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Imposible planear

El orden institucional y legislativo de Colombia no favorece la planeación. Con el paso del tiempo se han ido creado condiciones de imposibilidad. Existen cinco obstáculos que impiden que en el país haya planeación.

El orden institucional y legislativo de Colombia no favorece la planeación. Con el paso del tiempo se han ido creado condiciones de imposibilidad. Existen cinco obstáculos que impiden que en el país haya planeación.

El primero tiene su origen en la desconfianza, en el ámbito internacional, con la planeación. Desde finales de los años setenta comenzó a ganar espacio la visión de Friedman en contra de la Keynes. El debate entre reglas y discreción se agudizó. Mientras que los friedmanianos consideraban apropiadas las reglas, los keynesianos ponían en primer lugar la discreción.

Para evitar los excesos de los gobiernos, sobre todo en el campo de la política monetaria, Friedman pensaba que instancias como los bancos centrales tenían que ser independientes de los gobiernos, para evitar aumentos excesivos del gasto público.

Para guardar la estabilidad de precios, concluye Friedman, la cantidad de dinero debe moverse en consonancia con las variaciones del producto real. A esta regla se le fueron agregando otras, como los límites a la financiación, de acuerdo con normas de sostenibilidad y solvencia.

En la lógica keynesiana, un gobierno responsable sabe que en determinadas circunstancias no debe aumentar el gasto público más allá de determinado punto. Y este tipo de decisión no requiere que haya reglas fijas.

El segundo obstáculo, y referido al caso colombiano, son los porcentajes fijos amarrados a normas constitucionales. Esta práctica ha sido un error, y ha limitado la discrecionalidad de la planeación. El ejemplo más notorio son los porcentajes de distribución de las regalías. No existe ningún criterio claro para afirmar, por ejemplo, que 10% de las regalías debe ser para ciencia y tecnología, o 7% para la paz. Estos porcentajes son completamente arbitrarios.

La tercera limitación es la programación sectorial. La Comisión de Gasto propuso, con toda razón, el presupuesto por programa, que permite la articulación del gasto de diversos sectores alrededor de proyectos estratégicos. Los pasos que se han dado en esta dirección son muy débiles, y en las decisiones de inversión sigue primando el enfoque sectorial.

En el plan de desarrollo del actual gobierno se ha hecho un esfuerzo enorme por articular la inversión alrededor de proyectos estratégicos, pero todo el manejo administrativo del presupuesto se sigue realizando de manera sectorial.

El cuarto es la distribución territorial del presupuesto. Las discusiones del Congreso siguen estando muy marcadas por las necesidades de cada departamento. Para el congresista, sobre todo en la Cámara, el asunto determinante es el aumento de los recursos de su departamento, sin importar que estas inversiones estén desarticuladas entre sí. Hay poco interés en que estos dineros hagan parte de un ambicioso proyecto de corte regional, que comprometa a varios departamentos.

El quinto obstáculo es la desconfianza en las categorías universales. La abundancia de “poblaciones”, y su exigencia de proyectos específicos, es una expresión de la pérdida de legitimidad de nociones más universales. No es suficiente con afirmar que un programa (vías terciarias, por ejemplo), mejorará el nivel de vida de las personas. Se exige que se explique cómo incide en cada tipo de población (afro, campesino, indígena, Lgbtiq+, jóvenes, víctimas, mujeres…). Esta dispersión de propósitos limita la mirada de largo plazo.

Jorge Iván González

Febrero, 2023

Por Jorge Ivan Gonzalez

Jesuita entre 1971-1977. Después de terminar los estudios de filosofía en la Universidad Javeriana, hizo la maestría de economía en la Universidad de los Andes y el doctorado en la Universidad Católica de Lovaina (Bélgica). Fue decano de la Facultad de Economía de la Universidad Nacional. Es profesor de la Universidad Externado de Colombia. En el área de la economía se ha dedicado a temas relacionados con finanzas públicas y calidad de vida. Actualmente es Director del Departamento Nacional de Planeacion de Colombia en el gobierno del Presidente Gustavo Petro.

3 respuestas a «Imposible planear»

Jorge Iván: Muy claros los conceptos y muy precisa la síntesis sobre los obstáculos para la Planeación en el país. Me parece que la tarea que ustedes están realizando por CREAR CONFIANZA es de especial importancia. Saludos. Hernando Bernal A.

Frente a los temores generalizados ante el nuevo gobierno, siempre tuve la confianza en personalidades nacionales que no permitirían llevar a cabo medidas insensatas. Gracias, Jorge Iván.

Jorge Iván, gracias por la buena síntesis de los argumentos que te llevan a concluir y manifestar tu postura o creencia de que “en Colombia no se puede planear”. Sin entrar a debatir cada “obstáculo”, me atrevería a mostrar otro punto de vista que podría complementar la discusión en que te encuentras con “el país”. Primero, la “planeación” sigue siendo una herramienta clave tanto para el sector público como privado. La planeación además de facilitar la rendición de cuentas, la transparencia y señalar las prioridades de inversión, en el ámbito público más que una herramienta de “poder” es un instrumento clave para recoger las aspiraciones de los habitantes de un país. En ese sentido, si bien es muy plausible la idea de invertir todos los recursos del Plan de Desarrollo Nacional en cuatro o cinco megaproyectos, hay que entender que en un país donde la inequidad es “alarmante”, la destinación de los recursos debe hacerse con “lupa” pues hay regiones que deben ser atendidas con mayor prioridad y otras que no deben descuidarse para que no se pierda lo invertido en períodos anteriores. Tomando como analogía el ejemplo de una familia que decide que el “proyecto familiar” más importante es invertir en los estudios de doctorado de los padres, ¿qué hacer entonces con los hijos que tienen que hacer la primaria, la secundaria o el pregrado? ¿Se debe suspender la formación de los hijos en aras del “mega proyecto” familiar? Pensaría que es un asunto para considerar, donde quizás, unir el país en torno a un solo megaproyecto (por ejemplo, la navegabilidad del río Magdalena) y tener en cuenta, además las necesidades regionales o sectoriales de acuerdo con sus aspiraciones y recursos privados complementarios que puedan apalancar el Plan, podría ser una alternativa más viable.
Otro punto que llama la atención de tus argumentos es la “objeción” que se presenta al tener unos porcentajes “predeterminados constitucionalmente” y que se entienden como un impedimento grave para “no poder planear en Colombia”. Quisiera saber si ¿la sumatoria de esos porcentajes “prefijados” exceden el 20% de los recursos del Plan de Desarrollo? Por que tener un margen de maniobra del 80% o más, no implica que el “planeador no pueda planear”. Además, valdría la pena considerar si los ejemplos citados de los porcentajes de regalías fijados para la ciencia y tecnología y la paz, pueden más bien interpretarse como una garantía mínima para proteger “siempre o constitucionalmente” estos rubros. Y más bien, entender que si los recursos disponibles en una vigencia pudieran aumentar la fijación de montos para estos dos rubros, pues serían bienvenidos. Así los montos mínimos fijados “arbitrariamente” más que limitantes actúan como una especie de “blindaje” para favorecer los rubros en cuestión.
Por último, dado que los recursos del Estado no son suficientes para soportar el desarrollo de un país, se pensaría que los recursos privados deberían apalancar el Plan fijado. De ahí la complementariedad sectorial que debe quedar trazada en el Plan. Por lo tanto, la planeación no solo se debe hacer, sino también, se puede hacer y debe manifestar el diálogo nacional con respecto al futuro del país.

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