Estados Unidos: el mágico número 270

Por: Silvio Zuluaga
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Para ganar la presidencia de los Estados Unidos se requieren 270 votos del Colegio Electoral. ¿Cuál es la alquimia para llegar a ese número mágico?

El Congreso de la Federación de los Estados Unidos de Norteamérica está compuesto por 100 senadores de la Cámara Alta (dos por cada uno de los 50 estados federados), más 435 representantes a la Cámara, los cuales se reparten proporcionalmente al número de habitantes de cada uno de esos estados. 

El censo de 2010, que arrojó 309 millones de habitantes, es la base de la distribución de los miembros de la Cámara de Representantes: un representante por cada 711.000 habitantes. El número de representantes ha ido variando con el crecimiento de la población. Desde 1964 se mantiene congelado en 435 miembros.

Entonces, cada estado de la Unión cuenta con dos miembros en su colegio electoral más una cifra variable, de acuerdo con el número de los residentes del estado. La suma de estos dos guarismos es 535.

Por otra parte, la capital del país, Washington D.C. (distrito de Columbia) es una entidad política que no pertenece a ningún estado. No tiene representación en el Congreso de la Federación y, por ello, no tiene senadores ni representantes. Sin embargo, para la elección presidencial tiene asignados tres cupos en el Colegio Electoral, para alcanzar así el número final total de 538 miembros (535 +3).

Como para obtener la presidencia de Estados Unidos se requiere la mayoría en este Colegio, si se divide 538 por 2 el resultado es 269. Por ello, la mayoría queda conformada con 270 votos: el número mágico.

Explicado el proceso para determinar el número 270, veamos quiénes componen el Colegio Electoral, teniendo en cuenta que los miembros del Congreso de Estados Unidos no son los miembros del Colegio Electoral. Cada estado, de acuerdo con su legislación, nombra independientemente el grupo de personas que conforman el colegio electoral que le corresponde: dos por ser estados federados de la Unión Americana y un número variable según su población. 

Caminemos, entonces, un trecho que incluye tres paradas necesarias para llegar a la certificación definitiva de la presidencia estadounidense. 

Primero, la gobernación de cada estado cuenta los votos y comunica los votos emitidos a favor de cada uno de los candidatos. En este nivel se definen los reconteos y demandas por fraude, si las hubiere, situaciones que deben resolver los jueces competentes antes de que se reúna el colegio electoral estatal. Los medios de comunicación se encargan de difundir los datos suministrados por el Secretario de cada Estado. 

El segundo paso es la votación de los miembros del colegio electoral estatal para fijar su posición con respecto a la elección de presidente. Este colegio lo preside el Secretario del estado; se reúne la primera semana de diciembre y vota para presidente de acuerdo con los resultados de la elección en ese estado.

Existe, entre los miembros del Colegio Electoral de todos los Estados, un acuerdo por medio del cual el candidato que haya recibido el mayor número de votos en la elección popular del estado recibe todos los votos electorales de dicho estado. Esa votación no es grupal, sino individual. Cada miembro vota separadamente y puede votar contraviniendo el acuerdo mencionado”. Terminada la votación, el Secretario del estado envía los resultados estatales al Congreso de Estados Unidos.

En la historia de las elecciones presidenciales hasta 2016 se habían nombrado 23.529 delegados electorales. De estos, solo 165 (0.7 %) han emitido su voto en contra del candidato que obtuvo el mayor número de votos en su Estado. Sin embargo, a pesar de haber incumplido el acuerdo mencionado, en ninguna ocasión los votos de estos delegados “desleales” han cambiado el resultado final, correspondiente al convenio de que el ganador de los votos populares en cada estado recibe todos los votos del colegio electoral estatal.

Finalmente, el tercer y definitivo paso para la certificación de la Presidencia lo otorga la sesión conjunta del Congreso de Estados Unidos que se lleva a cabo el 6 de enero siguiente a la elección. Allí se leen los resultados de cada estado y el del distrito de Columbia y se proclama presidente al candidato que obtuvo por lo menos 270 votos electorales.

De este proceso quiero destacar dos elementos. El primero: se da mayor representación a los estados con menos habitantes al otorgarles dos delegados, independientemente de su número de habitantes. Hay 10 estados que debido al bajo número de habitantes solo tendrían derecho a un representante en el Colegio Electoral si se tuviera en cuenta el número de sus habitantes. Con el sistema actual estos 10 estados tienen derecho a tres votos: dos por ser estado federado y uno por su número de habitantes. Por ello, desde la perspectiva de su población, los estados con mayor población de alguna manera quedan subrepresentados y los de menor población sobrerrepresentados.

En segundo lugar, el sistema no refleja cabalmente la premisa democrática de que una persona representa un voto. Esto no sucede en las elecciones presidenciales de Estados Unidos, donde el que elige no es el voto popular, sino el voto del Colegio Electoral.

Silvio Zuluaga

Noviembre, 2020

3 Comentarios

Eduardo Jiménez 10 noviembre, 2020 - 4:00 pm

Muy claro y completo Silvio, gracias.

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Hernando Bernal A. 10 noviembre, 2020 - 8:18 pm

Silvio: muchas gracias por tan clara explicación. Saludos.

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John Arbeláez 11 noviembre, 2020 - 10:21 am

Diáfano!!! Mil gracias Silvio

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