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El perro de Ucrania

En mayo de este año fue publicada en España la segunda novela, y la primera suya traducida al español, de Victoria Amelina, la escritora ucraniana que murió recientemente tras las secuelas que le dejó un bombardeo ruso a la pizzería donde se encontraba departiendo con tres periodistas colombianos.

En mayo de este año fue publicada en España la segunda novela, y la primera suya traducida al español, de Victoria Amelina, la escritora ucraniana que murió recientemente tras las secuelas que le dejó un bombardeo ruso a la pizzería donde se encontraba departiendo con tres periodistas colombianos. 

Desde cuando fue invadida en febrero de 2022 hasta el 24 de julio del presente, la guerra contra Ucrania lleva 1 año 4 meses y 3 semanas. No parece mucho tiempo si se compara con otras guerras como la librada en Siria hace 12 años, o las que todavía tienen lugar en África, tras más de 50 años de descolonización, con sus cientos de miles de refugiados que huyen por el Mediterráneo hacia Europa. 

Pero es que Ucrania no lleva solo el año largo de ocupación rusa. Toda su historia, desde las invasiones de los mongoles en el siglo XIII hasta nuestros días, el pueblo ucraniano ha sufrido guerras, anexiones a la brava y ocupaciones.

Cuando se cuenta la historia de Rusia como lo hace el historiador Orlando Figes, experto en el tema, impresiona el sinnúmero de menciones que hace de Ucrania en términos bélicos. En los pocos más de tres siglos y medio que los zares gobernaron en la región, no hay excepción a la regla contra Ucrania. El gobierno dictatorial de Stalin ordenó matar de hambre a los campesinos, apropiándose de su producción agrícola, con motivo de la resistencia ucraniana a la colectivización forzosa de la economía que impuso el líder soviético. En ucraniano quedó para la historia el término “holodomar”, como un holocausto, referido a esa hambruna que no olvidarán. 

Las noticias de estos días dan cuenta de la destrucción de unas 600 mil toneladas de cereales que Ucrania iba a exportar por el puerto de Odesa -bombardeado sin piedad- hacia los mercados internacionales. Pensamos que la guerra en Ucrania no es asunto nuestro porque creemos erróneamente que no nos toca directamente como en efecto lo hacen los problemas de nuestra economía. Sin embargo, el aumento del precio de los cereales encarecerá nuestras importaciones de alimentos. No somos autosuficientes en el renglón alimentario; los precios mundiales de los cereales nos afectarán.

En la novena mencionada de Victoria Amelina, titulada Un hogar para Dom, nombre del perro narrador de su vida -que seguramente fue la de Victoria- dice el perro que la historia “cuenta el episodio de mi muerte a manos de la gente”, asombrosa premonición de la misma muerte de la escritora ucraniana el primero de julio pasado. Se estremece uno con la sola idea de que la frase perruna pueda ser la predicción de la destrucción de Ucrania. 

Jesús Ferro Bayona

Publicado en El Heraldo de Barranquilla

Por Jesús Ferro Bayona

Jesuíta de 1960 a 1977. Estudió Filosofía y Letras. Máster en Filosofía, Universidad de Lyon y de Teología, Instituto Sèvres de París. Estudios doctorales en la Escuela de Altos Estudios de París. Padre de Andrés, administrador de empresas, Juan Camilo, comunicador, y María Isabel, comunicadora, y abuelo de Dylan, de cinco años. Fue rector de la Universidad del Norte, Barranquilla, 1980-2018. Dedicado ahora a leer, escribir y dar un curso de Historia de las civilizaciones.

3 respuestas a «El perro de Ucrania»

Chucho, muy claro y ameno. Esa historia “hermanada” de Rusia y Ucrania es difícil de entender. En este momento, dada la invasión imperialista rusa, nos sentimos más inclinados a respaldar a Ucrania. Como ahora eres historiador, estaré atento a tu respuesta.

Humberto: No es solo ahora cuando Ucrania es atacada y anexionada a Rusia. No es sino leer la historia de los zares Romanov que como Catalina la Grande se anexionaban a Ucrania y también se la repartían con Polonia en medio de las guerras territoriales.

Y lo de historia hermanada no la habido estrictamente. Lo que hubo fue la Rus de Kiev, pero cuando el Ducado moscovita se fue haciendo más fuerte, cayó sobre Kiev, a la que ya habían destruido los mongoles por allá después de 1240, para integrarla al Ducado. Dura historia.

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