Crece, crece la Desigualdad

Por: Mauricio Cabrera
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En el año 2020, la desigualdad en la distribución de la riqueza mundial se incrementó de manera sustancial: los ricos ganaron más y los más ricos ganaron todavía más. Debiido a ello, la desigualdad aumentó, como sostienen las investigaciones del banco Credit Suisse, uno de los más grandes de Suiza.

Como en el poema de Zalamea, llegan más pobres a las escalinatas, porque los pocos ricos cada vez tienen una tajada más grande de la riqueza mundial: “Todos los índices muestran que la desigualdad en la distribución de la riqueza mundial aumentó sustancialmente en 2020: la participación del 10 % más rico subió 0.9 puntos porcentuales, la del 1 % más alto subió 1.1 % puntos y el Gini empeoró en 0.6 puntos”.

Esta contundente afirmación no es de alguna ONG castrochavista interesada en desprestigiar el sistema capitalista, ni de economistas sospechosos por progresistas, como Piketty o Stiglitz. Tampoco son cifras inventadas, pues están sustentadas con una sólida base de información.

Lo que la hace muy creíble es que lo dice una entidad que tiene por qué saberlo, porque le maneja la riqueza a buena parte de esos privilegiados. Se trata del Global Wealth Report, que cada año publica el instituto de investigaciones del Credit Suisse, el tercer banco suizo por el tamaño de los activos que maneja.

La versión 2021 del reporte se concentra en los efectos del COVID-19 sobre la riqueza mundial y su distribución. Un primer hallazgo inesperado es que a pesar de la crisis económica generada por la pandemia, la riqueza mundial no se redujo; por el contrario,  incrementó en 7.4 %. Más extraño aún: los países más afectados por el COVID-19 fueron los que registraron las mayores ganancias en riqueza.

La explicación de esta paradoja, según el Credit Suisse, está en la intervención de los gobiernos y los bancos centrales que irrigaron toneladas de dinero en las economías y bajaron las tasas de interés, lo que elevó los precios de las acciones y la finca raíz. Como los pobres tienen muy poco de estos activos, aunque recibieron ayudas monetarias para compensar las pérdidas de empleo e ingresos, no se beneficiaron de esas alzas.

En la base de la pirámide, 2879 millones de adultos tienen una riqueza menor a 10.000 dólares; son el 55 % de la población, pero solo poseen el 1.3 % de la riqueza mundial. El incremento de la desigualdad es evidente, puesto que el año pasado eran 2768 millones (53.6 %), y su participación en la riqueza era 1.4 %.

A la clase media (con riqueza entre 10.000 y 100.000 dólares) tampoco le fue bien: en número, se redujo de 14.7 % a 13.7 % de la población; su porción de la torta bajó de 34 a 32.8 %.

En la cúspide de la pirámide, a aquellos que poseen más de un millón de dólares les fue muy bien: aumentaron de 50.8 a 56 millones, y su participación en la riqueza mundial pasó de 43.4 a 45.8 %.

En Colombia la desigualdad en la distribución de la riqueza es un problema que no ha preocupado nunca a los gobiernos, a punto tal que ni siquiera hay cifras que permitan medir su evolución.

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Adenda: La semana pasada señalaba que el gran esfuerzo del gobierno para erradicar 130.000 hectáreas de coca era tan inútil como el de Sísifo, puesto que las Naciones Unidas reportaron una disminución de solo 11.000 hectáreas en el área sembrada. Según el gobierno gringo la situación es todavía peor, pues en su medición el área sembrada aumentó (sí, aumentó) en 33.000 hectáreas. 

Lo más trágico es que ninguno de los dos gobiernos reconoce que la guerra contra las drogas fracasó y que es necesaria una estrategia diferente.

 Mauricio Cabrera Galvis

Junio, 2021

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