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Cuentos cortos

Apreciamos en su importante dimensión esta contribución de José Samuel que nos hace recordar a Augusto Monterroso cuyo microrrelato El dinosaurio (“Cuando despertó, el dinosaurio todavía estaba allí”) ha marcado la literatura universal. Su riqueza se manifiesta en que «sus interpretaciones son tan infinitas como el universo mismo». Así lo afirmaba el mismo Monterroso. Ojalá este aporte anime a otros a contar sus propias microhistorias.

Apreciamos en su importante dimensión esta contribución de José Samuel que nos hace recordar a Augusto Monterroso cuyo microrrelato El dinosaurio (“Cuando despertó, el dinosaurio todavía estaba allí”) ha marcado la literatura universal. Su riqueza se manifiesta en que «sus interpretaciones son tan infinitas como el universo mismo». Así lo afirmaba el mismo Monterroso.Ojalá este aporte anime a otros a contar sus propias microhistorias.

1. Ella lo reconoció desde lejos en la misa del domingo. El había escapado hacía ocho meses. Lo miró, con los ojos le mostró su barriga abultada y sonrió.

2Su foto había aparecido en el periódico dominical. Por eso seguramente todo el mundo lo miraba. Cuando vio al policía, se tiró por las escaleras del metro.

3Así que usted fue un buen amigo de mi madre, dijo ella cuando él se le presentó en la ciclovía. Y le preocupó ver el lunar en la nuca del hombre, igualito al de ella y que tanto le molestaba.

4Siempre tuvo miedo a los elefantes y no entendía por qué. Cuando llegó a casa desde el circo, abrió el baúl de la abuela y encontró un recorte de periódico donde aparecía el abuelo domador y murió aplastado en la última función de un domingo atrasado.

5Cuando se encontró con ella de sopetón, se puso rojo. Se limpió los labios para que nadie fuera a notar el beso furtivo que recibió hace un mes, a la salida de misa.

6Decidió decírselo de una vez a la orilla del río. Se plantó con las manos en la cintura y los pies abiertos y exclamó: Yo ya no soy un niño y la besó.

7Cojeaba a pesar de su esfuerzo para que no se notara. De pronto, alguien preguntó: ¿Quién rompió el jarrón?

8Ella lo miró profundo. El no sabía a dónde mirar. Al fin, decidió que lo mejor era no resistirse.

9Siempre que escuchaba “un viejo amor” se le escapaba un suspiro. Todos acusaban a su esposa de celosa.

10“Yo no lo maté” fue el grito que se escuchó en la sala. El juez leyó el parte por conducir alicorado.

11Vio pasar la estrella en la noche clara. Al otro lado del mundo,alguien murió en ese mismo instante.

12La gota de rocío se mecía en la hoja del bambú. A él se le ocurrió que su vida era así de frágil y decidió no temerle a la muerte.

13Se esculcó en los bolsillos y sólo encontró harinas de pandebono. El mercado se quedaría para mañana, o para pasado mañana…

14El mendigo le tocó en la ventana del auto para pedirle una monedita. El había cerrado el vidrio al aproximarse al semáforo.Cuando llegó a casa y nadie lo saludó, se sintió ignorado.

15El hombre opinó vehemente que había que hacer la guerra. Al instante recordó el teléfono que tenía anotado en el bolsillo para llamar al General para que su hijo no prestara servicio, no se lepodía olvidar.

16Se conocieron cuando entraron casi al mismo tiempo a la librería. Ella compró a Tagore, él también. Sucedió hace 27 años, cuatro meses, doce días.

17.Estaba escribiendo el artículo para el periódico sobre sus sueños de paz. Cuando ¡Pas!

18Rezaba sin que nadie se diera cuenta, era su secreto. Murió con una sonrisa en sus labios, creyeron que era ateo.

19Decidió brincarse un número cualquiera, le tocó a este, a veces toca y no podemos evitarlo.

20Leyó que había un concurso de cuentos sobre los domingos. Era domingo. Se sentó y escribió todo el domingo. Cree que los va a leer publicados un domingo.

21Toda la vida la bola de pingpong sonó TIC. Se sintió morir cuando sonó TOC.

22El alcalde de ROMA decretó que, de ahora en adelante, el nombre de la ciudad se leerá al revés; está seguro de que todo cambiará.

23Se hincó para orar y se sintió enorme en su interior.

24La sal decidió desaparecer del mundo. El hombre sintió que la vida se volvió sosa.

25El río Cauca se horrorizó cuando descubrió lo que había en sus orillas.

26Un punto se encontró una raya.  Se enamoraron a pesar de ser tan diferentes y ahora son la admiración!

27La gota de rocío llegó al mundo y se meció para siempre  en una hoja de bambú. Hasta que el sol decretó su evaporación definitiva.

28. ¡Yo te odio! ¡Yo te adoro! Aún recuerdan juntos cuándo se lo dijeron.

José Samuel Arango

Septiembre, 2023

3 respuestas a «Cuentos cortos»

Me reconcilié… pues en la tertulia se pasó mucho de los “5 minutos” y ya era difícil escuchar. Gracias Samuel por los dos “estilos”.

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