El aborto y la moral católica

Por: Luis Alberto Restrepo
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El hospital San Ignacio se niega rotundamente a realizar abortos. Desde el papa Francisco hasta el más humilde obispo católico comparten esa tajante prohibición. Antaño, en ese rechazo pudo estar latente una preocupación por la reproducción de la especie, que hoy resulta anacrónica. Pero tampoco es extraño. 

En todas las culturas –cristiana, islámica, budista, hinduista, confuciana, indígena– la moral ha sido diseñada y controlada por varones. Es el reflejo de la milenaria dominación masculina en la sociedad y del papel subalterno asignado a las mujeres, cuya función se ha definido en el mundo cristiano –siguiendo al fariseo convertido, Pablo de Tarso– como obedecer al marido, procurarle el debido bienestar y placer, atender las tareas domésticas, engendrar, parir y cuidar bebés. 

Desde fines del siglo XX la distribución del trabajo por género viene cambiando. Con la independencia económica de la mujer, las píldoras anticonceptivas y la posibilidad de intervenir en los procesos de embarazo, el universo moral machista ha comenzado a derrumbarse. Con mayor razón en el nuevo mundo de la inteligencia, cuando ya la fuerza y la resistencia física no definen la capacidad productiva ni el lugar social de una persona. 

En primer lugar, podemos preguntarnos por qué, si es cierto que una moral cristiana contemporánea parte –como bien lo exponía el rector de la Universidad Javeriana en días pasados– del incondicional respeto de la autonomía de la persona, en este caso se la niega sin discusión alguna. 

Por otro lado, no es exacto decir que la Iglesia defiende la vida. Si así fuera, vetaría también la eliminación de todos los animales e incluso de las plantas. No, la Iglesia quiere proteger la vida HUMANA. Ahora bien: ¿cuándo se considera humana una existencia? Para la Iglesia, el gameto es ya humano. ¿Acaso se lo considera humano porque constituye un proyecto de vida humana? En ese caso, ¿no lo sería también toda la cadena evolutiva de la vida, desde los microorganismos hasta los Neandertales? 

Respecto al feto ya desarrollado, la moral católica considera suficiente para su condición humana la existencia de un mínimo anatómico: tronco, cerebro y demás órganos, no importa que carezca de extremidades o incluya otras deformidades. Esta concepción minimalista es cruel. Además, la humanidad de un ser vivo no depende solo de la anatomía. Depende también –y sobre todo, lo que se desconoce– de su grado de madurez y de las condiciones culturales, sociales y familiares en las que deberá desenvolverse. Un mal entorno tiende a convertir la vida en inhumana.

Consideremos los casos en los que la ley colombiana admite el aborto. ¿Es razonable exponer la vida de una mujer ya formada para salvar un feto aún no nacido que, además, nacerá sin madre? ¿De veras podrá llegar a ser humana la vida de un feto gravemente deforme? ¿Tendrá condiciones para ser humano el repudiado fruto de una violación? 

No tengo respuesta a todas estas preguntas, pero sí creo que deben abrir un vasto campo a la reflexión y el debate. En este terreno las mujeres tienen el derecho prevalente a la palabra. Si debemos respetar la autonomía de un solo ser humano, tanto más la de un género que, en su sentido meramente taxonómico, constituye la mitad de la humanidad. Esto quiere decir que la reproducción de la especie podría estar hoy sujeta a la libre determinación de las mujeres.

Es comprensible la susceptibilidad de la Iglesia en este punto. La aceptación del aborto rompería una tradición ancestral, lo que abriría enseguida la profunda brecha de un cisma gigantesco, no solo en el clero machista, sino en primer lugar entre las mujeres. Y es así debido a la natural sensibilidad que suscita en ellas la maternidad. 

Sin embargo, en la época actual todos los vetos seculares tendrán que ser traducidos a procesos educativos que enseñen a sopesar valores. Y la decisión deberá quedar siempre en manos de una mujer cada día más responsable de sus opciones.

Post scriptum: sería interesante saber cuántas mujeres y cuántos hombres acceden a este blog.

Luis Alberto Restrepo

Octubre, 2020

6 Comentarios

Vicente Alcala 24 octubre, 2020 - 10:09 am

Me parece muy bien que sean las mujeres quienes decidan, valorando sus propios derechos y los derechos de sus hijos por nacer.

