¿Nuevas métricas? (1 de 2)- Inquietudes de un viajero

Por: Silvio Zuluaga
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Bleuler Machinenbau es una microempresa ubicada en el área metropolitana de Zúrich, propiedad de un gran amigo a quien visitamos todos los años. Varios componentes llaman la atención del modo como está estructurada esa empresa en Suiza.

Bleuler Machinenbau es una empresa metalmecánica altamente eficiente desde la perspectiva operativa y de alta sofisticación tecnológica. Tiene once empleados: seis operarios veteranos, dos aprendices tipo SENA y tres administrativos, incluido Cristoph, quien es el gerente general y propietario. La empresa cuenta con ocho máquinas sofisticadas, complejas y especializadas, totalmente programables, de modo que un operario maneja ‘simultáneamente’ varios equipos. El costo aproximado de la maquinaria y los equipos de la empresa están avaluados en unos cuatro millones de dólares*.  

Por otro lado, uno no puede menos que quedarse perplejo con la estructura salarial de Bleuler Machinenbau. El operario de menor ingreso devenga US $3850 mensuales; el operario mejor pagado recibe US $ 7700 y el gerente propietario tiene un salario mensual que no llega a cuatro veces el salario del operario de menor ingreso.  Cristoph comenta que no entiende cómo la diferencia salarial entre un operario de base y el del gerente general pueda llegar a múltiplos de seis, ocho o más veces (como sucede en Colombia). 

Impresionan la pulcritud, el orden y la organización física de la planta. Las varillas de hierro, perfectamente alineadas en soportes metálicos; cada empleado cuida la limpieza de su sitio de trabajo; se siguen las normas de seguridad industrial al pie de la letra y se acatan las disposiciones ambientales con rigor.

Esta perspectiva laboral devela el respeto profundo por el ser humano en el sistema laboral suizo, representado primero en la compensación salarial suficiente para cubrir las necesidades básicas completas ‒comida, vivienda, vacaciones, ahorro para la vejez, salud, entretenimiento…‒.  El sistema de salud en Suiza es privado y obligatorio para todos los ciudadanos, por lo cual ellos pagan su Plan Básico de Salud y tienen opción de comprar un seguro de salud adicional complementario. 

Otra característica que resalta el respeto por la persona es la estructura salarial semiplana.  No existe dentro de la empresa suiza el concepto de `señora de los tintos`, ni de `doctor`. La persona que colabora en la limpieza de la casa de los Bleuler, cuatro horas a la semana, tiene un estipendio de US $35 por hora, es decir US $140, equivalente a $ 544.000 pesos colombianos, por una mañana de trabajo. No existe un salario mínimo oficial en Suiza, pero en 2017 los salarios promedios mensuales de algunas profesiones, en dólares, eran estos: limpieza general: $4635; cuidado de niños: $4836; cuidado de jardines: $5195; arquitectura: $7091; diseño: $7266 y programación: $8175, con una jornada laboral de 32 horas semanales. 

Un tercer componente que pregona el respeto por la persona es el cumplimiento estricto de las normas de seguridad industrial y requerimientos ambientales. 

Es Suiza, las empresas no se quiebran por pagar salarios altos. En nuestro imaginario colombiano no podemos pensar en salarios que realmente satisfagan, con dignidad, todas las necesidades básicas de los empleados, pues eso implicaría un peso ominoso para las empresas y las dejaría con la única alternativa de cerrar y que el capital duerma el sueño de los justos en paraísos fiscales. La negociación del salario mínimo en Colombia es un forcejeo alrededor de la inflación, no de las necesidades de los ciudadanos.

Asimismo, en nuestro imaginario los sueldos de los empleados de mayor `jerarquía` tienen que ser un múltiplo equivalente a veinte, treinta o muchas veces más al del salario mínimo, lo cual en Colombia significa retribuciones de $18, 27, 36 y más millones mensuales, más las bonificaciones para los ‘doctores’, que son quienes ‘producen’ las ganancias. 

