La noche triste

Por: Jesus Ferro Bayona
777 Vistas
templo mayor, shrines, tlaloc-2846968.jpg

La conquista de México fue algo más que el éxito de menos de 600 soldados europeos frente a un imperio teocrático. Fue la victoria del mundo indígena contra sí mismo que, no obstante, cayó víctima del exterminio y la esclavitud, comentaba el escritor Carlos Fuentes. 

El silencio del presidente mexicano López Obrador sobre el reclamo que le venía haciendo más de un año atrás a España por la Conquista de México por Hernán Cortés se rompió el pasado 13 de agosto, cuando se conmemoraron en la Plaza de la Constitución de la capital mexicana los 500 años de la conquista española.

Desde El Zócalo, como se conoce la plaza que una vez de visita en México me dejó deslumbrado y orgulloso de nuestro pasado precolombino, el presidente mexicano se encargó de pedir perdón por lo que llamó catástrofe de la ocupación militar española de Mesoamérica y del resto del territorio de la actual república mexicana. Medio milenio atrás, el 13 de agosto de 1521, cayó el imperio mexicano bajo el ataque masivo de grupos indígenas opuestos al soberano azteca, pero aliados del ejército, poco numeroso pero bien armado, de Hernán Cortés. Fue la caída de Tenochtitlán, la ciudad en el lago, y de Cuauhtémoc, como lo recuerda en un maravilloso relato el gran escritor mexicano que fue Carlos Fuentes en El espejo enterrado.

Los españoles de Cortés no atacaron solos. Lo hicieron con el apoyo de un inmenso ejército de indígenas mesoamericanos, lo que puso en evidencia la enorme división que existía entre los pueblos de la región. Debilitados internamente, mantenían un largo enfrentamiento con el imperio de Moctezuma, conflicto que aprovechó el conquistador para capitalizar su entrada a Tenochtitlán. 

Otras contingencias rodearon con un halo al conquistador que escaló desde Veracruz las montañas mexicanas: un mensajero llegó hasta donde Moctezuma para decirle que un dios rubio y barbado, acompañado de un ejército de hombres vestidos de oro y plata, y montados sobre bestias de cuatro patas, subían hacia la ciudad del lago. Moctezuma suspiró al oír al mensajero pensando que había llegado el final del tiempo de la angustia. Los dioses habían regresado.

Carlos Fuentes escribe que Hernán Cortés no se veía a sí mismo como un dios. López Obrador a su vez expresó: “No era un demonio, sino un hombre con poder”. Estudió en la Universidad de Salamanca, donde fracasó, pero había leído novelas de caballería y crónicas del descubrimiento de América. De la mano de la Malinche, su amante y traductora, convertida en “mi lengua”, supo que el imperio estaba carcomido por dentro y tenía pies de barro. Pese a que Moctezuma salió a su encuentro como si recibiera al dios Quetzalcóatl, hubo enfrentamientos crueles de lado y lado, como la Batalla de la Noche Triste, cuando los mexicanos derrotaron a los invasores que escapaban con las bolsas llenas de oro. Fue tan triste que Cortés se sentó al pie de un árbol a llorar. 

Los españoles, a su vez, apresaron a Cuauhtémoc con la caída de Tenochtitlán. La conquista de México fue algo más que el éxito de menos de 600 soldados europeos frente a un imperio teocrático. Fue la victoria del mundo indígena contra sí mismo que, no obstante, cayó víctima del exterminio y la esclavitud, comenta Fuentes. Y se pregunta: “¿Se entenderá algún día la conquista de México como una derrota del vencedor y del vencido?”. 

Jesús Ferro Bayona

Septiembre, 2021

6 Comentarios

Eduardo+Jiménez 16 septiembre, 2021 - 8:01 am

Muy buen comentario. Gracias.
Más que un hombre con poder, Cortés era un hombre muy hábil. Talvez con el conocimiento de las rencillas internas que le daba la Malinche, aprovechó el deseo que tenían los mexicas de acabar con los aztecas y aprovechó este odio a su favor. Tampoco olvidemos que una epidemia de viruela prácticamente diezmó a los aztecas. Fue un conjunto de circunstancias favorables que usó Cortés a su favor.
Además, vale la pena anotar que Cortés no quemó sus naves, como nos enseñan en la escuela. El las hundió, barrenándolas o abirendoles un agujero, en Veracruz, para evitar que sus soldados regresaran a Cuba, pero las naves quedaron solo parcialmente inutilizadas. Luego trasladó algunas de estas naves al lago que rodeaba Tenotchitlán y usó esas mismas naves en su toma de la ciudad.

Responder
jesús+ferro+bayona 17 septiembre, 2021 - 4:54 pm

Muy bueno tu comentario, Eduardo. Gracias.

Responder
Hernando+Bernal+A. 16 septiembre, 2021 - 10:53 am

Chucho: Maravilloso relato- Muchas gracias. Saludos. Hernando Bernal A.

Responder
jesús+ferro+bayona 17 septiembre, 2021 - 4:55 pm

Gracias, Hernando.

Responder
John+Arbeláez 16 septiembre, 2021 - 11:41 am

Parecida a tu narración de la noche triste, mi amigo el antropólogo Antonio José Gómez insigne profesor de prestigiosas universidades de México, Suecia y ahora residente en Finlandia y quien fuera mi compañero de estudios en bachillerato en el cole Ortiz escribe la misma terrible historia en Facebook pero centrada en la historia y tragedia de la ciudad de Tunja, su cacique Tundama y sus pobladores indígenas con la llegada de Baltasar Maldonado y otros conquistadores españoles. Conquista de los españoles? SAQUEO de los españoles, más bien….Pueden verla en: TUNJA AYER Y HOY

Responder
jesús+ferro+bayona 17 septiembre, 2021 - 4:56 pm

Gracias,John, por la recomendación.

Responder

Dejar un comentario