Covid-19 y desigualdad

Por: Mauricio Cabrera
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En esta ocasión el autor, como hay tanta gente hablando de desigualdad desde tan distintas orillas ideológicas, invita a adivinar de donde proviene el texto que transcribe. Sus pistas son: 1) un discurso del ‘socialista’ Bernie Sanders en Estados Unidos; 2) el programa económico de Petro; 3) una homilía del Papa Francisco; 4) la recomendación de asesores de Bolsonaro para que recupere su popularidad en Brasil y 5) otro (¿quién?).

La desigualdad es el fantasma que hoy recorre el mundo. Alimenta el descontento de la población, provoca manifestaciones y estallidos sociales como en Chile, amenaza las democracias y hasta ha penetrado la torre de marfil de los economistas para convertirse en uno de los tópicos que recibe mayor atención en los foros académicos.

Frente a la constatación de que la pandemia del coronavirus ha aumentado las condiciones de desigualdad en el mundo entero, ha resurgido la conciencia de la necesidad de la intervención de un Estado fuerte que favorezca a los más pobres, disminuya la desigualdad y redistribuya el ingreso, para lo cual debe conseguir recursos mediante aumento de impuestos que graven a las grandes corporaciones y el patrimonio de los más ricos.

Analistas económicos, asesores de gobiernos y dirigentes políticos coinciden en estos planteamientos que en el universo neoliberal de Reagan y Trump eran calificados como reliquias prehistóricas. Una muestra es el siguiente texto que me he permitido transcribir porque resume mejor de lo que yo podría hacerlo esa recobrada visión del Estado y las políticas tributarias:

“La pandemia de Covid-19 está intensificando el círculo vicioso de la desigualdad. Para romper esta tendencia y darles a todos una oportunidad justa de prosperidad, el gobierno debe mejorar el acceso a los servicios públicos básicos, como la atención médica (incluida la vacunación) y la educación, y fortalecer las políticas redistributivas. Esto requeriría recaudar ingresos adicionales y mejorar la eficiencia del gasto.
                                                                                                                                                  Además, la pandemia ha afectado más a los grupos más vulnerables. Los trabajadores menos calificados y más jóvenes han experimentado más pérdidas de empleo que aquellos en ocupaciones más calificadas.
                                                                                                                                           Asimismo, los grupos étnicos desfavorecidos y los trabajadores del sector informal se han visto más perjudicados. Y las mujeres, que tienden a estar sobrerrepresentadas en los sectores más afectados por Covid-19, como la hostelería y el comercio minorista, se han visto particularmente afectadas por la pandemia.

Romper el ciclo de la desigualdad requiere políticas tanto predistributivas como redistributivas. Con las primeras, se garantiza que las personas tengan acceso a servicios públicos básicos y buenos empleos. Esto permite reducir la desigualdad de ingresos antes de que el gobierno redistribuya con impuestos y transferencias.

Mejorar el acceso a los servicios públicos básicos requerirá recursos adicionales, que se pueden movilizar mediante el fortalecimiento de la capacidad fiscal general. Se debe depender más de los impuestos sobre la propiedad y la herencia; también aumentar la progresividad fiscal, ya que hay margen para aumentar las tasas marginales máximas del impuesto sobre la renta de las personas físicas, así como para eliminar las exenciones en los impuestos sobre la renta del capital”.

¿Cuál es su respuesta a la proveniencia del texto?

Mauricio Cabrera Galvis

Abril, 2021

3 Comentarios

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Eduardo Jiménez 11 abril, 2021 - 2:43 pm

Supongo será el papa Francisco, ¿o no?

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Dario Gamboa
Dario Gamboa 11 abril, 2021 - 2:56 pm

Creo que no…..

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Carlos Posada
Carlos Posada 12 abril, 2021 - 6:04 pm

Doctor Cabrera, muy claras sus propuestas y el desarrollo de su escrito. Me queda la inquietud de que es muy importante hacer algo para que sus ideas lleguen a los dirigentes que pueden producir los cambios. Cómo hacemos los de “a pie”, para promover esos cambios. Gracias

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