Diálogos de ultratumba – Prepotencia

Por: Rodolfo Ramon De Roux
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Este simpático diálogo pone de relieve el aspecto irrisorio de los prepotentes, al mismo tiempo que su insensatez, pues también por ellos doblarán las campanas.

Estaba Pirro ‒rey del Epiro‒ montado en su elefante de combate haciendo proyectos de conquista cuando logré ‒junto con Plutarco‒ escuchar lo siguiente:

‒Primero, vamos a someter a Grecia.

¿Y después?, le pregunta su amigo Cineas.

‒Ganaremos África.

¿Y después de África?

‒Pasaremos al Asia, conquistaremos Asia Menor, Arabia.

¿Y después?

‒Iremos hasta las Indias.

¿Y después de las Indias?

¡Ah!, dice Pirro, descansaré.

¿Por qué no descansar inmediatamente?, le dice Cineas.

Al tiempo que pienso de cuántos inútiles y costosos esfuerzos están tejidas nuestras pírricas victorias me dejo deslizar por las nalgas del gigantesco paquidermo.

Sigo descendiendo por su robusta cola y de repente ¡oh sorpresa! me hallo en plena corte de un joven rey que ejercía su poder con un rigor absoluto. Controlaba la justicia, mandaba arrestar y ordenaba que las sentencias fueran aplicadas de manera rápida y despiadada. Sentía, sin embargo, que su autoridad no estaba suficientemente afirmada. Convocó, entonces, a su primer ministro y le dijo:

He hecho ejecutar a un gran número de personas y nadie me teme. ¿Cómo te lo explicas?

Muy sencillo contestó el primer ministro. Su Majestad tiene que aprender el secreto de la autoridad. Todos aquellos a quienes ha hecho ejecutar eran criminales, culpables. Los otros, por consiguiente, no tienen ninguna razón para temerle. Si quiere ser temido, mande ejecutar también a los inocentes.

El rey asintió con la cabeza. Lo había comprendido. Al día siguiente hizo ejecutar a su primer ministro.

Publilius Sirus vio lo sucedido y me susurró al oído: 

El que es temido por muchos debe temer a muchos.

Confucio, que también estaba por ahí, agregó discretamente: 

 Es un insensato quien cree que su dominio no tendrá fin.

Tienen toda la razón, les dije. El prepotente debe combinarle a sus delirios de grandeza una buena dosis de paranoia, pues se necesita ser retrasado mental para no darse cuenta de que también por él doblarán las campanas.

A propósito de prepotentes oigan esta historia que me contaron en Marruecos donde ‒dicho sea de paso‒ vi entronizada la foto del autoritario Mohamed VI en todas las tiendas, por pobres que fueran:

Un sultán ordenó a un sastre que le hiciese un traje de mármol. Y le advirtió que si no lo hacía le cortaría la cabeza.

El pobre hombre, viéndose perdido, se echó a llorar. Pero su avispado hijo le sopló la        solución. Cuando los sirvientes del sultán fueron por el traje de mármol, el sastre le mandó       el siguiente mensaje: “El traje está listo, pero necesito hilos de arena para coserlo. ¿Puede enviármelos?

Para enfrentar al poder más vale maña que fuerza, comenté.

Gracián asintió y agregó: 

 Si no puedes ponerte la piel de león, ponte la de zorro.

El cardenal Julio Mazarino ‒quien supo eliminar a sus enemigos y conservar hasta su muerte la más alta posición de gobierno en el reino de Francia‒ nos dijo:

El problema es que también los poderosos han hecho de la simulación y de la disimulación un arte. Les recomiendo la lectura de mi librito Bréviaire des politiciens, que ya tiene una edición en castellano con el título Breviario de políticos. Se trata de mis apuntes sobre las astucias necesarias para conseguir el poder y conservarlo.

‒¿Y cuáles son esas necesarias astucias?

La primera es no hacerlas públicas. Advierto que no fui yo quien las publicó.

‒Bueno, pero ya que las publicaron, cuéntanos cuáles son.

Ni bobo que fuera; compren el libro o pierdo regalías.

‒Por favor, no nos dejes en ayunas.

Bueno, aquí va una de mis marrullerías: haz de tal manera que nadie conozca jamás tu verdadero parecer sobre un asunto, ni hasta qué punto estás informado, ni lo que deseas, ni de lo que te ocupas, ni lo que temes.

‒Dinos otra de tus artimañas.

Si quieren, sigamos charlando en el piano-bar Goces de ultratumba, donde me está esperando Maquiavelo. Allí tienen unos pasabocas que son puro boccato di cardinale.

De lo que allí hablamos no guardo el más mínimo recuerdo. Las bebidas estaban de muerte.

Rodolfo Ramón de Roux

Julio, 2022

6 Comentarios

John Arbeláez Ochoa 10 julio, 2022 - 7:18 pm

Cada vez te superas con tu sentido del humor, a la vez que despliegas todo el caudal de tu ilustración.
Mil gracias por alegrarnos la “desoladora” tarde del domingo.

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Rodolfo Ramon De Roux 11 julio, 2022 - 4:00 am

Gracias a ti, John. Solo me cabe esperar mejorar el humor sin que llegue a ser prepotente. Tu “desoladora” tarde de domingo me hace recordar a un amigo de filosofía, Pino Piva, que cantaba en esas tardes de desolación una canción de Adriano Celentano titulada “Il treno dei desideri” (la puedes escuchar en You Tube). En cierto momento dicen así sus palabras:
Sembra quand’ero all’oratorio
Con tanto sole, tanti anni fa
Quelle domeniche da solo
In un cortile, a passeggiar
Ora mi annoio più di allora
Neanche un prete per chiacchierar
Cuando el cocinero, que era un alma de Dios (lo llamábamos “la beatona”)oía cantar eso se ponía las manos en la cabeza y exclamaba: “Fratello Piva, non cantare quello. Ma, Dio mio”.

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Reynaldo Pareja 11 julio, 2022 - 11:02 am

Rodolfo, Ademas de tu fino sentido del humor, lo salpicas con anecdotas de otrohora genios y engreidos en su locura de poder que nos dejas mudos e interrogandonos, de dónde sacas tan prodijiosa memoria para recordar tanto nombres ilustres perdidos en los anaqueles de los historiadores que no llegaron a la fama pero si dejaron consignados sus nombres. Que sigas ilustrandonos con mas dialogos de ultratumba que son un caudal de lo que no tuvimos ni tiempo ni entereza por leer.

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Rodolfo Ramon De Roux 11 julio, 2022 - 11:52 am

Reynaldo, mi mérito es bastante modesto; sencillamente he tenido -hasta ahora- buena memoria, gusto por la lectura, paciencia para tomar notas y mucha curiosidad a propósito del comportamiento de los humanos.

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Humberto Sánchez Asseff 11 julio, 2022 - 11:40 am

Estaremos pendientes de tu publicación del diálogo con Maquiavelo. No creo que se haya olvidado. No será que temes que encontremos el origen de la picardía con que escribes? Al menos, danos la receta de los tragos que te tomaste.

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Rodolfo Ramon De Roux 11 julio, 2022 - 12:03 pm

Humberto, primero tengo que ganarme la confianza de Nicolás, pues con todo lo que le tocó sufrir en vida ya hasta muerto tiene dificultades para hablar a calzón-quitado.

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