Primero la vida, porque es sagrada

Por: Bernardo Nieto
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Al escribir esta nota, vienen a mi mente cuatro momentos que considero abominables en la historia de la humanidad, relacionados todos con la negación del derecho a la vida. Afortunadamente con el desarrollo del pensamiento sobre la dignidad de la vida humana, también han desaparecido, al ser prohibidos legalmente, tales comportamientos abominables.

  • En Grecia y en Roma el infanticidio estaba permitido. En el capítulo “De la educación de los hijos en la ciudad perfecta” de la Política, Aristóteles indicaba que “para distinguir los hijos que es preciso abandonar de los que hay que educar, convendrá que la ley prohíba que se cuide en manera alguna a los que nazcan deformes”. Hasta el año 374 en el Imperio Romano, el Pater tenía la potestad de abandonar como “expósitos” a los recién nacidos por malformaciones o porque a las niñas se las consideraba menos útiles. 
  • En la época de la esclavitud se discutía si los negros esclavos tenían o no alma. 
  • Según el pensamiento nazi y su concepción de la raza perfecta, los judíos, discapacitados, deformes y otras razas no deberían existir. Esto fundamentó las atrocidades del holocausto en la segunda guerra mundial. Hoy resurge la misma amenaza en los neonazis que ya tienen presencia en el parlamento alemán.
  • Hoy, hay quienes rechazan que los fetos de niños y niñas potencialmente deformes tengan derecho a vivir. 

Lo que dice la Convención sobre los Derechos del Niño

Para ilustrar mi opinión, cito la Convención internacional sobre los derechos del niño, aprobada por la Asamblea General de las Naciones Unidas el 20 de noviembre de 1989, la cual tiene varios textos iluminadores.  

En su preámbulo se lee:  

“Reconociendo que las Naciones Unidas han proclamado y acordado en la Declaración Universal de Derechos Humanos y en los pactos internacionales de derechos humanos, que toda persona tiene los derechos y libertades enunciados en ellos, sin distinción alguna, por motivos de raza, color, sexo, idioma, religión, opinión política o de otra índole, origen nacional o social, posición económica, nacimiento o cualquier otra condición. (…)

Teniendo presente que, como se indica en la Declaración de los Derechos del Niño, “el niño, por su falta de madurez física y mental, necesita protección y cuidados especiales, incluso la debida protección legal, tanto antes como después del nacimiento”. 

Además, en el artículo 6 de dicha Convención, se lee textualmente: 

1. Los Estados Partes reconocen que todo niño tiene el derecho intrínseco a la vida. 

2. Los Estados Partes garantizarán en la máxima medida posible la supervivencia y el desarrollo del niño.

La Convención internacional sobre los Derechos del niño es un tratado firmado por la Asamblea General de las Naciones Unidas, es decir, por todos los países que pertenecen a ella. Es de cumplimiento obligatorio y debe ser respetado por todos los Estados miembros. El derecho a la vida es el derecho fundamental sobre el que se construye toda la legislación internacional. De acuerdo con el texto de esa Convención los derechos de niños y niñas son de ellos y no de los padres. De aquí se deduce que el feto es un ser humano, sin importar su edad, que requiere protección y cuidados especiales. 

Como tal, tiene derechos inalienables, propios de su naturaleza, los cuales están cobijados y protegidos en este tratado internacional. Cada país debe legislar en esta materia respetando lo acordado en este tratado y en los que tienen que ver con la Convención de los derechos de las personas en condición de discapacidad, entre otros. 

Con este fundamento, de aquí se pueden derivar iniciativas gubernamentales eficaces de educación y responsabilidad sexual, de protección a los niños, a las familias y de verdadero respeto a la vida. Al justificar y causar el aborto, por cualquier razón, todos los involucrados asumen las consecuencias de lo dispuesto en la Convención y en cada país sobre la materia.

En Colombia, además, el artículo 44 de la Constitución, actualmente vigente establece con toda claridad, que 

Son derechos fundamentales de los niños: la vida, la integridad física, la salud y la seguridad social, la alimentación equilibrada, su nombre y nacionalidad, tener una familia y no ser separados de ella, el cuidado y amor, la educación y la cultura, la recreación y la libre expresión de su opinión. (…) Los derechos de los niños prevalecen sobre los derechos de los demás”.

