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El estilo Trump

Trump se ha estado lavando las manos por cuatro años, pero ha insistido en su papel de víctima.

Trump se ha estado lavando las manos por cuatro años, pero ha insistido en su papel de víctima.

Sorprende que un presidente que prometió cambiar las costumbres políticas que durante décadas denunció y combatir todas las formas de corrupción, aparezca inventando que quieren tumbarlo de su cargo. Más sorprendente aún es que el cuento se lo haya “comido” el presidente de la OEA.

Gustavo Petro consiguió la presidencia en elecciones democráticas legítimas, así como el Fiscal, la Procuradora, el Contralor, senadores, representantes y magistrados de las altas cortes han sido designados legítimamente, siguiendo los procedimientos y normas previstos por la Constitución. Eso no significa que todos creamos que son los mejores para ejercer las funciones que corresponden a sus cargos.

El 47,3 % de la gente votó por Rodolfo Hernández, lo cual significa que Petro no le gustaba a casi la mitad de los electores. Pero él ganó y eso le ha dado el derecho a gobernar, que es lo que todo el mundo le pide que haga, incluyendo sus opositores. El fiscal Barbosa hizo una muy cuestionada gestión, pero que no le guste al Presidente o a una parte de la ciudadanía, no significa que su investidura carezca de legitimidad y que investigar a funcionarios o parientes del gobernante sea una amenaza contra las instituciones. Lo mismo puede decirse de la Procuradora. Y de los tropiezos de los proyectos en el Congreso. Y de las investigaciones sobre el uso de los dineros públicos.

El problema es otro: si se nombra a funcionarios ineptos que se brincan las normas de contratación por ignorancia o por soberbia, aun después de ser advertidos, los responsables constitucionales de investigarlos y sancionarlos deben cumplir con su deber; si una ministra dice tonterías, hace tráfico de influencias para sacar a su hijo del país y su marido es contratado con otras entidades, no se puede molestar el Presidente con las críticas.

No sé cómo explique el Gobierno el nombramiento de Armando Benedetti en una embajada inventada ad hoc para sacarlo del país y tenerle la boca cerrada después de todo lo que alcanzó a decir. ¿Qué pasó con las investigaciones penales y disciplinarias pendientes? La lista de personajes oscuros y poco calificados designados por el Presidente de la República es larga, para hablar de aquello donde es directo responsable, porque enredos como los de su hijo y su hermano lo afectan mucho, pero no son atribuibles a él.

A los mandatarios de derecha, centro o izquierda no suelen caerles bien los órganos de control, las ramas del poder que puedan limitar su poder o las fuerzas sociales que critiquen su gestión. Pero eso no se acerca a un golpe blando o duro. A veces parecería que el Presidente se sentiría mejor si efectivamente alguien quisiera derrocarlo, pues en ese caso sería una víctima de las oligarquías, un mártir del cambio y no el responsable directo del fracaso más estruendoso de unas promesas que se van quedando en discursos y en una larga lista de funcionarios que replican exactamente lo que propusieron cambiar. Cada que surge una crítica sobre el uso abusivo de recursos del Estado para lujos personales, gastos suntuarios y cosas por el estilo se argumenta que son legítimos porque también antes se hacían. ¿Y, entonces, cuál era el cambio?

Trump desconoció la legitimidad de unas elecciones y azuzó a una turba para que se tomara el Congreso. Un simulacro parecido sucedió aquí la semana pasada frente a la Corte Suprema de Justicia. Trump se ha estado lavando las manos por cuatro años, pero ha insistido en su papel de víctima, y con cada denuncia penal aumentan sus seguidores y sus posibilidades de ser de nuevo presidente. Las investigaciones, los testimonios y los hechos han importado poco en las filas de sus áulicos. Ojalá el estilo Trump no pegue entre nosotros.

Nota: Es lamentable el papel de los directivos de Fecode en esta aventura. Hacen mucho daño a la imagen pública de los maestros cuyos aportes financian sus devaneos políticos. Francisco Cajiao

13 de febrero 2024

Publicado en El Tiempo, Bogotá

Por Francisco Cajiao

Jesuita, 1965-1971. Filósofo de la U. Javeriana, con maestría en economía (Universidad de los Andes). Trabajó en Planeación Nacional y dirigió el Departamento de Bienestar Social de Bogotá; rector de las Universidades Distrital, Pedagógica y Cafam; subdirector del SENA, Secretario de Educación de Bogotá y consultor de Naciones Unidas en educación. Autor de varios libros y columnista de El Tiempo. Su mayor orgullo es haber sido maestro en primaria y secundaria por más de 15 años. Recientemente recibió el reconocimiento de Vida y Obra otorgado por el Ministerio de Educación Nacional.

3 respuestas a «El estilo Trump»

Es muy cierto lo que indica Francisco, tanto sobre Trump como sobre el local aspirante a irse a las galaxias a una etnia cósmica.
No es mucho lo que podamos hacer, fuera de esperar que (a) dos años pasen pronto, y que (b) tengamos entonces candidatos mejores que “el viejito”, Fico y los demás que ya conocemos, para enderezar los entuertos que deje este señor.
De nuevo gracias, un abrazo

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