Dia de Accion de Gracias 2020

Por: Dario Gamboa
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pumpkin, candle, still life

Para la oración/reflexión que suele introducir la sesión de zoom de los jueves, Darío se tomó la libertad de escribir este texto en un día muy significativo para quienes celebran el Thanksgiving, una festividad que para muchos estadounidenses es más importante que la navidad.

Esta tarde, antes de iniciar nuestro encuentro sobre la historia de Crepes and Waffles, una familia y una empresa que benefician a tantos, queremos celebrar y agradecer la vida de nuestros amigos que se fueron, la vida de nuestras familias, la vida de nuestro mundo entero.

Celebramos y agradecemos la vida de nuestros amigos porque uno de nosotros, que nos acompañaba en nuestras reuniones semanales de los jueves, nuestro queridísimo padre Gonzalo Amaya, se nos adelantó ayer al encuentro con Dios. Conocí a Gonzalo a mis 15 años en los Gonzagas. Luego, él fue para muchos nuestro director espiritual en Santa Rosa de Viterbo, nuestro compañero de viaje varias veces, nuestro ejemplo de compromiso con los pobres, pero sobre todo nuestro gran amigo, siempre abierto a recibirnos, acompañarnos y comprendernos. Celebramos tu bondad y tu vida, Gonzalo, y te extrañaremos mucho los jueves. ¡Nuestra oración y nuestro aplauso del grupo!

Esta tarde también acompañamos a Miriam, a Bernardo y a sus familias en el dolor que sienten por la transición, también ayer, de su hermano y cuñado, el padre Jorge Uribe Ramón, nuestro compañero y amigo. 

Nos unimos, además, al dolor de la Compañía de Jesús y de sus familias por los fallecimientos recientes de nuestros amigos y compañeros Marco Tulio González, Roberto Triviño, Luis Carlos Herrera, Gabriel Montañez y Carlos Cardona y enviamos nuestra voz de aliento y oraciones a los otros compañeros jesuitas que luchan contra la enfermedad. ¡Festejemos la vida de nuestros amigos!

Celebramos también la vida de nuestras familias. Pilar, nuestros hijos y yo conmemoramos esta tarde el día de Acción de gracias en Estados Unidos, uniéndonos a todas las familias de este país, para agradecer y cenar el pavo tradicional en una festividad más importante para muchos aquí que la misma celebración de la Navidad. 

Esta tarde, al terminar la habitual reunión de los jueves, comenzaremos nuestra cena con una oración-reflexión en la mesa familiar, como lo hicieron en esa época los primeros colonos que llegaron a este país, huyendo de la persecución religiosa, para agradecer a los indígenas por haberles ayudado a sobrevivir luego de un invierno duro y fuerte.

Esta tarde nos reunimos también para agradecer porque todos nosotros hemos sobrevivido hasta ahora esta pandemia tan dura en un año que ha sacudido hasta los cimientos de nuestras vidas, de nuestras familias, de nuestros trabajos, de la convivencia humana y de la política, y que nos ha igualado en esta raza humana que navega en la misma barca, como decía hace poco el papa Francisco.

Agradecemos esta tarde también por este grupo, que contrario al distanciamiento físico necesario durante la pandemia, nos ha acercado de nuevo en tertulias virtuales semanales, agradables e instructivas. Agradecemos también por poder aprender unos de otros y proyectarnos a los demás a través de lo que escribimos y comentamos en nuestro blog.

Agradecemos también por las esposas, hijos, nietos, hermanos, primos, amigos de todas nuestras familias por acompañarnos, inspirarnos y apoyarnos en nuestras vidas de la edad dorada. Damos gracias también por nuestros colegas de trabajo, alumnos, vecinos, empleados, servidores públicos, policías, médicos, enfermeras, empleados de supermercados, choferes de camiones de alimentos y ambulancias, pilotos, recogedores de basura, mendigos y todos los que han sido nuestros prójimos, nos han servido sin descanso y acompañado en este año crítico. 

Por último, este año agradecemos a nuestros compatriotas estadounidenses quienes, a pesar de la fuerte pandemia que azota también a este país, participaron democráticamente en las elecciones recientes para presidente y nos dieron, con su voto, la alegría de volver a soñar en el diálogo, en el rescate del respeto de unos a otros, en la aceptación de la diversidad de naciones, razas, géneros, culturas, religiones y preferencias sexuales. Les agradecemos también por habernos permitido volver a creer en las posibilidades de salud y educación para todos, a creer en el respeto a la libertad de creencias, en el diálogo como forma de superar el individualismo egoísta, en el destierro del odio, los radicalismos y la división, en el renacer de la búsqueda de la igualdad y la paz y en un nuevo día para este país, para nuestro país y para el mundo entero. 

Esta tarde, en nuestra cena familiar, ustedes todos y quienes se nos han adelantado en el camino, serán nuestros invitados especiales. Juntaremos nuestras manos con ustedes, sus familias y el mundo en gratitud por la vida de nuestros amigos que se fueron, por nuestras familias y las comunidades y países donde vivimos. ¡Que así sea!

Darío Gamboa

Noviembre 26, 2020

3 Comentarios

Eduardo Jiménez 26 noviembre, 2020 - 10:00 pm

Amen

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Antonio José Sánchez Murillo 27 noviembre, 2020 - 1:03 am

Al Señor demos gracias

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Mauricio Lora Aguirre 27 noviembre, 2020 - 10:39 am

Gracias por este espacio tan ignaciano

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