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Carlos Velasco 28 octubre, 2020 - 1:57 pm

Luis Alberto, se habla con justicia y con razón de los derechos de la mujer pero poco veo que se hable de los derechos de los niños. Desde qué momento existen esos derechos? El niño es siempre el más indefenso. Por qué el derecho a la vida de la madre prima sobre el derecho a la vida del hijo? Es una razón funcional como cuando en las UCIS llenas de pacientes se prefiere atender al menos viejo y postergar a los ancianos a una última instancia? Es mayor el derecho del joven que del viejo? Si es así estamos hablando de una moral funcional que valdría la pena discutirla en este blog.

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Dario Gamboa 28 octubre, 2020 - 8:39 pm

Carlos Enrique. Segun el articulo 90 del codigo civil, en Colombia “la existencia legal de toda persona principia al nacer, esto es, al separarse completamente de la madre”. Respeto las “creencias religiosas” que piensen de otra manera, pero no se puede imponer una “creencia” a un pais entero por ley, y quitarle a la mujer la responsabilidad y autoridad legal de todo su cuerpo hasta ese momento del nacimiento. En una sociedad civil “laica” no se deberia imponer una “creencia religiosa” por mas mayoritaria (lo dudo que sea) que fuera.

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Dario Gamboa 28 octubre, 2020 - 8:54 pm

Luis Alberto. Respondo a tu Post-scriptum sobre las personas que leen este blog. En los 18 dias que llevamos midiendo el volumen de visitas, se han contabilizado 2.281 visitas a nuestros articulos, de las cuales 56% son de hombres y 44% de mujeres…..

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Inés Elvira Mejía 30 octubre, 2020 - 4:56 pm

Como mujer hay varias cosas que quisiera decir. Para comenzar, quiero preguntarles, como hombres, si ustedes no pudieran tomar decisiones por si mismos respecto a su propio cuerpo ¿sentirían ese mismo derecho de tomar decisiones sobre el cuerpo de las mujeres?
Hay muchas razones más allá de la vida del mismo bebé que pueden llevar a una mujer a tomar la decisión de llevar a cabo un aborto.
En el momento de decidir traer un niño al mundo, no solo toca pensar en que la madre tiene al niño y ya. Un embarazo tiene muchas implicaciones para la mujer. Hay cambios físicos, hormonales, psicológicos. Cosas que un hombre jamás tendrá que vivir al decidir ser padre. Sólo por lo que tiene que pasar el cuerpo de una mujer (y no el del hombre) durante este tiempo debería ser razón suficiente para que la mujer y solo la mujer sea quien tome esta decisión.
Cuando se defiende la “vida de los niños” muchas veces no se piensa en el tipo de vida que tendrá que vivir un niño no deseado. ¿Cuántos antisociales lo son porque fueron fruto de un embarazo no deseado que los llevó a tener una infancia y adolescencia desgraciadas?
Una adolescente que queda embarazada, por ejemplo, tiene que dejar de lado su deseo de un futuro estable, que más adelante puede llevar a mejores medios para tener hijos (si así lo desea) frente a tener un bebé que ni siquiera podrá sostener sin ayuda. Una mujer que vive en una relación con un hombre violento pierde la opción de decidir no traer a un niño a ese ambiente inestable. Una mujer que nunca ha deseado ser madre, tiene que tener un hijo por una falla en un método anticonceptivo. Una mujer que tras quedar embarazada sufre un accidente grave, una enfermedad física o mental complicada ¿puede ser obligada a dar a luz?
En un país como Colombia, donde los hombres creen aún tener el derecho de tomar decisiones sobre lo que debe hacer una mujer, ¿dejarían estos de trabajar para cuidar a su bebé, manejar la casa y permitirle a la mujer tener una carrera profesional exitosa?

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Dario Gamboa 30 octubre, 2020 - 11:04 pm

Que excelente comentario Inés Elvira! Que importante que una mujer nos haga poner los pies en la realidad y bajarnos de teorías y creencias profundamente machistas que hasta hoy han decidido por las mujeres en todos los aspectos de la vida. Ojalá existieran muchas como tú que puedan reclamar clara y con argumentos serios una mayor conciencia y responsabilidad en lo que debería ser una maternidad responsable. Eso cambiaría tanto nuestra sociedad. Felicitaciones sinceras!!

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