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El Impacto Continuo del Informe Final de la Comisión de la Verdad de Colombia (5)

Por Francisco Jose De Roux S.J.
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En esta quinta entrega, Pacho nos muestra las reacciones de los militares, de los partidos políticos y de los organismos internacionales ante el trabajo de la Comisión de la Verdad.

Los militares consideraron que sólo lo que decían de sí mismos podía ser cierto. Esperaban que el Informe Final demostrara que ellos eran los buenos y que la guerrilla y los líderes de la protesta social eran los malos. Pero la Comisión no fue instituida para saber quiénes eran los buenos y quiénes los malos. La Comisión fue instituida para recibir víctimas de todos los bandos y explicar la tragedia humana del conflicto. Al hacerlo, la Comisión encontró responsabilidades éticas, históricas y políticas en todos los lados, y tenía la obligación de hacer públicas estas responsabilidades.

Un día el Estado Mayor de las Fuerzas Armadas nos hizo una presentación sobre el poderío militar de Colombia, el más grande, mejor equipado, mejor entrenado del continente después de EE.UU., incluso equipado y entrenado por EE.UU. Uno de los grandes comandantes me preguntó, ¿qué te parece esta maravilla? Mi respuesta fue, ¿cómo es posible que teniendo un aparato de seguridad así tengamos varios millones de víctimas? El comandante reaccionó y dijo, es tu culpa porque no nos dejaste ganar la guerra. Le respondí, no Almirante, el problema fue usted, que no nos dejó hacer las paces. La Comisión sabe que cada año adicional de guerra significa decenas de miles muertos en combate y millones de víctimas civiles. Y sabemos que hay responsabilidades graves de gobiernos y grupos políticos que llevan a los militares y al pueblo a la guerra. Esto es cierto para Colombia y para el mundo entero.

La Comisión entendió la necesidad de un cambio profundo en la institución castrense tras descubrirse la verdad de los falsos positivos. Ocurrió, cuando los comandantes presentaron como resultados positivos del combate, la matanza de miles de jóvenes completamente inocentes de familias pobres. Los soldados moralmente corruptos los asesinaron y presentaron sus cuerpos como si hubieran muerto en combate, en un ejemplo típico del comportamiento de “recuento de cadáveres” de la guerra de Vietnam. Otra evidencia de la necesidad de un cambio moral en el sistema de seguridad fueron las muchas acciones violentas brutales en las que el ejército y la policía apoyaron a los narcotraficantes paramilitares.

Un cambio en el sistema de seguridad significa una transformación cultural en la ética, formación y doctrina de los soldados, policías e instituciones de inteligencia, así como un cambio en la sociedad. Como sucedió cuando los ciudadanos estadounidenses exigieron un cambio cultural en la policía de este país después del asesinato de innumerables afroamericanos desarmados. El cambio exige que el ejército y la policía sean líderes en la construcción de confianza, al servicio de la grandeza de la paz.

La Comisión busca desacralizar a los héroes de la guerra, su majestad y su poder. El ejército y la policía no son sagrados. Lo sagrado son las personas en armonía con la naturaleza. El ejército y la policía son servidores de lo sagrado.

Alabamos a los héroes del ejército porque ofrecen sus vidas en las guerras por nuestra seguridad. Pero, ¿quién está librando estas guerras? El esclarecimiento de la verdad nos ayudó a comprender los intereses detrás de las guerras. Intereses que se aprovechan del afán de justicia y la pasión de quienes quieren defender la patria. ¿Por qué en Colombia se hizo morir a miles de jóvenes campesinos en la guerra inútil? ¿Por qué miles de jóvenes estadounidenses tuvieron que morir en Vietnam, Irak y Afganistán? Y hoy, en Ucrania, además del crimen invasivo de Putin, ¿qué otros intereses, de otras naciones, empujan a la juventud ucraniana a morir en una guerra de todo o nada?

Los presidentes y los políticos esperaban que la Comisión mostrara los logros que habían alcanzado durante sus mandatos. La Comisión no los olvidó, pero tuvo que explicar por qué bajo los últimos 6 presidentes y parlamentarios, Colombia tuvo más de 7 millones de víctimas. Por eso le preguntamos a cada presidente: ¿por qué usted no frenó la tragedia humana durante su mandato presidencial?

