Home ¿En qué creo hoy? La razón y la consciencia[1]

La razón y la consciencia[1]

Por Luis Guillermo Arango
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Pablo D’Ors dice que “hoy el paradigma que reina es la razón, pero el paradigma hacia el que tendemos es la consciencia, la cual incluye la razón, pero trasciende, no se agota en lo racional”.

Esas palabras me hicieron reflexionar. 

Por querer entender todo racionalmente nos perdemos la majestuosidad y belleza de lo que tomamos consciencia cuando lo contemplamos.

Extasiarse ante la belleza de la naturaleza ensancha nuestro interior, lo plenifica. Buscar la razón misma de esa belleza es valedero, pero si nos quedamos solo con eso, nos perdemos sentir esa belleza en su profundidad, encogemos la realidad misma. La energía física puede ser la explicación racional del universo. Pero con la razón solo podremos llegar hasta ahí. 

Es cierto que la naturaleza va creando permanentemente nuevos seres. Pero es necesario trascender esa comprobación física para descubrir el amor que penetra y plenifica cada nueva creación. Ese amor maravilloso con el que la naturaleza misma se entrega a sí misma para darle vida a nuevos seres no es entendible con la razón. Si pretendemos entender ese amor con la sola razón, simplemente lo distorsionamos, lo destruimos, se nos esfuma entre las manos.

Cuando percibimos el amor, cuando sentimos su presencia, cuando aceptamos su existencia y descubrimos que nuestro corazón se ensancha, ahí es cuando entra en juego ese otro modo de conocer que trasciende la razón, el conocer mediante la consciencia.

Ese ensancharse el corazón es el éxtasis que produce el amor. Y ese amor se encuentra a borbotones en la naturaleza toda y en uno mismo. Cuando uno siente el impulso a ayudar, a respetar, a acoger, a saludar al otro, sea persona, animal o cosa, está viviendo, no solo sintiendo, ese amor vital del universo. Lo mismo se diga cuando uno es el objeto de la ayuda, respeto, acogida o saludo del otro: está recibiendo muestras de ese amor vital.

Realmente vivimos, nos movemos y existimos dentro y para el amor. Y ese sí es el Dios en el que creo, sin adjetivos ni calificativos, sin mandatos fuera del que está en nuestro ADN natural: amar a todo y a todos. 

Más aún, me atrevo a decir que cuando ayudamos, respetamos, acogemos o saludamos al otro, sea persona, animal o cosa, estamos amando y, por lo tanto, estamos transparentando ese amor vital universal, es decir, estamos transparentando a ese Dios que llevamos dentro sin darnos cuenta. 

Igualmente, cuando recibimos cualquier tipo de ayuda, de acogida o, simplemente, cuando alguien nos saluda, ese alguien, también sin darse cuenta, está transparentando ese amor universal, es decir, está transparentando ese Dios que lleva dentro.

Luis Guillermo Arango Londoño

Mayo, 2024


[1] RAE: La consciencia es la capacidad del ser humano para percibir la realidad y reconocerse en ella, mientras que la conciencia es el conocimiento moral de lo que está bien y lo que está mal, en base al conocimiento de sí mismo y de su capacidad para actuar sobre su entorno.

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4 Comentarios

Dario Gamboa 19 mayo, 2024 - 12:38 am

Fenomenal tu artículo Luis Guillermo! Al leerlo sentí que vale la pena vivir a plenitud la hermosa realidad del universo y sobretodo las personas en un encuentro magnífico que se realiza cada día y cada momento desde que amanece. Gracias por recordarnos la magnitud y la profundidad del existir!!

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Rafael Falcón Castro 19 mayo, 2024 - 5:41 am

Gracias por este hermoso artículo que una vez más descubre la esencia de lo que SOMOS y que todos estamos llamados a experimentar. El paradigma de lo racional empezó a abrirse camino desde hace siglos y afortunadamente se ha avanzado de una manera extraordinaria. Así vemos cómo la física cuántica se acerca a la espiritualidad de los grandes iluminados que conocemos; sin embargo cada día comprobamos cómo la mayoría social sigue aferrada a lo mágico y a los dogmas irracionales, fundamentalmente guiados o impuestos por las religiones, instrumentos de poder, que a lo largo de la historia han perseguido a los que experimentaron y experimentan la luz de la consciencia, a los que se sintieron y se sienten obligados a compartirla. Hagamos el silencio, del que habla Pablo D’Ors y del que todos los místicos han bebido, incluido Jesús el Nazareno, para llegar hasta donde la razón no alcanza y fundirnos en el misterio de la CONSCIENCIA UNIVERSAL de la que TODOS LOS SERES PARTICIPAN, entregándonos, dejándonos abrazar por La Divina Providencia en la que, como muy bien dices, vivimos, nos movemos y existimos dentro y para el amor.

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LUIS GUILLERMO ARANGO LONDOÑO 24 mayo, 2024 - 6:08 pm

Rafael, no te conozco, pero me siento orgulloso de compartir contigo estas realidades que se nos escapan con frecuencia. En ese camino estamos todos y cada persona va descubriendo su propio camino que es completamente personal e intransferible.
Saludos

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Vicente Alcalá 19 mayo, 2024 - 6:36 am

Gracias Luis Guillermo por ayudarnos a tomar consciencia del amor que sentimos de mil maneras a todas las cosas, especialmente a todas las personas, y a sentir a Dios que nos ama a todos en todo y “por encima” de todo.

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