Las alforjas de Cajamarca (Perú)

Por: Marcela Olivas Weston
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Nos interesa que en esta sección de cultura aparezcan también aquellas expresiones provenientes de tradiciones centenarias, milenarias, que cuentan con verdaderos maestros y maestras del arte popular.

Según el Diccionario de la Real Academia de la Lengua, la palabra procede del árabe alhurg, que significa saco de camino. Es una especie de talega abierta por el centro y cerrada por sus extremos, los cuales forman dos bolsas grandes, ordinariamente cuadradas donde, repartiendo el peso para mayor comodidad, se guardan objetos, granos, animales pequeños, hilos, entre otros, que han de llevarse de una parte a otra. La alforja peruana forma parte de la indumentaria campesina en los departamentos del norte del país: Piura, Lambayeque, Cajamarca, La Libertad y Ancash.

Las alforjas fueron traídas por los españoles durante la Colonia y las iconografías mestizas las fueron transformando. Las hay para hombres, para mujeres y para la carga de los animales. Los campesinos las usan cuando van a los mercados para llevar a la casa sus compras, para transportar sus cosechas del campo o para portar el fiambre. 

Las alforjas pasan por un complejo proceso de elaboración, que va desde la elección de la materia prima, la preparación del tejido, la selección de los hilos destinados a formar el motivo, hasta el tejido propiamente dicho, con un hábil manejo del telar de cintura o calluaFinalmente, se la decora con inspirados adornos. Portar alforjas es también una marca de pertenencia y de identidad local.  

En Cajamarca, en la provincia de Chota, las alforjas tienen una gran reputación. Hacer alforjas es un trabajo específicamente femenino. Requiere especialistas identificadas en el pueblo como las maestras en este arte. La destreza manual de la tejedora imparte el sello definitivo a la alforja. Algunas, incluso, ponen su nombre como signo de distinción.

La alforja grande, llamada almudera, se usa en el campo. Está decorada solo con líneas verticales blancas y azules; en cada uno de sus bolsillos puede cargar un almud, es decir, unas 36 libras de grano. Tiene una trenza lateral bordada y en los cuatro ángulos van unos pompones de lana azul y blanca. 

La alforja mediana, producida en grandes cantidades para uso cotidiano, es más pequeña. Está decorada con coloridas franjas y efectos geométricos muy variados. Es un placer visual ver la riqueza de colores y de motivos en cualquiera de los mercados peruanos.

La más bella y elaborada alforja es la llamada ¨en fondo blanco” (ver foto). La diversidad de motivos y colores que presentan generan mayores contrastes. Con frecuencia se luce en los días festivos. No se comercializa en las tiendas, sino que se solicita por encargo y con motivos personales. Este tipo de alforjas es el preferido para ser firmado por las tejedoras, como detalle especial.

La alforja en fondo blanco está profusamente decorada y repite la disposición de los diseños de escudos y pavos, junto a leones, caballos y frases estereotipadas, distribuidos en tres franjas horizontales. El dibujo intermedio es frecuentemente de dos pavos simétricos, de perfil, aunque también puede colocarse el escudo nacional. 

En la franja superior se bordan frases, versos, dedicatorias. 

Por ejemplo:

Ya no hallarás cariño como el mío:
solo pienso en ti.
 
Esta alforja que te mando,
sabe Dios lo que me cuesta. 
Mis ojos quedan llorando, 
esperando tu respuesta. 
 

Huaraz, 25 de febrero 2021

1 Comentario

Hernando Bernal A. 30 marzo, 2021 - 10:55 am

Marccela: imagino que en tus investigaciones hayas conocido la artesanía de alforjas propia de los Kogüi y Arhuacos de la Sierra Nevada cerca de Santa Marta en Colombia. Muy ilustrativo e interesante tu artículo. Saludos.

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