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La caja de Pandora

Por Francisco Cajiao
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El texto de la reforma a la educación presentado al Congreso es más farragoso que el inicial.

La historia de Pandora es muy instructiva, como todos los mitos griegos. Zeus, molesto con Prometeo por haberse robado el fuego para entregárselo a los humanos, llevó de regalo de boda a Pandora, su cuñada, un recipiente con la advertencia taxativa de no abrirlo. La chica, muy curiosa, decidió ver lo que había dentro y, al hacerlo, escaparon todos los males del mundo. Cuenta el mito que cuando finalmente logró cerrarla solo quedó en el fondo Elpis, el espíritu de la esperanza, que era lo único positivo que habían depositado ahí los dioses.

Algo así está pasando con los proyectos de ley de la educación. El texto de la estatutaria presentado al Congreso es bastante más farragoso que el inicial. Desde luego, no cumple con el requisito esencial de poner al centro a los niños, niñas y jóvenes, de acuerdo con el precepto constitucional de que los derechos de los niños prevalecen sobre los demás. Por el contrario, parece que además de repetir lo que ya está dicho en la Constitución y ratificado en múltiples sentencias de la Corte, muestra más interés en garantizar el derecho de los maestros a la protesta –ya garantizado en otras leyes– y a las condiciones laborales que ya cuentan con muchas garantías, como puede verificarse analizando las grandes y merecidas mejoras que ha tenido la profesión.

Olvida, por supuesto, precisar que la mera asistencia escolar no satisface el derecho, ni es enfática en que la calidad debe ser objeto de reclamación ante la autoridad competente, y eso incluye que los estudiantes adquieran las competencias básicas que les permitirán acceder a los demás derechos y oportunidades que pueden romper el círculo de la pobreza. Lo que muestran las pruebas es que un alto porcentaje de los niños están llegando a quinto de primaria sin saber leer y escribir, para no mencionar su pobrísimo desempeño en matemáticas. Si un atributo de un derecho fundamental es que sea inherente a la dignidad humana, y ella se consigue y se enriquece gracias al acceso a los bienes de la cultura, la negación de la lectura es una enorme negación de humanidad.

Anda diciendo el viceministro que por primera vez en la historia de Colombia habrá artes y deportes en todos los colegios del país –lo que es una falacia– pero no ha dicho nada sobre qué se hará para garantizar que los niños, niñas, jóvenes y maestros dominen los aprendizajes básicos. El sábado salió un extenso reportaje sobre la pobreza en los desempeños de los universitarios que estudian licenciaturas. Si las universidades les están entregando títulos, con la anuencia del Ministerio, sin cumplir con altos estándares de desempeño, no hay ley estatutaria que garantice el derecho de sus alumnos o que permita tener confianza en la educación pública.

De otra parte, han aparecido textos de profesores universitarios y otras organizaciones manifestando su inconformidad con el proyecto, pues dicen que se queda corto, que no incluye suficientes compromisos, que no incorpora todas las complejidades relacionadas con los problemas del mundo contemporáneo. También se ha anotado la pobreza de lo relacionado con la primera infancia, desconociendo los avances del país en la última década, así como el cúmulo de estudios internacionales sobre el tema.

Y si aquí se abrió una caja de Pandora, ni qué decir con la reforma de la Ley 30 de educación superior. Ese es un costal de anzuelos, pues la definición misma de educación superior parece que ya no sirve. La ministra del Trabajo ha dicho que no le gusta que metan al Sena en el saco del Ministerio de Educación, y por ahí se filtran muchas preguntas sobre la educación para el trabajo.

Como en el mito griego, todavía queda la esperanza de que la Corte Constitucional, institución reposada y respetable, pueda ayudarnos en su momento a darle sensatez y algo de orden al caos que suele surgir de los muchos discursos y de la poca experiencia en resolver problemas.

Francisco Cajiao

Publicado en El Tiempo, Bogotá

4 Comentarios
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4 Comentarios

Hernando+Bernal+A. 17 octubre, 2023 - 1:53 am

Francisco: Gracias por ese comentario tan completo, preciso y acertado. Es muy difícil redactar una ley cuando el propósito no es la educación sino quienes la agendan y ejecutan. Respetando sus derechos creo que el camino mejor hubiera sido consagrarlos mediante otro instrumento legal diferente. Saludos. Hernando Bernal

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Humberto Sánchez Asseff 17 octubre, 2023 - 9:16 am

Excelente escrito. Gracias por reproducirlo para el grupo.

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JUAN L GOMEZ C 17 octubre, 2023 - 11:42 am

Seguimos haciendo leyes por montones y esta tristemente busca lo que no debería ser

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John Arbeláez Ochoa 17 octubre, 2023 - 5:09 pm

PACHO, HACE TIEMPO, DEBERÍA HABER SIDO NUESTRO MIN EDUCACIÓN.
Sua reflexiones sobre la eduación en nuestro país son un compendio de sabiduría y aciertos que deberían ser aprovechados por los gobiernos de turno.

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