Joseph Ratzinger – Benedicto XVI

Por: Vicente Alcala
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“Yo soy yo y mis circunstancias”. Somos lo que somos y, en gran parte, somos lo que fue nuestro hogar y nuestro medio social. El papa Benedicto XVI no fue como los otros Papas (no nació en Italia, ni en Argentina, sino en Baviera, Alemania). Fue él mismo: colaborador de la verdad o, con otras palabras, testigo de la caridad en la verdad. 

Sería muy difícil seleccionar obras o palabras de Joseph Ratzinger para hacer su semblanza. Los 18 volúmenes de sus Obras Completas, en la edición de la Biblioteca de Autores Cristianos, nos darían material suficiente para sintetizar quién fue el papa Benedicto XVI, sin recorrer otros escritos y palabras de él mismo.

La alusión a las circunstancias de su nacimiento y su medio social resaltan que su modo de ser y su misión estuvieron marcados por su fe familiar y su diálogo con filósofos y teólogos, sobre todo alemanes. De ahí en adelante, 95 años de servicio a Dios, a la Iglesia y a la humanidad.   

En diciembre de 2005, primer año de su pontificado, publicó la encíclica Deus caritas est (Dios es amor). Quien permanece en el amor, permanece en Dios y Dios permanece en él. Hemos creído en el amor de Dios, que tanto amó al mundo que entregó a su Hijo único para que todos los que creen en él tengan vida eterna. El amor cristiano nace del amor del Padre y con la fuerza del Espíritu Santo se realiza en el servicio a los demás en justicia y en caridad. 

En noviembre de 2007, tercer año de su pontificado, publicó la encíclica Spe salvi (En esperanza fuimos salvados). Y al terminar diciembre de 2022, su esperanza es ya una realidad en el encuentro con Dios, verdad y amor eternos, como expresó ampliamente en su obra Escatología: la muerte y la vida eterna.

En junio de 2009, quinto año de su pontificado, publicó la encíclica Caritas in veritate (La caridad en la verdad). Jesucristo, hecho testigo con su vida terrenal y, sobre todo, con su muerte y resurrección, es la principal fuerza impulsora del auténtico desarrollo de cada persona y de toda la humanidad. Esta carta sobre el desarrollo humano integral en la caridad y en la verdad explica el significado verdadero de la caridad en un mundo en proceso de globalización. La caridad sin verdad sería un engaño y no sería caridad; la verdad sin caridad sería fría y no sería auténtica verdad.

Durante los años del ejercicio de su pontificado publicó la bella obra Jesús de Nazaret, en dos partes, que complementó después, en 2012, con el librito sobre la Infancia de Jesús.

La sal de la tierra y Luz del mundo recogen algunas de las entrevistas que el entonces cardenal Joseph Ratzinger ‒y luego papa Benedicto XVI‒ ofreció sobre sus puntos de vista acerca de grandes problemas de actualidad en el mundo del siglo XXI.

El papa Francisco publicó en junio de 2013, primer año de su pontificado, la encíclica Lumen fidei (La luz de la fe), que es la expresión con la que la tradición de la Iglesia ha indicado el don traído por Jesucristo, quien dijo que vino al mundo como luz y para que con la fe en él se eliminaran las tinieblas. Francisco, al hacer referencia al Año de la fe convocado por Benedicto XVI, expresó que él ya había completado prácticamente una primera redacción de esta Carta encíclica sobre la fe. 

Así pues, los documentos sobre las tres virtudes teologales ‒fe, esperanza y caridad‒ fueron parte del legado doctrinal y espiritual que nos dejó Joseph Ratzinger, Benedicto XVI, bajo la inspiración del Espíritu Santo. 

Vicente Alcalá Colacios

Enero, 2023

2 Comentarios

Alfredo Cortes Daza 2 enero, 2023 - 5:33 am

Vicente, estupenda síntesis de la vida de Benedicto XVI. Gracias y que vengan más artículos tuyos.

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Hernando+Bernal+A. 2 enero, 2023 - 7:38 am

Vicente: un compendio completo e ilustrativo sobre el legado doctrinal y pastoral del Papa Benedicto XVI. De todas sus obras solo he leído con enorme detención las relacionadas con Jesús de Nazaret. No he leído la relacionada con el nacimiento y la vida oculta de Jesús. Voy a buscarla para leerla. Gracias por esa síntesis maravillosa. Un cordial saludo. Hernandol

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