Por otro lado, cuando uno analiza los objetivos pregonados por partidos políticos y por religiones, a través de los siglos y en todos los rincones del planeta, encuentra elementos de un común denominador en la oferta: igualdad, respeto a las personas, vida digna, amor al prójimo, fraternidad. Las métricas que se utilizan para verificar el cumplimiento de dichos objetivos son múltiples: producto interno bruto; ingreso per cápita; índice Gini, valor de las exportaciones, etc., etc…, y en el caso de las religiones una gran variedad de mandamientos. Sin embargo, vemos que ni los Estados ni las religiones han podido lograr que sus ciudadanos o feligreses puedan alcanzar un nivel de vida digno.

¿Será tiempo de que trabajemos en el diseño e implementación, en una primera instancia, de tres métricas sencillas que ayuden a implementar de verdad el respeto por la persona humana desde la perspectiva política y religiosa? Sugiero los siguientes como los indicadores de desarrollo humano social y religioso:

  • Salario suficiente, determinado por país o región, para satisfacer todas las necesidades básicas familiares: comida, vivienda, salud, vestuario, vacaciones, seguro de desempleo, pensión de invalidez, viudez, vejez…
  • Diferencial salarial máximo entre el empleado de menor ingreso y el de mayor a un múltiplo de 8.
  • Pleno empleo: 96 %.

Este viajero tiene más inquietudes con respecto a la dignidad humana desde el periscopio suizo, las cuales compartirá en una segunda entrega. 

* El valor está en dólares americanos, en vez de francos suizos, para facilitar la comparación con pesos colombianos. Actualmente, la tasa de cambio es de un franco suizo por US $1,09.

Silvio Zuluaga Giraldo

Noviembre, 2021

5 Comentarios

EDUARDO JIMENEZ 25 noviembre, 2021 - 7:39 am

Interesantísimo el aporte de Silvio, y ojalá pudiéramos en nuestras empresas tener enfoques semejantes.
En mi opinión, la clave está en, y cito “el respeto profundo por el ser humano en el sistema laboral suizo”. Y esto debe ocurrir, no solamente por respeto de parte de los patronos, como parece indicar Silvio, sino igualmente de parte de los trabajadores.
No creo que en la empresa suiza que comenta Silvio haya trabajadores que en connivencia con los médicos del seguro consiguen incapacidades cuando no pueden ir a trabajar por estar enguayabados, o trabajadores que por un supuesto dolor de espalda consigan un fuero de salud que impide sean despedidos a pesar de su ineficiencia. No se puede generalizar, pero en ocasiones esto ocurre en nuestras empresas.
Si todos, trabajadores y “doctores” buscaran el beneficio de la empresa, no habría que pagarle el salario mínimo a los trabajadores, y 10 o más veces a los doctores.
Saludos

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Jorge+Luis+Puerta 25 noviembre, 2021 - 8:28 am

El viejo equilibrio entre capital y trabajo. Siempre hemos premiado al primero. Es hora de tener otras miradas, a la luz de la justicia social. Unas vacaciones muy bien aprovechadas, Silvio.

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Gabriel+Rodríguez 25 noviembre, 2021 - 1:26 pm

Excelente artículo. Definitivamente estamos a años-luz de la verdadera justicia social.

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Reynaldo+Pareja 25 noviembre, 2021 - 7:33 pm

Silvio, esta forma de reflexionar pone en evidencia la necesidad de revisar la forma de remunerar el trabajo sencillo pero absolutamente necesario de manera que estos ejecutantes puedan tener acceso a un nivel de vida digna que los capacite para desempenarse en ootros niveles de profesionalidad. Bravo por tu aporte.

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Humberto Sánchez Asseff 26 noviembre, 2021 - 11:29 am

Interesantes las observaciones de Silvio en su paseo por las Tierras Suizas. Como dicen: Las comparaciones son odiosas. De todas maneras, sabemos que estamos a años luz de los países desarrollados. Los que hemos dedicado gran parte de nuestra vida a hacer empresa y a demostrar que se puede salir adelante pagando salarios justos, con todas las prestaciones que eso conlleva, lo que significa un 50% más de remuneración. Además, cumpliendo con todas las regulaciones laborales y legales que, sabemos, son muchas. Le recuerdo a Silvio las enseñanzas de FactFullness sobre las comparaciones. Posiblemente se pueden aplicar a la diferencia salarial de 8 o más veces.

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