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La papa y la macroeconomía

Las patéticas escenas de campesinos del altiplano cundiboyacense envueltos en sus ruanas para protegerse del frío paramuno y cargando al hombro sus bultos de papa para salir a las carreteras y venderlos a cualquier precio no solo son un símbolo y resumen de la situación de los pequeños productores agrícolas en Colombia, sino un indicador de lo que está pasando en el conjunto de la economía.

Las patéticas escenas de campesinos del altiplano cundiboyacense envueltos en sus ruanas para protegerse del frío paramuno y cargando al hombro sus bultos de papa para salir a las carreteras y venderlos a cualquier precio no solo son todo un símbolo y resumen de la situación de los pequeños productores agrícolas en Colombia, sino además un indicador de lo que está pasando en la economía en su conjunto.

La papa, a pesar de ser un cultivo que ocupa menos del 5 % del área sembrada en Colombia y que representa menos del 4 % de la producción agrícola nacional, siempre ha tenido un significado macroeconómico mucho mayor que su tamaño, y su evolución refleja muchas de las características y problemas de nuestro modelo de desarrollo.

En los años 60 del siglo pasado, antes de que se tuviera todo el instrumental estadístico con que se cuenta hoy en día para medir y tratar de anticipar la variación de los precios, los economistas empezaron a usar el precio de la papa como un indicador anticipado de la inflación. El grupo de alimentos pesaba mucho en la canasta familiar y los ciclos de precios de la papa determinaban las variaciones de este componente del Índice de precios al consumidor (IPC).

Medio siglo después la papa pesa mucho menos en la producción y el consumo de los hogares, pero la crisis de los paperos refleja las causas y características de la crisis económica de la pandemia. El precio de la papa se ha desplomado de unos $50.000 a $10.000 el bulto, valor que no cubre ni una tercera parte de los costos de producción. ¿Las causas? Las mismas que están afectando a muchos sectores de la economía: una gran caída de la demanda interna, el aumento de las importaciones y las dificultades para exportar.

La demanda interna se ha desplomado, en parte, por el cierre de hoteles y restaurantes que representaban alrededor del 30 % de las compras del tubérculo; el menor consumo de papa refleja la caída de la actividad económica, con su consecuencia directa de la pérdida de empleos.

También ha caído el consumo de papa en los hogares. No es que los colombianos hayan decidido hacer dieta y disminuir la ingesta de carbohidratos, sino que no tienen ingresos ni para comprar el mercado y están pasando física hambre. Durante la pandemia la tercera parte de los hogares está haciendo una comida menos que antes y la papa es un ingrediente esencial del menú colombiano.

En cuanto a las importaciones, como consecuencia de los Tratados de libre comercio (TLC), han crecido rápidamente pasando de 8981 toneladas en 2009 a 58.616 toneladas en 2019, sobre todo de producto procesado y con dumping de los países europeos. Como la apertura que se hizo en Colombia fue para adentro y no ha habido una verdadera política de promoción, las exportaciones de papa que llegaron a 22.000 toneladas en 2009, se desplomaron a solo 1680 el año pasado. La balanza comercial de la papa es negativa en US$55 millones.

Violeta Parra, la gran folklorista chilena, plasmó en un verso esta situación común a toda Suramérica: “La papa nos la venden naciones varias / cuando del sur de Chile es originaria”. La razón de esta tragedia la dice al final de su canción: “En medio de alamedas de las delicias / Chile limita al centro de la injusticia”.

Mauricio Cabrera Galvis

Noviembre 22, 2020

Por Mauricio Cabrera Galvis

Jesuita, 1969-1975. Filósofo y economista, con experiencia en el sector público (DNP y Minhacienda) y privado (Presidente del Banco de Occidente y de la Fundación FES), además de decano universitario y director programático del Partido Liberal. Ha sido miembro de juntas directivas (Ecopetrol, Grupo de Energía de Bogotá, Banco de Bogotá, Carvajal, Fabricato y otras). Actualmente es Vicepresidente de la Junta Directiva de Ecopetrol y dirige su firma de Banca de Inversión. Es conferencista y columnista de varios periódicos y de la nueva Revista Cambio Colombia. Casado con Adriana Zamorano, son padres de Alejandro y Andrés y felices abuelos de Cristóbal y Matilde.

3 respuestas a «La papa y la macroeconomía»

Excelente análisis sobre nuestra problemática económica en general, corto pero contundente, sobre la política económica de estos gobiernos actual y anteriores, ya que el problema de la papa está demostrando una radiografía de toda la economía del país.

No se explica uno cómo, estos gobernantes han podido ser tan miopes o tan vendidos para impulsar políticas desastrozas para el propio pueblo al que juraron defender…

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