Categorías
Actualidad

Deterioro en la calidad de vida

El Dane acaba de publicar la Encuesta Nacional de Calidad de Vida (ECV). Estas estadísticas se enfrentan con una dificultad básica: la brecha que existe entre el concepto y la medición. Aunque la cuantificación reduce los alcances del concepto, es inevitable que la calidad de vida remita a discusiones filosóficas complejas.

El Dane acaba de publicar la Encuesta Nacional de Calidad de Vida (ECV). Estas estadísticas se enfrentan con una dificultad básica: la brecha que existe entre el concepto y la medición. Aunque la cuantificación reduce los alcances del concepto, es inevitable que la calidad de vida remita a discusiones filosóficas complejas.

Desde el punto de vista de la política pública, se podría afirmar que la calidad de vida tiene una relación directa con la capacidad de pago. Si ésta se amplía, mejora la calidad de vida. La capacidad de pago se incrementa si los hogares reducen el gasto en el consumo de bienes básicos como educación, salud, servicios públicos, transporte, vivienda, alimentación… y estos gastos esenciales disminuyen, si los gobiernos local y nacional orientan los subsidios hacia estos bienes.

La ECV incluye varias preguntas sobre la percepción de pobreza. Los jefes de hogar que se consideran pobres aumentaron entre 2019 y 2022, pasando de 37,9% a 50,6%. Así que más de la mitad se siente pobre. Además de que esta cifra es elevada, se observa una notable brecha urbano/rural. En el 2022, mientras que en las cabeceras 43,7% de los jefes de hogar se siente pobre, en las zonas rurales el porcentaje es de 74,1%. Y, por departamentos, en Vichada el porcentaje es de 85,8%, y en Risaralda es de 30,5%.

Las medidas de bienestar subjetivo son una proxy razonablemente buena de las reales condiciones de vida de los hogares. Los datos muestran que la situación de los hogares continúa siendo crítica, y todavía no se recuperan de la crisis causada por la pandemia. Es evidente, además, que la situación en las áreas rurales es considerablemente más difícil que en las ciudades. Las brechas son alarmantes.

Aunque ya pasó la difícil situación causada por el covid-19, las consecuencias todavía se están sintiendo. Aparecen nuevas dificultades como el encarecimiento de los alimentos, y el costo creciente de la vivienda, los servicios públicos y el transporte. Estos aumentos de precios acentúan la percepción de pobreza.

A la pregunta por la satisfacción con la vida, que se cuantifica con un puntaje que va desde 0 hasta 10, entre 2019 y 2022 el valor disminuyó de 8,2 a 7,9, pero continúa siendo relativamente alto, expresando cierto optimismo . A la pregunta responden todas las personas mayores de 15 años, y a pesar de la sensación de pobreza manifestada por los jefes de hogar, el conjunto de la población valora bien su satisfacción con la vida.

El uso de internet es muy desigual. Entre las personas mayores de cinco años, el porcentaje en Bogotá es de 84,3% y en Vichada de 12,7%. Esta brecha digital se hizo evidente durante la pandemia.

El plan de desarrollo recién aprobado, reconoce estas y otras desigualdades, y por esta razón se propone, en la quinta transformación, la convergencia social y regional. Las brechas entre hogares tienen expresiones regionales. La inversión de carácter estratégico en áreas como la Orinoquía o el litoral Pacífico, permite aumentar los recursos y el empleo en regiones más pobres.

Planeación Nacional ha ido consolidando los pactos territoriales, que son un instrumento adecuado para impulsar proyectos en departamentos pobres. Si estas inversiones se realizan bien, es posible mejorar el empleo y la productividad en el contexto de un modelo económico favorable al medio ambiente.

Jorge Iván González

Mayo, 2023

Publicado en La República, Bogotá

Por Jorge Ivan Gonzalez

Jesuita entre 1971-1977. Después de terminar los estudios de filosofía en la Universidad Javeriana, hizo la maestría de economía en la Universidad de los Andes y el doctorado en la Universidad Católica de Lovaina (Bélgica). Fue decano de la Facultad de Economía de la Universidad Nacional. Es profesor de la Universidad Externado de Colombia. En el área de la economía se ha dedicado a temas relacionados con finanzas públicas y calidad de vida. Actualmente es Director del Departamento Nacional de Planeacion de Colombia en el gobierno del Presidente Gustavo Petro.

Una respuesta a «Deterioro en la calidad de vida»

Jorge Iván, acabo de leer “por encima” tu artículo Deterioro en la calidad de vida; ese “por encima” es suficiente “por ahora”.
El pasado 23, en este mismo blog, escribió Reynaldo Pareja “La pobreza material, la pobreza espiritual”. Y dices tú: “es inevitable que la calidad de vida remita a discusiones filosóficas complejas”. Hoy dejo a un lado mi oficio de filósofo, para confesar que tengo dos deudas enormes con una persona muy querida y muy cercana. Son dos deudas para la Calidad de Vida integral. Esta persona es altamente solvente y no me presiona para mi deuda… pero son dos deudas espirituales y estoy decidido a pagárselas

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Salir de la versión móvil