El sabor de las obleas

Por: Vicente Alcala
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Es grato recordar las celebraciones de años infantiles…  Ahora podemos compartir con los niños esta conversación entre nieto y abuelo.

‒Abuelo, ¿por qué la oblea que venden en el parque sabe distinto de la oblea que dan en la iglesia?

‒¿Quién te dijo que saben distinto?

‒Mi hermano, que ya hizo la primera comunión.

‒Ah, ya. Yo creo que es porque la del parque es grande y la de la comunión es pequeña.

‒No te burles de mí, abuelo, que no soy tonto. Yo ya soy grande y no un bebé. 

‒Cierto, vas a cumplir ocho años y yo ochenta… Ya eres grande.

‒No sigas burlándote y no me cambies la conversación. Yo te pregunté por el sabor y no por el tamaño de las obleas.

‒Tienes razón, una cosa es el tamaño y otra el sabor. ¿No será porque la oblea del parque tiene arequipe y la otra no?

‒Yo no te pregunto por el sabor del arequipe, sino por el de la oblea.

‒Ahora sí me pusiste a pensar. ¿Cómo te respondo? ¿Qué te dijo tu hermano?

‒Es que él me dijo que la oblea de la comunión tiene un sabor especial, pero no supo decirme cómo es. Me dijo que era un sabor que nunca había probado antes, pero que era muy especial y se sentía muy bien.

‒¡Ajá! Yo creo que lo que quiso decirte es que la oblea del parque tiene un sabor gastronómico, es decir, gustoso al paladar, mientras que la otra oblea tiene un sabor espiritual.

‒¿Cómo así que un sabor espiritual? 

‒Ven te explico. ¿Qué diferencia hay entre una comida rápida en un restaurante y una comida en familia, preparada por la abuela?

‒Pues que la comida en familia es conversada, está preparada con amor por la abuela, sabe mucho mejor y la compartimos todos los de la familia.

‒Exactamente. Hay mucha diferencia y es que además del sabor y el gusto al paladar de lo que prepara la abuela, podríamos decir que esa comida familiar tiene un sabor “espiritual”, que se aprecia por el ambiente cariñoso y por la compañía y el afecto que produce el amor que pone la abuela en la preparación y en la ilusión de vernos y sentirnos reunidos.

‒Sí, ya entiendo un poco eso de espiritual.

‒Voy a ponerte otro ejemplo. ¿Qué diferencia hay entre una compañía con algunos de tus compañeros para hacer una tarea obligatoria y la compañía con tu mejor amigo o amiga, con quien hablas con toda confianza y de las cosas que les gustan más y de ustedes mismos?  

 ‒Claro que hay una diferencia: se siente mucho mejor la compañía con el mejor amigo. 

 ‒Pues bien, aunque sea buena la conversación y la compañía con los compañeros de clase, esa tiene un “sabor” a tarea, mientras que la compañía y la conversación de los más amigos tiene un sabor distinto, más íntimo, más personal. Es algo que podemos llamar “espiritual”.

‒Sí, entiendo la diferencia en los dos ejemplos, pero ¿qué tienen que ver con la pregunta sobre el sabor especial de la oblea que se recibe en la iglesia? 

‒Es que la oblea del parque es sabrosa, pero con un sabor, como te dije antes, gustativo, sensible al paladar. En cambio, la oblea de la iglesia tiene un sabor parecido al paladar, pero lo que tu hermano te dijo de sabor especial significa que está preparada y ofrecida por Jesús como un alimento superior, espiritual; más aún, es que la está entregando Él mismo como signo y prueba de su amistad personal y de amistad con los demás que reciben la comunión. 

‒¿Por eso se llama comunión? ¿Y por qué se dice comulgar? 

‒Comunión significa unión común con Jesús y con los demás. Comulgar significa coincidir en ideas, pensamientos y sentimientos con otra u otras personas. Cuando se comulga o se recibe la comunión (la oblea, la hostia consagrada) se comparten pensamientos de fe con Jesús y con los otros, y se comparten sentimientos de amistad, amor, fraternidad y solidaridad con Jesús y con los demás.

‒Bueno, otra pregunta, abuelo. La oblea del parque es un alimento, es una comida, pero la oblea o la hostia ‒como se llama también‒, ¿es un alimento, es una comida?

‒Sí. Es una comida, un alimento espiritual porque alimenta el espíritu (siendo tan pequeña, no bastaría para alimentar el cuerpo). Alimenta la fe, la amistad, la fraternidad, la solidaridad, el amor, la confianza, la esperanza activa. Además, fíjate que también es una comida por la otra razón, porque se recibe en compañía, en una comunidad que es como una familia. En esta reunión, se conversa también, a propósito de la lectura de la Palabra de Dios. 

A medida que vayas creciendo podrás comprender más acerca de la “oblea de la iglesia”, como tú la llamas, y del sentido de la comunión y de la Eucaristía, o de la Santa Misa ‒como la llamamos‒ en la que aquella se recibe y se come. 

Vicente Alcalá

Octubre, 2021

4 Comentarios

Humberto Sánchez Asseff 16 octubre, 2021 - 11:09 am

Hermosa explicación didáctica la de Vicente. Qué bien.

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Hernando+Bernal+A. 16 octubre, 2021 - 11:23 am

Una alegoría muy llena de sentido y de gran espiritualidad. Hermoso para comunicarse con los nietos. Cordial saludo. Hernando

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Reynaldo+Pareja 17 octubre, 2021 - 10:12 am

Vicente, hermosa forma de hablar con los nietos sobre temas espirituales (fuese cierto o no la conversacion que nos narras). Las verdades espirituales autenticas, cualquiera que sea el origen de las mismas, escuelas espirituales o religiones, necesitan ser explicadas a los niños de tal manera que puedan asimilar el contenido escondido en los simbolos de manera que puedan crecer en su propia espiritualidad. Aprendamos a hablar el lenguaje de l;os niños sobre las realidades espirituales. Reynaldo
Patricia añade:: Vicente: Fascinante dialogo con el nietecito. Parece estarlos escuchando paso a paso entre el parque y la igleisa. Como dice Rey, no importa la crencia, lo que vale es la autenticidad y la alegria que compartes en toda la naraccion. Gracias por compartirlo.

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Marcela Olivas 19 octubre, 2021 - 7:18 pm

Reynaldo
Entrañable tu relato, marcando la diferencia de lo alimenta el alma¡.

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