En conclusión

Un principio, como los citados de la Convención sobre los derechos del niño, es un punto mínimo de partida que se respeta y se cumple. No es una meta o un ideal para cumplir. La grandeza y la dignidad de los seres humanos se concretan en el respeto y cumplimiento de estos principios. Por esto, y por mucho más, la vida de los niños, seres humanos, es sagrada. No es una cuestión de creencias, mojigatería o falsa moral. Es una cuestión de derechos humanos.

Bernardo Nieto Sotomayor

Octubre, 2020

14 Comentarios
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14 Comentarios

CHRISTIAN BETANCUR 29 octubre, 2020 - 9:00 pm

Felicitaciones, Bernardo, por tocar un punto tan sensible e importante. En gracia de discusión, podemos estar dispuestos a escuchar los razonamientos de las mujeres que piden el derecho a abortar en cualquier circunstancia. Pero esto no quiere decir que debamos aceptar el principio de que “la mujer es dueña de su cuerpo, y tiene el derecho a decidir sobre él”. Si desean ser escuchadas, deben comenzar por aceptar que el derecho de cada padre (el varón que fecunda) también debe considerarse y escucharse. Y sobre todo, escuchar la voz de los que no tienen voz aún, los fetos, niños aún no nacidos y a quienes nadie parece querer consultar.

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Bernardo Nieto Sotomayor 30 octubre, 2020 - 12:54 pm

Christian, muchas gracias por tu comentario. Necesitamos también tus escritos. Sigamos en contacto y unidos

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Hernando Bernal A. 29 octubre, 2020 - 9:09 pm

Importante referirse a la LEGISLACION UNIVERSAL sobre los derechos de los niños. No es permisible que países o personas hagan abstracción de este reconocimiento de la dignidad y los derechos humanos. Saludos

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Bernardo Nieto Sotomayor 30 octubre, 2020 - 12:59 pm

Gracias, Hernando. Necesitamos tu orientación y conocimiento. Escribe sobre lo que consideres importante para todos. Orientación educativa

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Monica 30 octubre, 2020 - 8:32 am

Totalmente de acuerdo la vida y la integridad de los niños y de todo ser humano es sagrada , muy importante seguir luchando para que se respete este derecho Tan fundamental sobre cualquier religión o creencia . Saludos

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Bernardo Nieto Sotomayor 30 octubre, 2020 - 1:00 pm

Mónica, tu opinión es muy valiosa. Vale la pena leer notas tuyas.

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Inés Elvira Mejía 30 octubre, 2020 - 7:46 pm

Como mujer hay varias cosas que quisiera decir. Para comenzar, quiero preguntarles, como hombres, si ustedes no pudieran tomar decisiones por si mismos respecto a su propio cuerpo ¿sentirían ese mismo derecho de tomar decisiones sobre el cuerpo de las mujeres?

Hay muchas razones más allá de la vida del mismo bebé que pueden llevar a una mujer a tomar la decisión de llevar a cabo un aborto.

En el momento de decidir traer un niño al mundo, no solo toca pensar en que la madre tiene al niño y ya. Un embarazo tiene muchas implicaciones para la mujer. Hay cambios físicos, hormonales, psicológicos. Cosas que un hombre jamás tendrá que vivir al decidir ser padre. Sólo por lo que tiene que pasar el cuerpo de una mujer (y no el del hombre) durante este tiempo debería ser razón suficiente para que la mujer y solo la mujer sea quien tome esta decisión.

Cuando se defiende la “vida de los niños” muchas veces no se piensa en el tipo de vida que tendrá que vivir un niño no deseado. ¿Cuántos antisociales lo son porque fueron fruto de un embarazo no deseado que los llevó a tener una infancia y adolescencia desgraciadas?

Una adolescente que queda embarazada, por ejemplo, tiene que dejar de lado su deseo de un futuro estable, que más adelante puede llevar a mejores medios para tener hijos (si así lo desea) frente a tener un bebé que ni siquiera podrá sostener sin ayuda. Una mujer que vive en una relación con un hombre violento pierde la opción de decidir no traer a un niño a ese ambiente inestable. Una mujer que nunca ha deseado ser madre, tiene que tener un hijo por una falla en un método anticonceptivo. Una mujer que tras quedar embarazada sufre un accidente grave, una enfermedad física o mental complicada ¿puede ser obligada a dar a luz?