El Partido Centro Democrático que es la oposición de derecha, desarrolló una campaña política contra la Comisión de la Verdad. La Comisión explicó que no pertenecía a ningún partido político y por lo tanto el Informe Final era intransigente y, en muchos aspectos, políticamente incorrecto. Y que no entramos en ninguna discusión política pública porque no estábamos haciendo política.

La Comisión tiene la responsabilidad de contribuir a la construcción colectiva de la mayor democracia política posible. Pide a los participantes un diálogo capaz de compartir los valiosos aportes y también los fracasos y crímenes de todos lados. Exige franqueza y humildad. La construcción es posible, si los líderes reconocen que somos seres falibles, vulnerables, que cometemos errores, y que tenemos que construir juntos, en responsabilidad común.

La comunidad internacional, los embajadores y la ONU, dieron un importante apoyo al proceso de paz entre el Estado colombiano y las FARC. Estuvieron al lado de la Comisión de la Verdad para brindar apoyo político y económico. Los embajadores estuvieron presentes incluso en regiones remotas de Colombia, acompañando a las comunidades. Después de compartir nuestra misión con ellos, nos gustaría hacer estas observaciones:

1. La presencia de la comunidad internacional es imperativa en procesos de conflicto interno o entre dos naciones. Colombia es un ejemplo. Países con posiciones diferentes, como Estados Unidos y Cuba, jugaron un papel importante en la paz entre el Estado colombiano y las FARC. Gracias a la Unión Europea y los países latinoamericanos, terminó la amenaza de un conflicto armado entre Colombia y Venezuela. Esto muestra la relevancia de la participación de otros países en la construcción de confianza y la apertura del diálogo entre dos oponentes y puede ser una lección para conflictos como el de Ucrania.

2. El esclarecimiento de la verdad es muy importante para solucionar un conflicto interno o internacional. Sin embargo, hay mucha resistencia a la verdad. En España, por ejemplo, existe una férrea oposición a la búsqueda de la verdad durante la guerra civil y durante el gobierno de Franco. Francia no ha querido descubrir la verdad sobre el conflicto en Argelia. Irlanda del Norte está de acuerdo en que establecer una institución de la verdad habría facilitado la paz, pero no era factible hacerlo.

3. Ha habido alrededor de 30 Comisiones de la Verdad en el mundo desde la Comisión Argentina en el año 1983. Las Comisiones han evolucionado hacia el esclarecimiento de la verdad histórica y las responsabilidades éticas y políticas, y han dejado las responsabilidades legales a los tribunales nacionales e internacionales. Porque se ha aprendido que la verdad jurídica, la verdad de los jueces por sí sola, no conduce a la convivencia pacífica. De ahí surge la iniciativa de una Comisión de la Verdad internacional, con autoridad moral, creíble y permanente, que promueva un diálogo mundial al más alto nivel, en análisis de conflictos, que establezca esclarecimientos históricos, políticos y éticos y que presente también recomendaciones viables para la paz y la convivencia mundial. No un nuevo tribunal internacional, sino una Comisión de la verdad independiente de gobiernos, ejércitos o partidos políticos.

Francisco de Roux S.J.

Marzo 20, 2023

Boston College, Estados Unidos

2 Comentarios
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2 Comentarios

JUAN L GOMEZ C 6 abril, 2023 - 9:55 am

¿El ser humano, diverso y competitivo por naturaleza, logrará eliminar la guerra de su quehacer? Probablemente no, pero todo esfuerzo por aclimatar la paz y la ética son indispensables para que el horror no sea peor.

Respuesta
vicente alcala 6 abril, 2023 - 10:49 am

La verdad es una, universal, humana; por encima de los gobiernos, los partidos, los ejércitos, los grupos delincuenciales, los poderosos de toda índole, también de los más vulnerables… El fenómeno del armamentismo y la guerra es otra falacia contra la verdad. La verdad duele, pero es la verdad. La verdad y la justicia deben ser inseparables, aunque cada una en su responsabilidad.

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