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Lo femenino en mí

Yo no soy gay, pero tengo – no sé si mucho o poco- de femenino en mí, lo mismo que cada uno de ustedes, afortunadamente.

Yo no soy gay, pero tengo – no sé si mucho o poco- de femenino en mí, lo mismo que cada uno de ustedes, afortunadamente.

Ayer iba con mi esposa hacia la sede de la medicina prepagada y, llegando, me encontré de frente con dos ancianos, que enseguida reconocí y saludé. Digo ancianos porque me parecieron mayores que yo, aunque son más jóvenes. Enseguida, la señora le dijo al marido quién era yo y él trato de recordar algo; ambos fueron compañeros míos en la empresa y se los presenté a mi mujer.

Cecilia y yo, recordamos enseguida unas clases de natación en que coincidieron sus niños y los míos. También mencionamos enseguida a un compañero y una compañera que fallecieron recientemente. 

Esta anécdota es un ejemplo concreto de lo que quiero decir. Se trata de una mujer en quien se cumple lo que siempre pensé de las mujeres: no es tanto la cara bella, sino la cara agradable y cariñosa lo que más me atrae de ellas. Con esta amiga, como con muchísimas otras en la Federación de Cafeteros, nos unió una amistad y afecto que perdura. Lo mismo se puede decir de otras mujeres con las que me encontré en diferentes circunstancias. 

Además de una cara agradable y cariñosa, he disfrutado de la amabilidad, atención y ayuda de muchas mujeres. Lo expresé al escribir sobre “La enfermera colombiana” y sobre la joven que nos dijo “Yo no tengo papá”.

En alguna ocasión recordé también algunos mensajes de varias sobrinas mías -ya mamás- reiterándome gratos sentimientos mutuos. Las fotos de mi mamá, de mis tres hermanas, de mi cuñada y de mi nuera, me hacen presentes el aprecio, la valoración y el cariño que nos une. Y mi hija Pilar…

En el caso de mi señora -con 53 años de vida compartida- me quedo sorprendido cuando cuenta anécdotas de sus múltiples trabajos, de sus servicios, de sus proyectos ejecutados, de su inteligencia y tacto en el trato con superiores, compañeros y subordinados, de sus muchas realizaciones y, dentro de nuestra familia, la dedicación, visión y motivación para con nuestros dos hijos. Para conmigo sería largo e inexpresable lo que ha significado su amor, cuidado e impulso permanentes.

Si consulto con mi inconsciente o subconsciente, no terminaría de recordar y narrar experiencias y detalles de lo femenino en mi vida, comenzando por la persona y la relación con la Virgen María, la madre de Jesús. Ella me transporta al inconsciente colectivo o al arquetipo universal y perenne de la mujer, ideal y real. Se me vienen a la mente textos de la Sabiduría y Proverbios, entre otros escritos del antiguo testamento, alabando a la mujer. Qué sería de nosotros, los hombres, sin la mujer… ni siquiera podríamos estar echando el cuento!.

Cuando se me ocurrió el título de este artículo, pensé precisamente en eso: no ya el mirar hacia afuera, a la mujer en la historia y en mi vida, sino a lo femenino que hay dentro de todos, así seamos varones o mujeres: fecundidad, intuición, ternura, amor, sensibilidad, creatividad, arte y poesía, entrega…

No se trata de comparar analíticamente y mucho menos de ponderar odiosamente cualidades y características distintivas pero complementarias de lo masculino y lo femenino, pero sí de apreciar y resaltar valores y capacidades indiscutibles de lo femenino en ellas y también en nosotros. 

Vicente Alcalá Colacios

Mayo, 2024

Por Vicente Alcala

Jesuita, 1958-1970. Estudió Filosofía y Letras, Teología, Ciencias de la Educación y Relaciones Industriales. Docente universitario. Director de Desarrollo Humano en la Caja Agraria y la Federación Nacional de Cafeteros. Casado con Elssye Morales, arquitecta; padres de Pilar, doctora en biología molecular, y Carlos, abogado, con maestría en derecho internacional.

3 respuestas a «Lo femenino en mí»

Hola, “Vicentillo”:

¡Qué grato y justo, el contenido de tu artículo! ¡Gracias! ¡Bendito has sido con Cecilia!

“Lo femenino… “, uno de los más importantes motivos de mi retiro de la perínclita…

Abrazos,

EPG

Vicente: Definitivamente tu visión corresponde a la visión que nos da el Evangelio y la Biblia sobre la mujer.
Compañera del hombre, apoyo permanente y además guía superior y nutriente de todos las virtudes y cualidades más excelsas del ser humano, como creado por Dios. Es decir la bondad y la omnipotencia de Dios reflejada en la mujer como epítome del ser humano total. Gracias por tus reflexiones. Saludos. Hernando

Envidio la actitud sublime frente a la realidad de “lo femenino” tanto de Vicente como de Hernando. Apenas en esta edad de canas lucho para que “ganas”, no quiebre mis alas con las que diariamente intento volar. Gracias Vicente y Hernando.

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