En un país como Colombia, donde los hombres creen aún tener el derecho de tomar decisiones sobre lo que debe hacer una mujer, ¿dejarían estos de trabajar para cuidar a su bebé, manejar la casa y permitirle a la mujer tener una carrera profesional exitosa?

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Dario Gamboa 30 octubre, 2020 - 11:11 pm

Que excelente comentario Inés Elvira! Que importante que una mujer nos haga poner los pies en la realidad y bajarnos de teorías y creencias profundamente machistas que hasta hoy han decidido por las mujeres en todos los aspectos de la vida. Ojalá existieran muchas como tú que puedan reclamar clara y con argumentos serios una mayor conciencia y responsabilidad en lo que debería ser una maternidad responsable. Eso cambiaría tanto nuestra sociedad. Felicitaciones sinceras!!

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Juan Gregorio Velez 31 octubre, 2020 - 9:14 am

Muy interesante la reflexión propuesta por Bernardo y las reacciones suscitadas.
Me atrevo a manifestar una opinión masculina y de papá de solo hombres. Ahora ya tengo nietas que me invitan a tener clara una posición para ellas.
Una de las fuentes de este problema es la postura cultural de volver a las personas humanas simples juguetes de placer sexual. Pasando por encima de la emoción de la ternura, tan necesaria para la seguridad en la vida, se llega de una al erotismo con todos los permisos. Colocamos en las manos de niños y adolescentes el revólver como juguete de ruleta rusa. Luego nos alarmamos de los muertos que quedan por el jueguito.
Mi conciencia de la dignidad humana me hace pensar que toda mujer es un sujeto autónomo (no sujeta), dueña de su propia vida. No es un objeto utilizable para fines y placeres de otros. La que quiera volverse temporal o definitivamente estéril, está en su derecho a hacerlo. Pero si juega a concebir un ser humano, crea ella misma un límite a su libertad. Debe respetar esa vida y soportar valientemente el respeto a esta vida durante el embarazo. Luego puede decidir libremente darlo en adopción.
Si seguimos comiendo cuentos de las propagandas consumistas y de las relaciones desechables tendremos una sociedad de jóvenes destinados al suicidio.
Mi invitación es a formar familias bien constituidas, con hijos deseados y que puedan acoger y ayudar a formar a hijos frutos del juego sexual.
Y a toda mujer que quiera vivir dignamente la invito a hacerse respetar, a solucionar sus problemas sin incluir el homicidio como alternativa.

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Bernardo Nieto Sotomayor 31 octubre, 2020 - 8:52 pm

Agradezco los comentarios y, particularmente, la manera respetuosa como se están haciendo. En un tema tan delicado como éste, en el que los equívocos son diarios, donde las justificaciones y las excusas son tan frecuentes y las posiciones a favor del aborto parecieran ignorar que la vida de un tercero indefenso es la que está en juego, es necesario recordar que estamos hablando de un grave problema humano causado por humanos. El estudio de 2008 del Guttmacher Institute realizado en Colombia, calculó que en Colombia, se presentaron 400.412 abortos inducidos en el 2008. Esta cifra me golpea la conciencia y me dice que es necesario asumir una posición verdaderamente radical y responsable frente al valor de la vida humana. Ante la falta de conciencia que aquí veo sobre el valor de la vida humana, no puedo menos de seguir afirmando que el derecho a la vida es el fundamental para todos los seres humanos, particularmente para los indefensos que carecen de voz. Es necesario asumir con absoluta responsabilidad la relación afectiva, la educación sexual y la capacidad de transmitir vida cuando creemos que los juegos sexuales son inocuos y carecen de consecuencias. Pero es absolutamente injustificable e inaceptable el homicidio anual de casi medio millón de colombianos que tienen, como nosotros, el derecho a vivir una vida digna en el seno de una familia que los ame.

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Dario Gamboa 31 octubre, 2020 - 9:27 pm

Estimado Bernardo. Entiendo y respeto tu posición fruto de tu “creencia religiosa” de que en un no nacido hay vida humana. Lo que pasa es que no se puede imponer esa creencia a los millones de “no creyentes” en que el “potencial de vida humana” sea equivalente a “la vida humana plena” que consideran y determinan las sociedades civiles no religiosas. Y más cuando las únicas responsables por lo que hay en su cuerpo y por el futuro o no de ese potencial ser humano son las mujeres y no una sociedad que mayoritariamente ha estado manejada por los hombres y las creencias religiosas, respetables pero no necesariamente válidas para todos.

