICES MADRES
Felicidades madre.
Todas las mañanas
el olor a tierra fértil
despierta a las noches tranquilas.
Todos los días
el aroma del amor materno
acaricia el sudor de nuestras vidas.
Gracias, tierra fecunda
por darnos nuestro alimento
Gracias, madres felices
por darnos la vida y el sustento.

Bernanrdo bello tu mensaje a la mamá. Comparto tus sentimientos inclusive en el canto de la madre haciendo sus oficios en la casa. Hasta un CD tengo de la mía grabado hace muchos años. Bellos recuerdos que nunca olvidaremos de nuestras madres.

Bernardo: ¡qué preciosa imagen la que pintas de tu madrecita! Nos haces una vivencia patética desde la generosidad y el amor. Le has hecho un gran y justo homenaje, a la vez que nos conmueves con tu devoción. Gracias

A todos ustedes, queridos amigos, un abrazo fraternal por sus generosos comentarios. Como hijos, la experiencia del amor maternal en nuestras familias es y ha sido la columna sobre la que se consolida el hogar, la vida, la armonía interior de todos.

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