Por el cambio no se vota

Por: Vicente Alcala
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Por el cambio no se puede votar porque el cambio es ineludible. Se quiera o no se quiera el cambio ocurre, ocurre siempre y ocurre en muchos sentidos. Es como si dijéramos “vote por el futuro”. El futuro tampoco es cosa de votación; el futuro es ineludible, aunque el futuro es diverso.

“Vote por el cambio” es un eslogan vacío, es una propaganda engañosa porque no dice nada en concreto. Cada quien puede interpretarlo a su manera y puede ser engañado; puede ser llevado a donde no quería ir. 

Lo que hace falta es definir qué tipo de cambio, cuál es el futuro que quiere construirse. “Vote por el cambio” es un eslogan que todos los bandos pueden esgrimir, así estén en orillas opuestas. En consecuencia, ese eslogan puede llevar a mayor polarización y conflicto porque cada uno puede querer adueñarse de él como propio.

¿Qué hacer frente a ese enredo y ese peligro? 

Alguien expresó que no es cierto que la gente no quiera cambiar. Lo que no quiere es que “lo cambien” por una dictadura. Otra imagen clarificadora es que uno cambia de asiento cuando esta incómodo; quien está cómodo en su asiento, no desea cambiar. Algo semejante acontece con la situación socioeconómica: algunos están incómodos y quieren cambiar, mientras que otros están cómodos y no quisieran cambiar, que es el individualismo. 

¿Qué hacer entonces?

Lo deseable es que todos nos pusiéramos de acuerdo en algunas características del cambio y del futuro, que sean aceptables por consenso. ¿Eso será muy difícil? Todos quisiéramos unos logros, unos objetivos, unos resultados positivos y benéficos… Lo difícil está en el cómo. 

¿Cómo se logra lo que queremos conseguir? ¿Qué camino tomamos para ir a donde queremos llegar?

Igualmente, es deseable ponernos de acuerdo en identificar los atajos que llevan a un abismo y en las rutas seguras que nos conducen a buen término. Para esto, también nos sirven de guía las experiencias ajenas que logran lo positivo y las experiencias que producen desastres. 

Lo importante consiste en verificar si realmente todo el mundo desea unos logros positivos para los demás, para todos, o si algunos buscan solo los propios intereses, sin importarles las necesidades de los demás.

Por lo tanto, antes de pensar en un cambio externo es necesario pensar, cada uno, si necesitamos un cambio en las actitudes y objetivos para comprobar nuestro interés sincero por el bien común, por encima del bien individual solamente. Después de eso, votar. 

Vicente Alcalá Colacios

Junio, 2022

5 Comentarios

Rodolfo de Roux 16 junio, 2022 - 4:44 am

Muy sensatas tus reflexiones. Gracias, Vicente.

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Hernando+Bernal+A. 16 junio, 2022 - 9:20 am

Vicente: el cuestionamiento no es sobre el cambio en sí mismo que es ineludible, sino sobre la dirección que se le quiera dar al mismo. Para mí el problema de fondo es como profundizar la democracia, para lo cual es necesario también elaborar un concepto que la defina y operacionalice. Lo que está en discusión en este momento es precisamente dos concepciones diferentes de expresión y configuración de la democracia y por lo tanto dos maneras diferentes de direccionar el cambio. Este es el sentido del voto que vamos a ejercer este Domingo. Saludos.

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Silvio Zuluaga 17 junio, 2022 - 3:38 pm

Vicente: estoy de acuerdo que el cambio es inedulible. Como dice Hernando hay que tener en cuenta ademàs, la direcciòn y yo añadirìa que hay sopesar la velocidad del mismo, que creo que es una DIFERENCIA SUSTANTIVA para quienes estàn en desventaja en este momento.

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EDUARDO JIMENEZ 18 junio, 2022 - 9:02 am

¡Por supuesto que se puede votar por el cambio! Y me disculpa Vicente.
Hace 25 años buena parte de los Venezolanos votaron (yo no, Dios me libre) por el cambio, y ¡vaya si hubo cambios!}
Los que votaron por el cambio ya han fallecido o estan retirados (con pension de un dolar mensual que es lo que tenemos), y sus hijos y sobre todo los nietos de los que votaron por el cambio son los que estan en los semáforos, vendiento tinto, o yéndose a pie a recibir malos tratos en Ecuador o Perú.

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vicente alcala 19 junio, 2022 - 6:57 am

Gracias a los comentaristas.
Eduardo, el caso que refieres de hace 25 años corrobora lo que digo en el artículo: “Vote por el cambio” es un slogan vacío, es una propaganda engañosa porque no dice nada en concreto. Cada quien puede interpretarlo a su manera y puede ser llevado a donde no quería ir.

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