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Bernardo Nieto Sotomayor 2 noviembre, 2020 - 7:43 pm

Hola, querido Darío. Mi posición frente al aborto en manera alguna es fruto de mi creencia religiosa. En el artículo en ninguna parte menciono ese punto. Por tanto, es tu apreciación y no la mía la que lo afirma. En UNICEF aprendí y adquirí esta convicción basada en la proclamación del derecho a la vida de todos los seres humanos y en que los derechos de los seres humanos son propios (en el sentido más profundamente humano y filosófico) de todos los seres humanos, independientemente de sus creencias o no creencias. Tampoco tiene que ver con el hecho de que soy varón y no mujer. Los derechos humanos son principios universales reconocidos y proclamados por las naciones, fruto de nuestros rasgos más profundos de humanidad y dignidad. Otra cosa es que se vulneren y que, en Colombia, sigamos diciendo que proclamamos el derecho a la vida mientras en solo 12 años hemos asesinado a un número de niños y niñas igual similar al de los judíos asesinados por los nazis en Alemania, durante la segunda guerra mundial. Esta falta de respeto por la vida humana también está en la base de nuestro terrible conflicto armado que ha causado tanto dolor en nuestra patria, durante tantos años. Saludos inmensos.

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Dario Gamboa 3 noviembre, 2020 - 9:36 am

Bernardo: Cuando comienza verdaderamente una “vida humana” es una posicion de creencia religiosa… la ciencia tiene muchas perspectivas diferentes… Todas las demas aseveraciones y comparaciones de homicidios,derechos humanos, quien lo decide, etc.. con respecto a suspender un embarazo, dependen de esa posicion fundamental.”Potencial de vida humana”, no es lo mismo que “vida humana”. Por eso diferimos, pero respeto tu posicion.

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Bernardo Nieto Sotomayor 8 noviembre, 2020 - 3:39 pm

Leyendo despacio tu comentario, querido Darío, reconozco que sí tengo una profunda convicción, que no es una “creencia” en la cual encuentro el fundamento para escribir la nota sobre la que estamos conversando. Esa profunda convicción es en la dignidad de todos los seres humanos sin ninguna exclusión, diferente a la que tienen otros seres vivos que no llegan a desarrollar la conciencia de su propia dignidad.
Estoy profundamente convencido de que en el respeto a la vida de todo ser humano está la esencia de la más genuina humanidad. Tal como lo hicieron mi madre o mi padre cuando me concibieron y me permitieron ser parte de esta maravillosa experiencia que se llama vida. Como un valor que orienta mi vida, creo en mi propia dignidad, en la tuya y en la de todos los que vivimos en este planeta. Eso me motiva a llamar la atención sobre los acuerdos que han proclamado las naciones para defender a los indefensos, a los que aún no tienen voz, pero que con seguridad la tendrán si se les permite desarrollarse y vivir, como debe ser.
Y es en esa convicción en la que me baso para citar los textos de la Convención sobre los derechos del niño, el tratado internacional que ha recibido la adhesión y aceptación de todas las naciones del mundo, con excepción de los Estados Unidos.
“el niño, por su falta de madurez física y mental, necesita protección y cuidados especiales, incluso la debida protección legal, tanto antes como después del nacimiento”. (Ver el preámbulo de la Convención)
Además, en el artículo 6 de dicha Convención, se lee textualmente:
1. Los Estados Partes reconocen que todo niño tiene el derecho intrínseco a la vida.
2. Los Estados Partes garantizarán en la máxima medida posible la supervivencia y el desarrollo del niño.
Esta convicción en la dignidad del ser humano y nuestra adhesión a la Convención sobre los Derechos del niño, la compartimos con muchos que ni siquiera son creyentes y con quienes trabajé por casi diez años en UNICEF, El Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia.
Eso no tiene nada ver con mi fe en Jesucristo, Dios y hombre verdadero. Mi fe es una gracia que no puedo imponer a nadie. Acepto gozosamente que otros tengan sus propias creencias.
Con ellos, con todos, nos podemos unir, más allá de nuestra dignidad de seres humanos, en una nueva dimensión espiritual maravillosa que, además, nos permite pensar en que “los hombres volverán a ser hermanos”, como lo soñaba y decía Schiller en su poema “La oda a la alegría”.
Saludos inmensos.

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