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Diálogos de ultratumba- Como el agua, amigo, como el agua

Por Rodolfo Ramon De Roux
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HORACIO. – ¿Por qué me fatigas con tus lamentos? Un pecho bien dispuesto espera en los desastres y teme un cambio de la suerte cuando todo va bien. 

BUDA. – Escucha a tu querido Horacio: todo es impermanente.

HERÁCLITO. – Panta rei: todo fluye. Ten paciencia.

LAO TSE. – Lo que existe forma un Todo-Uno en el que todo participa y todo se integra. Este Todo que vive, se mueve y se transforma constantemente es el Tao, pero puedes llamarlo como quieras: el Tao que se puede nombrar no es el verdadero Tao.

  • No entiendo para qué pueden servirme tus elucubraciones.

LAO TSE. – Espero que lo veas pronto, pero si no lo ves, tampoco es grave.  De todas maneras, si las aceptas, las cosas son como son. Y si no las aceptas, las cosas son como son. Dentro del Tao único y absoluto, todo lo que existe despliega su propia lógica de vida.

SPINOZA: Eso se parece mucho a mi “Deus sive Natura”, Dios o la Naturaleza.

LAO TSE: Tanto mejor.

HERÁCLITO: También se parece mucho al “todo fluye” de mi “panta rei”.

LAO TSE: De acuerdo. El Tao es el inmenso río de la Vida en el que todo es devenir: siempre mutando y transmutándose. 

  • ¿Entonces mi apreciado “yo” no es sino una consciente efímera forma animada del movimiento incesante de la Vida?

LAO TSE. – Abre los ojos y verás que eres un agregado de todo lo que te ha precedido, de todo lo que has heredado. Y que todo cambia constantemente. No eres el mismo de cuando naciste, ni de cuando tenías 5, 10, 20, 40, 60 años. 

  • Si la cosa es así solo se puede adquirir el autoconocimiento a través de un proceso de autoexamen que nunca termina, puesto que todo está en constante cambio. 

LAO TSE. – Cambio no solo individual sino también colectivo. ¿Es la sociedad en la que vivimos otra cosa que el reflejo de miles de millones de acciones llevadas a cabo por miles de millones de personas desde hace miles de años? Solemos quejarnos de la situación social, pero no es una “criatura” ajena a nosotros. ¡Es hora de aprender a ver quiénes somos!

  • Dímelo.

LAO TSE. – Si el llamado Big Bang se hubiera producido hace un año, el homo sapiens habría aparecido en la superficie del globo terrestre diez minutos antes de medianoche del último día del año, y toda la historia de la humanidad ocuparía solo los últimos 21 segundos. En resumen, somos recientísimos ocupantes de una pequeña bola perdida en el espacio infinito. 

  • ¡Y a mí que me dijeron desde niño que los humanos éramos “el centro de la Creación” y “la medida de todas las cosas”!

LAO TSE. – Se necesita mucha imaginación y desmedido orgullo para afirmarlo. Somos polvo de estrellas.

  • Ya quedé bien sacudido al enterarme de que los dinosaurios ocuparon el planeta Tierra setecientas veces más tiempo que el homo sapiens, y que nuestra ocupación puede ser bastante efímera ahora que somos capaces de autodestruirnos.

LAO TSE. – Sobre nuestra mortalidad quisiera narrarte la siguiente historia: La esposa de Chuang Tse murió, y cuando Hui Shi llegó para ofrecerle sus condolencias encontró a Chuang Tse agachado, golpeando una olla como si fuera un tambor y cantando. Hui Shi le dijo entonces: “Has vivido con esta mujer, habéis criado a vuestros hijos y envejecido juntos. ¡No llorar su muerte ya me parece mal! Pero ¿tocar el tambor y cantar no lo encuentras excesivo?”. “No -contestó Chuang Tse-. Así es como son las cosas. Al morir ella, ¿cómo podría yo no haber sentido pesar? Pero he pensado con mayor detenimiento y he comprendido que antes de que ella naciera, no tenía vida. No sólo no la tenía, sino que carecía de forma. No sólo carecía de forma, sino que ni tan sólo tenía chi [flujo vital de energía]. Pero en alguna parte del vasto e imperceptible mundo hubo un cambio y ella adquirió el chi, después éste cambió y ella adquirió una forma; después ésta cambió y ella obtuvo la vida. Ahora ha habido otro cambio y ella está muerta. Es como el mutuo ciclo de las Cuatro Estaciones. Ahora mi esposa descansa silenciosamente en la Gran Casa. Si tuviera que correr tras ella llorando sería sin duda demostrar que no comprendo lo que está predestinado. Así que he dejado de hacerlo”.

