Medio ambiente vs. desarrollo (2)

Por: Carlos Torres
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Enfoque científico

La ciencia ha permitido comprender la interrelación de todos los elementos del universo al tiempo que los analiza individualmente. De una visión elemental simplista, que consideraba que el mundo estaba hecho y solo había que habitarlo, se ha pasado a la visión dinámica de un mundo activo, en evolución y en continua transformación.

Gracias a los avances de la ciencia se entienden los equilibrios naturales y las consecuencias de la actividad de los diferentes elementos del universo. El universo está activo y todo se interrelaciona con todo. En la Tierra el dinamismo comienza desde el planeta mismo que según los geólogos está “vivo” y en continua transformación, no solo en los pasados tiempos geológicos sino en su actividad diaria y continua que se explicita en las actividades volcánicas, los terremotos, las mareas, el clima, etc. 

Cuál sea el verdadero estado “natural” del universo, o al menos de la Tierra, no es científicamente comprobable. ¿Cuál es, por lo tanto, el estado ideal primitivo que debemos conservar? ¿El anterior a la aparición de la especie humana? ¿El anterior a la extinción de los dinosaurios? ¿El anterior a la revolución industrial? ¿El anterior al uso de los combustibles fósiles?

La ciencia nos informa que la Tierra, antes de la presencia del hombre, ha sufrido cataclismos que han hecho desaparecer especies completas, algunas de las cuales hemos podido conocer por sus fósiles y otras que desconocemos por no haber dejado rastros. Sabemos que ha habido varias glaciaciones, fenómenos de meteoritos, erupciones volcánicas que han modificado sustancialmente el clima y por ende el hábitat de las especies, incluido la humana. En estas transformaciones no intervino el hombre por no existir o por ser impotente para hacerlo. 

Las teorías más creíbles afirman que el hombre se originó en África y que su primera expansión hacia el Asia Menor fue detenida por uno de los cataclismos naturales. Por ello, derivó hacia Europa y por el norte volvió al Asia y finalmente a América. Su capacidad de modificar su medio ambiente inicialmente era mínima, pero su potencial se fue desarrollando hasta dominar el planeta y recientemente ha salido a la conquista del espacio exterior.

La ciencia también nos ha permitido comprender los errores del ser humano en su desarrollo. Ahora entendemos las consecuencias de la destrucción de los bosques que por siglos estuvieron siendo usados como combustible para el bienestar humano. El único mexicano premio Nobel de química lo fue por descubrir el impacto de los fluorocarbonados sobre la capa de ozono. Gracias a sus estudios pudieron cambiarse los sistemas de enfriamiento y se ha venido corrigiendo el fenómeno del hueco en la capa de ozono en los polos. Los instrumentos desarrollados por el hombre permiten medir hoy el impacto de su actividad, como en el caso del calentamiento global. 

Paradójicamente, los avances científicos han permitido destruir equilibrios en el universo y, al mismo tiempo, entender sus consecuencias negativas a la luz de la comprensión actual sobre lo que le conviene o no al medio ambiente. Igualmente, ha posibilitado rehacer u orientar la actividad humana hacia formas más amables de conservación de la naturaleza en su estado actual.  

Desde el punto de vista científico también surgen interrogantes en la discusión entre medio ambiente y desarrollo. Sin los avances de la ciencia, el medio ambiente generó pestes que destruyeron civilizaciones completas en todos los continentes.  El medio ambiente sin control alguno generó hambrunas que significaron millones de muertos de varias especies animales, incluido la humana. Se generaron desiertos que extinguieron especies y dieron origen a nuevas manifestaciones de vida.  Ha sido difícil para las generaciones en un instante dado de la historia entender si los avances para la conservación y extensión de la vida eran positivos o no, vistos con perspectivas de largo plazo. Incluso definir el largo plazo es científicamente complicado. ¿Hizo bien el hombre europeo en “descubrir” América y poblarlo en un proceso de mestizaje de siglos?

Malthus creyó que la expansión humana lo llevaría a su propia destrucción por la incapacidad de producir alimentos suficientes. No tuvo en cuenta la capacidad humana de transformar el mundo “natural”. Hoy se produce suficiente alimento para todos los 8000 millones de humanos que habitan el planeta. La razón de no lograrlo y tener hambrientos es política y de técnica administrativa, no de producción física. Ya se hacen experimentos para producir alimentos en el espacio a través de sistemas hidropónicos.

La ciencia puede salvar el planeta para todas las especies, pero para que avance la ciencia se necesita desarrollo y, por tanto, la utilización de los recursos del planeta. ¿Cuál es el límite? ¿Cuál es el equilibrio?

En la tercera entrega expondré el enfoque político.

Carlos Torres Hurtado

Octubre, 2020

3 Comentarios

Carlos Posada 19 octubre, 2020 - 11:25 am

Carlos, muy aportante tu nota. Al finalizar das una puntada clave: “para que avance la ciencia se necesita desarrollo y, por tanto, la utilización de los recursos del planeta. ¿Cuál es el límite? ¿Cuál es el equilibrio?” Armonía y respeto de todos los factores del desarrollo integral.

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Carlos Torres 19 octubre, 2020 - 3:21 pm

Gracias por el comentario

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Luis Arturo Vahos 7 noviembre, 2020 - 10:53 am

Carlos , tú aportas complejidad a la discusión y eso es magnífico desde el punto de vista de la ciencia, pero mientras tanto el planeta arde. Tal vez en tu tercer artículo dejes en mi ánimo alguna esperanza. Gracias

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