Home Cultura Diálogos de ultratumba – La nave de Teseo y la paradoja de la identidad

Diálogos de ultratumba – La nave de Teseo y la paradoja de la identidad

Por Rodolfo Ramon De Roux
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El vino estaba excelente, aunque muy subido de alcohol. Lógico: era un añejo Falerno. Después de unas cuantas copas, se desataron las lenguas a propósito de la identidad de un “yo” que se iba haciendo cada vez más incierto bajo el efecto de los tragos. 

Comenzó Plutarco trayendo a colación la leyenda según la cual Teseo -con la ayuda de Ariadna- eliminó al temible Minotauro. Después de explicar cómo el mítico héroe logró salvar a los jóvenes destinados al sacrificio en el intrincado Laberinto, el ilustre historiador contó lo siguiente:

PLUTARCO.- Hasta la época de Demetrio de Falero, quien gobernó Atenas del 317 al 307 antes de vuestra era cristiana, los atenienses conservaron durante muchísimo tiempo el barco de treinta remos en el cual Teseo y los jóvenes volvieron de Creta. 

LINGUACUTA.- ¿Cómo lo lograron? 

PLUTARCO.- A medida que pasaban los años y se deterioraba la nave se retiraban las tablas estropeadas y se reemplazaban por unas nuevas y más resistentes. Llegó un momento en el cual todas las partes del barco habían sido sustituidas, de modo que éste se convirtió en un ejemplo para reflexionar sobre la identidad de las cosas. Unos filósofos defendían que el barco de Teseo continuaba siendo el mismo, mientras otros aseguraban que ya no lo era.

LINGUACUTA.- ¿No es eso lo que sucede con todas las células de nuestro propio cuerpo con el paso del tiempo? ¡Que angustia! ¿Soy o no soy la misma que hace veinte años?

SOFROSINA- No sólo ya no eres la misma, sino que serás “otra” dentro de unos años más. 

LINGUACUTA.- Déjame tranquila con mi “mismidad” que yo no me meto con la tuya.

SOFROSINA- Para que no te golpee la realidad vete haciendo a la idea del cambio permanente. No pienses la identidad como algo inmutable, sino como el fruto de una evolución en la cual “lo mismo” persiste en “lo otro”, pero de manera diferente.

MARX.- Pura dialéctica, Linguacuta: tesis, antítesis, síntesis… y vuelve y juega. También la Historia es más de lo mismo -“nada nuevo bajo el sol”- pero de otra manera pues “no nos bañamos dos veces en el mismo río”, Heraclitus dixit. 

LINGUACUTA.- En otras palabras, la Historia no se repite…pero rima y tartamudea.

SOFROSINA- Me parece buena solución considerar la identidad -personal y colectiva- como un proceso complejo de mutaciones y permanencias, de continuas ósmosis entre lo idéntico y lo diverso, y no como algo estático e incontaminado, lo que quisieran algunos peligrosos promotores de la pureza identitaria que le tienen terror al “otro”.

LINGUACUTA.- Y que claman: “Defendamos nuestras raíces”. 

SOFROSINA- ¡Ni que fuéramos árboles!

KRISHNAMURTI.- Aunque comprendo la inquietud de los “identitarios”: sí, tenemos raíces, pero añado que no son inertes. Todo lo que nos concierne, tanto en lo interno como en lo externo, nuestras relaciones, pensamientos, sentimientos, es impermanente, se halla en un estado de fluir constante. Dándose cuenta de esto, la mente anhela permanencia, un estado perpetuo de paz, de amor, de bondad, una seguridad que ni el tiempo ni los acontecimientos puedan destruir. Pero esta permanencia nace de la impermanencia, por lo tanto, lleva en sí las semillas de lo impermanente. 

SERGIO PITOL.- ¿Que quién soy? Uno es los libros que ha leído, la pintura que ha visto, la música escuchada y olvidada, las calles recorridas. Uno es su niñez, su familia, unos cuantos amigos, algunos amores, bastantes fastidios. Uno es una suma mermada por infinitas restas.

IMRE KERTÉSZ.- Por eso dije que “el yo es una ficción de la que a lo sumo somos coautores”.

ARTHUR RIMBAUD.- Más lapidario fui al decir: Je suis un autre (Yo soy otro).

LINGUACUTA.- Excelente tu paradójica formulación. Señala la íntima relación entre identidad y alteridad: es una invitación a concebir el sujeto en su relación con los demás.