MONTAIGNE. – Eso se llama comprender el ciclo de la vida y la muerte. Por eso escribí en mis Ensayos, citando a Cicerón: “Filosofar es prepararse a morir”. Salgamos de este mundo como en él entramos. El mismo tránsito que hicimos de la muerte a la vida, sin pasión y sin horror, hagámoslo de nuevo de la vida a la muerte. Nuestro fin es uno de los componentes del orden del universo, es uno de los accidentes de la vida del mundo. La aceptación lúcida de nuestra muerte es sencillamente el requisito para una vida auténtica. 

HORACIO. – Imagina que cada día es el último que para ti alumbra, y agradecerás el mañana que ya no esperabas.

CÁTULO. – Y agradece también cuando tu edad florida gozaba su alegre primavera.

LAO TSE. – Ten bien presente que primero es la Vida, no el humano, quien solo es una de sus manifestaciones.

  • Puede que desde un punto de vista cósmico yo sea algo insignificante, pero esa cosa tan insignificante me parece más preciosa que el diamante más grande y más puro.

LAO TSE. – Por supuesto, pues es lo único “tuyo”. De ahí que tu vida sea simultáneamente preciosa e insignificante. Puedes extender esta conclusión a cada una de tus actividades: son fútiles desde un punto de vista cósmico, pero son valiosas a tus ojos, de lo contrario no las emprenderías.

  • Observo que tu visión del mundo está repleta de opuestos indisociables.

LAO TSE. – Es el principio del ying y el yang: vida/muerte, salud/enfermedad, dicha/desgracia, surgimiento/decaimiento, bondad/maldad, belleza/fealdad, recuerdo/olvido,  justicia/injusticia, no se dan la una sin la otra. 

  • No me digas que también son complementarios orden y desorden.

LAO TSE. – La complementariedad de los opuestos puede generalizarse a toda la vida. Por ejemplo, el “nosotros” no excluye al “yo”: la vida resulta precisamente de la tensión entre ambos. Por ello ningún sistema de derecho o de gobierno -por justo y bien intencionado que sea- puede eliminar las angustias y los conflictos provocados por nuestras interacciones en el río del tiempo, donde todo fluye y cambia inexorablemente, a veces de manera tumultuosa. 

  • ¿Qué me aconsejas para tan compleja convivencia, sabio amigo?

LAO TSE. –  Deja que el agua te enseñe a vivir.

  • ¿Cómo así?

LAO TSE. – Fluye como el agua. Aprende la humildad de un río en calma que se desplaza plácidamente y nutre silencioso sus riberas. Fluye con tus experiencias, ideas y sentimientos tal como éstos van y vienen en tu vida: ése es el “fluir con el momento”.

  • Pero también puede suceder que el río se vuelva caudaloso y peligroso.

LAO TSE. –  Aprende, entonces, a nadar con la corriente, como sobrenada una pelota en un torrente montañoso sin poder escapar a sus circunvoluciones y serpenteos.

  • Si me dejo llevar por la corriente temo más parecer pelotudo que pelota.

LOA TSE. – Pelotudo serás si te empeñes en “dar coces contra el aguijón” haciendo caso omiso de la fuerza de la corriente en la que estás inmerso, sus olas, remolinos y torbellinos. Ya te lo dije, el fluir del agua te enseña humildad. Y también perseverancia, oportunidad y flexibilidad.

  • Explícate mejor.

