¡Ojo al Congreso en 2022!

Por: Mauricio Cabrera
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Mientras el país se concentra en las encuestas y en los distintos procesos de selección de los candidatos a la presidencia en las elecciones del próximo año, poca atención se está prestando a las otras elecciones que son casi de la misma importancia: las del Congreso de la República.

Puede parecer un despropósito decir que es muy importante la elección del Congreso, cuando las encuestas muestran que es la institución más desprestigiada del país, con un 77 % de opinión desfavorable y solo 16 % de favorabilidad.

La única institución más desacreditada son los partidos políticos, con un 81 % de imagen negativa, pero en el fondo son los mismos, pues los partidos se han convertido en maquinarias electorales para llegar al Congreso. Eso sí, hay que señalar que las encuestas no preguntan por la opinión sobre Concejos municipales y Asambleas departamentales, que con toda seguridad sería todavía más negativa.

No es gratuita esa imagen tan negativa. Los colombianos están mamados de sostener a personajes que se ganan en un mes lo que un obrero se gana en tres años, y que solo trabajan medio tiempo durante ocho meses del año, además de pagarles teléfonos, camionetas, pasajes aéreos, y que les dan otros $50 millones para pagar a sus empleados particulares. Tan atrincherados están en sus privilegios que han negado tres veces la propuesta de reducir en dos meses sus vacaciones.

Y ni para qué hablar de los escándalos de corrupción de varios congresistas hoy investigados o ya en la cárcel; o la forma como se aprueban las leyes. Es un Congreso que mete micos y orangutanes a los buenos proyectos del gobierno, o que a punta de mermelada aprueba las malas propuestas que lleva el ejecutivo. Qué tal la derogatoria de la Ley de Garantías en plena campaña electoral, y la presidenta de la Cámara dando instrucciones a un despistado representante: “Anatolio, vote sí”.

Sin embargo, a pesar de todo eso un buen Congreso es indispensable para el funcionamiento de la democracia y el equilibrio de poderes, pero solo si está integrado por personas que actúen por el bien público y no por intereses particulares. Por eso son tan importantes las elecciones de congresistas en marzo del 2022, porque es la oportunidad que tenemos de renovar esa institución y lograr que senadores y representantes pulcros y dignos –que hoy los hay, pero son minoría– se conviertan en mayoría y tengan el control del Congreso.

No será fácil porque con los requisitos del umbral y la cifra repartidora, algunos partidos cierran los ojos y dan avales a personajes cuestionados, pero que tienen buen caudal de votos amarrados o comprados. Peor aún, congresistas condenados –como el senador Pulgar– buscan elegirse en cuerpo ajeno y traspasar sus votos a su esposa y no faltará el partido que le dé el aval.

Pero también hay motivos para el optimismo, como la decisión de la Coalición de la Esperanza de presentar listas únicas de candidatos reunidos, no por cálculos electorales, sino en torno a programas y principios éticos. Es una lástima que en el proceso de selección del candidato de la Coalición no se hubiera pactado que los demás precandidatos participaran en la lista única, pero a estas alturas ya no es posible. Un buen número de congresistas elegidos de esta lista será un paso importante para la renovación del Congreso.

 Mauricio Cabrera

Octubre 2021

2 Comentarios

EDUARDO JIMENEZ 25 octubre, 2021 - 8:15 am

No podría estar más de acuerdo con el comentario de Mauricio. Estamos pensando elegir a un taumaturgo que desde la silla presidencial nos resuelva todos los problemas, y no nos damos cuenta que, no importa quien sea elegido, el/ella está en manos de los 300 y tantos que hemos elegido para el “legislativo”, que no nos hemos dado cuenta que son quienes realmente gobiernan este pais.
Muy importante estar atentos a quienes vamos a elegir. Gracias y Saludos

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LUIS GUILLERMO ARANGO LONDOÑO 25 octubre, 2021 - 9:11 am

Plenamente de acuerdo, Mauricio. El voto para Cámara y para Senado es absolutamente crucial, definitivo. Sé que señalar públicamente quiénes “NO” deben ir al Congreso no solo es peligroso, sino que, de hacerlo, debe ser con pruebas contundentes, y eso no es nada fácil. Pero tú, que estás “metido en la pomada”, ¿podrías decirnos, de cada partido, quiénes “SÍ” son buenos candidatos para el Congreso? Porque creo que para la inmensa mayoría de la gente casi todos los candidatos son totalmente desconocidos especialmente en cuanto a su integridad personal, que es fundamental.

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