Categorías
Cultura

La estupidez al por mayor y al detal

Una persona estúpida es lo más peligroso que puede existir.

Una persona estúpida es lo más peligroso que puede existir.

En medio del caos nacional e internacional que nos trae la prensa matutina, el noticiero del mediodía y la avalancha incontinente de las redes sociales, resulta difícil encontrar una perspectiva que permita un análisis medianamente racional de los acontecimientos.

Qué decir del señor Uribe en Atenas, de Trump y el Acuerdo de París o de Maduro y su constituyente. Cómo opinar con sensatez sobre paros que no encuentran punto final, lagartos del Congreso que patean a los periodistas, decenas de candidatos a la presidencia sin asomo de pudor o autoconciencia o de las declaraciones del Alcalde de Bogotá.

Son asuntos perturbadores porque se resisten al uso de la razón para poder comprenderlos. Por eso he recurrido a Las leyes fundamentales de la estupidez humana, desarrolladas con maestría por Carlo Cipolla, un historiador económico italiano fallecido en el 2000. Es claro que no se inspiró en ninguno de los personajes mencionados.

Siguiendo el riguroso método que usan los economistas, Cipolla construye un gráfico de análisis partiendo de una clasificación de las personas en cuatro categorías:

Inteligentes: benefician a los demás y a sí mismos.

Incautos o desgraciados: benefician a los demás y se perjudican a sí mismos.

Malvados o bandidos: perjudican a los demás y se benefician a sí mismos.

Estúpidos: perjudican a los demás y a sí mismos. Algunos estúpidos causan normalmente perjuicios limitados, pero otros llegan a ocasionar daños terribles a comunidades enteras.

A continuación enuncia y desarrolla las cinco leyes que nos permiten tomar en serio lo que él expone con exquisita ironía, tanto por su estilo tecnocrático como por su sensatez y profundidad. 

Las cinco leyes son:

1. Siempre subestimamos el número de estúpidos en circulación.

2. La probabilidad de que una persona sea estúpida es independiente de cualquier otra característica de dicha persona.

3. Una persona es estúpida si causa daño a otras personas o grupo sin obtener ganancia personal alguna o, incluso peor, provocándose daño a sí misma en el proceso.

4. Las personas no estúpidas subestiman el potencial dañino de la gente estúpida; olvidando que, en cualquier circunstancia, asociarse con ellos constituye siempre un error costoso.

5. Una persona estúpida es el tipo de persona más peligrosoque puede existir.

Cuando alguien se empeña en fastidiar a otros haciendo perder tiempo, energía y tranquilidad sin que vaya a ganar algo con sus acciones, es difícil explicar por qué actúa de esa manera. Y es que no existe tal explicación; o, mejor dicho, la única explicación es que se trata de una persona estúpida. Y añade Cipolla que “la gran mayoría son fundamental y firmemente estúpidas; en otras palabras, insisten con perseverancia en causar daños o pérdidas a otros sin obtener nada para sí, sea positivo o negativo. Pero hay más. Existen personas que, con sus inverosímiles acciones, no solo causan daño a otras personas, sino también a sí mismas. Estas pertenecen al género de los superestúpidos”.

Una anotación final para la reflexión: algunos estúpidos causan normalmente perjuicios limitados, pero otros llegan a ocasionar daños terribles a comunidades enteras. Un factor que determina el potencial de una persona estúpida procede de la posición de poder o autoridad que ocupa en la sociedad. Y es que la estupidez tiene un poder enorme dado que sus acciones no se ajustan a las reglas de la racionalidad, a lo cual se suma que el estúpido no sabe que lo es: carece de autoconciencia, por lo cual la persona estúpida es el tipo de ser más peligroso que existe.

Destruir el país, deteriorar su imagen en el exterior, crear situaciones que hagan perder la confianza de los ciudadanos en las instituciones o atentar contra la economía es mucho peor que un acto de maldad, pues el efecto de todo eso recae también sobre quienes provocan el caos. Es envenenar el agua que luego quieren beber.

Francisco Cajiao

Marzo, 2023

Por Francisco Cajiao

Jesuita, 1965-1971. Filósofo de la U. Javeriana, con maestría en economía (Universidad de los Andes). Trabajó en Planeación Nacional y dirigió el Departamento de Bienestar Social de Bogotá; rector de las Universidades Distrital, Pedagógica y Cafam; subdirector del SENA, Secretario de Educación de Bogotá y consultor de Naciones Unidas en educación. Autor de varios libros y columnista de El Tiempo. Su mayor orgullo es haber sido maestro en primaria y secundaria por más de 15 años. Recientemente recibió el reconocimiento de Vida y Obra otorgado por el Ministerio de Educación Nacional.

2 respuestas a «La estupidez al por mayor y al detal»

Pacho: el riesgo de la estupidez humana es frecuentemente subvalorado, y, cuando se trata de políticos, el resultado es usualmente catastrófico

Apreciado Pacho, tu excelente artículo me confirma la convicción de que los seres humanos no somos seres racionales sino emocionales; con nuestros actos, controlados por la emoción, ponemos la razón al servicio de las emociones y quedamos al borde de la estupidez. En ese sentido podríamos definirnos como seres estúpidos!

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Salir de la versión móvil