Lenguaje de señas y otras señales

Por: Vicente Alcala
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Mientras se transmite la Santa Misa, los domingos a las 7.00 a.m. por el canal 135 de RCN, en un recuadro a la derecha, abajo en la pantalla, se observa a una mujer delgada vestida de blanco, como si fuera una enfermera, que mueve brazos y manos y eleva la mirada a lo alto. Traduce simultáneamente las palabras del celebrante y la letra de los cánticos.

Esta mujer, que mueve brazos y manos y eleva la mirada en la transmisión dominical de la Eucaristía, casi pasa desapercibida para quienes podemos ver y oír. Prestándole atención, surgen varias preguntas: ¿cómo prepara la intérprete su “traducción”? ¿Interpreta las ideas o las traduce al pie de la letra? ¿Cómo pueden entenderse sus gestos? Y no piense, querido lector que, pensando en todo esto, uno se distrae de la Misa. No, porque a la vez uno toma mayor consciencia de los gestos y los signos eucarísticos, y también de las palabras.

Más allá de este lenguaje de señas en una situación concreta, podemos preguntarnos: ¿cómo se expresa un significado a través del lenguaje no verbal? 

Estas preguntas valen también para el sistema Braille como, anteriormente, las habríamos hecho para la telegrafía y la taquigrafía.

En todos los casos, podemos decir que son necesarios los dos polos de la comunicación: el emisor y el receptor; si el receptor de unas señales no sabe leerlas o interpretarlas, no hay comunicación con el emisor.

Cuando alguien habla, no basta entender las palabras; es necesario observar los gestos, la expresión facial, el tono y la modulación de la voz. Necesitamos estar atentos a los sentimientos que manifiesta e, incluso, a lo que inconscientemente nos dice de sí, y sin ignorar lo que generalmente hace o cómo es su modo de actuar y de relacionarse con los demás.

Ampliando la reflexión, ¿qué lenguaje ofrecen tantas señales mudas, como el paisaje, las construcciones, la presencia de la gente, los pueblos, las ciudades, el lenguaje corporal, la historia…?

Si ni siquiera las palabras alcanzan a expresar claramente un significado unánime; cuánto menos las situaciones y los acontecimientos. Las señales, los signos, los símbolos, los hechos pueden tener diferentes interpretaciones dependiendo de los “lectores”, oyentes o testigos.

Las señales indican (para el tráfico, por ejemplo), los signos advierten (para la salud o el clima), los símbolos representan (las banderas de los países…). En todos los casos, están ahí, pero se necesita saber leerlos e interpretarlos.

Refiriéndonos al campo de la vida cristiana y de la Iglesia, los sacramentos (Bautismo, Confirmación, Eucaristía, Matrimonio, Unción de los enfermos…) se entienden como signos eficaces de la gracia; es decir, que no solo simbolizan, sino que obran, actúan, ejercen o producen un efecto, no mágico, sino misterioso, como don, como ayuda o fuerza para vivir conforme al Espíritu de Dios. Los sacramentos obran por sí mismos, por la acción de Cristo, pero requieren la comprensión y la aceptación de quienes los reciben. Como el lenguaje de señas, es necesario “estudiarlos” e interiorizarlos para captar todo su significado y hacer más eficaz su comunicación.  

Y en la Creación ¿qué señales tenemos, qué significan? Si no sabemos leerlas e interpretarlas, no comprenderemos lo que nos quiere decir el Creador.

Igualmente, en nuestra vida comunitaria y ante los medios de comunicación social, no podemos ser pasivos, sino atentos a las señas, los signos, símbolos y señales. 

Vicente Alcalá Colacios

Julio, 2022

1 Comentario

CHRISTIAN+BETANCUR 4 agosto, 2022 - 10:24 am

Gracias por esta excelente reflexión, Vicente, desde el punto de vista de la comunicación humana y también de la espiritualidad cristiana. Recuerdo lo que dice sobre esto: Ralph Waldo Emerson: “Lo que haces habla tan fuerte que no puedo escuchar lo que dices”. Sobre el tema, me parece interesante, entre otros, el DICCIONARIO DE GESTOS de Giovanni Meo-Zilio, y Silvia Mejía, publicado por el Instituto Caro y Cuervo en 1983.

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