RIMBAUD.- Es más: ¿quién habla cuando digo “yo”? ¿Cuántas voces resuenan en mi interior?

SÓCRATES.- ¡Por Zeus! ¿En dónde queda mi “conócete a ti mismo” si “yo soy otro”? ¿Debería acaso afirmar: “conozcámonos a ti mismo”? Todo esto parece un chiste de esquizofrénicos. De verdad que ya sólo sé que nada sé.

LINGUACUTA.- Es comprensible que estés enredado. También comienzo a preguntarme ¿cuántas personas recubren mi pomposo “yo”? 

SOFROSINA- Por algo la palabra latina “persona” significa “máscara de actor”. El “uno mismo” es una gruesa maraña de recuerdos y olvidos, en un flujo incesante que apenas sentimos, inmersos como estamos en el río de la Vida “cuyas aguas no repiten estrellas”.

Se oyó un sonoro bostezo. Molestóse Sofrosina. No era problema con ella; era efecto del Falerno. ¡Qué bebida tan divina! Se echaron los dialogantes bajo una frondosa encina. Títiro en sueño profundo los sumió con su flautina. Chuang Tse preguntó al despertarse: “¿Quién soy yo? Soñé que era mariposa, ¿si será que soy Chuang Tse?”. “No te preocupes mi Chuang, estamos hechos de sueños”, dijo Shakespeare, que soñaba que era el sueño de otro sueño. “Que toda la vida es sueño, -replicóle Calderón- y los sueños, sueños son”. Nandino, de nombre Elías, concluyó con estos versos: “Cuando soñamos/ parece que vivimos, / cuando vivimos/ parece que soñamos./ Y así,/ confundiendo los sueños con la vida /y la vida con los sueños,/ sin sentir/ nos apagamos”.

Rodolfo Ramón de Roux

Octubre de 2023

8 Comentarios
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8 Comentarios

Vicente Alcala 2 noviembre, 2023 - 7:33 am

Si cambio, no soy el mismo yo; pero si yo no soy el mismo, mi yo de antes se acabó y el nuevo yo no soy yo. Ya no sé qué yo te felicito, Rodolfo, por tu diálogo de ultratumba: si el yo que se fue a la tumba o el yo que nació de nuevo.

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Rodolfo Ramon De Roux 2 noviembre, 2023 - 7:41 am

¿Qué sé yo cuál yo?, pero acepto agradecido el yo que me felicita.

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John Arbeláez Ochoa 2 noviembre, 2023 - 5:48 pm

Yo, ya ni sé. Sí sabía, pero ya no sé qué sabía…

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Rodolfo Ramon De Roux 3 noviembre, 2023 - 2:15 am

¿Cuál de tus yoes se encuentra en semejante incertidumbre?

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José Moreira 4 noviembre, 2023 - 11:40 am

El yo que soy en este momento te felicita, mi amigo que fue y continúa siendo, por tus instigantes y cuestionadores diálogos de ultratumba. En esos diálogos, los que fueron continúan siendo. Abrazos

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Rafael Falcón Castro 5 noviembre, 2023 - 6:46 am

Te has superado con este lúdico y sutil diálogo sobre una de las dificultades mayores que tiene el ser humano: conocerse a sí mismo.
¡Qué arduo es desprenderse de los ropajes culturales!, ¡qué complicado se nos hace desnudarnos de tantas falsas creencias dogmáticas que lastran el fluir del “YO SOY”. ¿No diría Jesús: “Yo soy “ES” el camino la verdad y la vida, en vez de, “Yo soy el camino, la verdad y la vida”?.

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César Vallejo Mejía 13 noviembre, 2023 - 12:13 pm

Me sumerges en reflexiones “inútiles” Rodolfo Ramón, y te lo agradezco Yo soy cambio (me manifiesto como cambio), soy movimiento…, soy “agere”, soy dinámico, soy “energía”… soy “élan vitale”…Lo percibo en mi relación conmigo mismo y en relación con mi entorno… Pero tengo una conciencia innegable de mi identidad, permanece mi conciencia, mi YO (cada vez más “profundo”, más “pleno”). Y lo maravilloso es que en ese “cambio permanente” que soy, veo dirección, veo que me afirma en el ser, que existo en el cambio, y que gracias a él conozco, pienso, razono, creo, puedo transformar mi entorno, …. crezco como ser humano!

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Rodolfo Ramon De Roux 13 noviembre, 2023 - 12:19 pm

Gracias, César. Tu comentario también pone a reflexionar a mi yo “profundo”.

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