El Congreso y las coaliciones

Por: Mauricio Cabrera Galvis
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Son varias las conclusiones que pueden obtenerse del análisis de los resultados preliminares de las elecciones para el Congreso y para definir los candidatos de las tres consultas presidenciales. La primera es, precisamente, que hasta ahora son resultados preliminares, pues en el momento de escribir esta columna no hay certeza de cómo va a quedar la composición del Congreso.

El gran lunar de la reciente jornada electoral fue la desaparición de casi 400.000 votos del Pacto Histórico (16 % de su votación) en el preconteo de las mesas de votación, y las variaciones ‒menores, pero también significativas‒ de los votos de los demás partidos.

¿Error involuntario, falta de preparación de la Registraduría o mano diestra orquestando un fraude electoral? Eso tendrán que determinarlo los jueces después de la consabida “investigación exhaustiva”, pero en todo caso una alteración tan grande de los resultados debe tener consecuencias políticas, que en cualquier país democrático llevarían a la renuncia del máximo responsable de tamaño fiasco, con el fin de recuperar la hoy menoscabada credibilidad de la autoridad electoral.

Se ha dicho que el ganador en el Congreso fue el Pacto Histórico, pues con 19 o 20 curules se constituye en la primera bancada del Senado. Es cierto, pero se trata de una victoria relativa, porque solo obtuvo 16.3 % de los votos válidos, es decir, que es la mayor de las minorías que van a estar en el Senado. En segundo lugar, porque el gran ganador de estas elecciones fue el amorfo partido de la abstención.

Si bien es cierto que 15.6 millones de personas votaron por los partidos de sus preferencias, estas solo son 40 % de los posibles votantes. Otras 20.6 millones (53 % del censo electoral) no apoyaron a ningún partido, sino que se abstuvieron, y 2.5 millones votaron en blanco o botaron su voto porque no supieron marcar el confuso tarjetón.

En cuanto a las consultas presidenciales, también fue primera la del Pacto Histórico, donde los votos de sus cinco candidatos (5.6 millones) fueron 142 % más de los que obtuvieron para el Senado. Por el contrario, los cuatro millones de votos del Equipo Colombia son apenas 51 % de los 7.9 millones que movilizaron las maquinarias de los partidos Conservador, la U, Mira y Cambio Radical, más el Centro Democrático que votó por el candidato ganador, siguiendo las directrices de su caudillo.

La Coalición de la Esperanza fue la tercera, con 2.2 millones de votos, pero en su caso estos fueron casi los mismos que los que obtuvieron las listas de la Alianza Verde y el Nuevo Liberalismo que no tenían las mismas maquinarias de los partidos tradicionales.

Una última conclusión es que estos resultados no son un anticipo de las elecciones presidenciales. Primero, porque es un hecho histórico que las maquinarias parlamentarias no se mueven para las elecciones presidenciales y, segundo, porque hay ocho millones de votantes que no han apoyado todavía a ningún candidato.

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Coletilla: el equipo de campaña de Sergio Fajardo y su vicepresidente Luis Gilberto Murillo, quedó integrado por Carlos Amaya, Juan Fernando Cristo, Juan Manuel Galán, Alejandro Gaviria, Mabel Lara y Jorge Enrique Robledo. Esta es la mejor prueba de que, después de las controversias internas, la Coalición sigue unida y revitalizada para atraer a esos ocho millones de personas que no han decidido su voto. 

¡La Esperanza sigue viva!

Mauricio Cabrera

Marzo, 2022

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