LOA TSE. – Ante los obstáculos -y siempre los tendrás- el agua sabe encontrar la grieta y ejercer allí pacientemente su fuerza hasta poder fluir libremente. Aprende -como el agua- a hallar la grieta por donde se abre un nuevo camino, una nueva oportunidad; entonces su flexibilidad vence a la dureza. Además, como el agua, que cuando la temperatura es extrema, puede convertirse en hielo o en vapor, no dudes en cambiar para seguir avanzando. Espero que te hayas dado cuenta de que lo más importante en todo esto es la práctica, no la teoría.

  • Lo tengo tan claro como claro le quedó a un colega universitario lo que significa saber fluir con los acontecimientos.

LAO TSE. Acicateas mi curiosidad.

  • Un día no hubo clases y mi colega regresó a casa mucho antes de la hora acostumbrada. Pero al llegar al hogar su mujer no estaba en la cocina. Ni en la sala. Ni en el patio. El profesor escuchó ruidos misteriosos en la recámara de arriba, subió las escaleras sigilosamente y abrió la puerta del cuarto. Su mujer y un tipo estaban en la cama. “¿Qué significa esto?” -preguntó mi colega-. “Mmmm, a decir verdad, no tengo ni idea -respondió el tipo-. Lo mío es la práctica, no la teoría”.

Rodolfo Ramón de Roux

Octubre, 2023

8 Comentarios
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8 Comentarios

Rafael Falcón Castro 15 octubre, 2023 - 6:16 am

Enhorabuena por la capacidad que tienes de expresar en un corto diálogo las experiencias íntimas de los sabios que nos precedieron. Es una suerte confrontarlas con las propias y saber que nuestra misteriosa esencia sigue fluyendo por nosotros a lo largo de la historia de esta dimensión en la que estamos inmersos.
Gracias.

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John Arbeláez Ochoa 15 octubre, 2023 - 12:42 pm

Let it be cantó Paul. Y la Naturaleza es sabia, postuló el sabio Spinoza al afirmar la existencia de la “divinidad” de la Natura. Por eso fluye como fluye el viento, como fluye el agua. Magnífica conversación

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JUAN L GOMEZ C 16 octubre, 2023 - 3:53 pm

Todo fluye como el agua, qué gran maestra.

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Humberto Sánchez Asseff 17 octubre, 2023 - 11:11 am

Sublimemente agudo. Gracias Rodolfo. Es un oasis (aguas tranquilas) leer tus encuentros con el más allá.

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Edmundo Pérez Garcés 18 octubre, 2023 - 7:26 pm

Querido y “aparentemente olvidado”, Rodolfo Ramón: me apresuro a enviarte los saludos del “mompita”, pues bien sé que, si me los como…, se me indigestan.
Por lo demás, inoficioso resaltar la grata y profunda fluidez de tus diálogos -lo acabo de hacer-, al navegar por la ultratumba con tantos “teóricos y prácticos” que, gracias a la ley de los opuestos brotan vitales de “ultratumba”, y nos llegan de tu mano… ¡Voy con ustedes, del todo al Todo…!
Apasionante fuese, conocer tus diálogos con Hermes Trismegisto, alrededor de El Kybalion, en terna -quizá-, con Lao Tse, o con Spinoza, o en cuarteto. ¿Qué opinas?
Abrazos,
Edmundo Pérez G.

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Rodolfo Ramon De Roux 19 octubre, 2023 - 2:27 am

Nunca olvidado Edmundo, te agradezco el comentario y la sugerencia. Trismegisto, el Uróboros y el Opus nigrum me intimidan. Tal vez algún día…

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Gustavo de Roux 19 octubre, 2023 - 7:59 am

Gracias a Lao Te por recordarnos que somos “polvo de estrellas”. A veces se me olvida

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Dario Gamboa 19 octubre, 2023 - 8:08 am

Que gusto me da saber que nos sigues en este blog. Soy el primo de un gran amigo tuyo de juventud: Álvaro Concha.
Un gran abrazo
Darío Gamboa

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