Home ¿En qué creo hoy? Conocimiento de Dios por la creación.

Conocimiento de Dios por la creación.

Por Horacio Martinez Herrera
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Tengo experiencia de que los seres vivos nacen y mueren. Ser generable significa que puede recibir la existencia. Ser corruptible significa que puede perder la existencia.

Al examinar el hecho de que los seres vivos pueden tanto recibir como perder la existencia, tenemos que concluir que esto significa que los seres vivos del mundo no tienen en sí mismos la propiedad de la existencia. Esto significa que los seres vivos del mundo son contingentes; no tienen el carácter de seres necesarios.

Si el ser que comienza a existir tuviera por sí mismo la existencia y fuera por tanto absolutamente necesario, debería existir necesariamente (no podría no existir) y por consiguiente no podría comenzar a existir, porque comenzar a existir supone la posibilidad de no existir antes y por tanto la no necesidad de la existencia.

De esto se sigue que “existir por sí necesariamente” y poder “no existir por sí” se oponen contradictoriamente como la afirmación y la negación, a saber: “no poder no existir” (ser necesario) y “poder no existir” (ser contingente). Lo mismo vale del ser que se acaba o se corrompe, sólo que, en éste, en lugar de considerar la etapa anterior a su ser, se contempla la etapa posterior.

El análisis de la contingencia como tal lleva a dos afirmaciones innegables: Todo contingente procede de otro ser. Y este otro ser es el Ser absolutamente necesario, que existe por sí mismo y es Causa primera. Toda existencia contingente debe tener una explicación suficiente de su existencia, porque todo ser como verdadero e inteligible tiene una razón suficiente. Sin embargo, al analizar lo que es su existencia contingente vemos que no tiene ella una explicación suficiente. Por consiguiente, ya que no tiene la explicación suficiente de su existencia en sí misma, la debe tener en otro ser, es decir, procede de otro ser.

¿Quién es este otro? ¿Es un ser necesario que no puede no existir y tiene en sí razón suficiente de sí o es un ser contingente que puede existir o no existir y no tiene por lo tanto explicación suficiente de sí? Si se responde que es un ser contingente tendríamos que volver a formular la pregunta sobre el origen de su existencia. Luego lógicamente hay que contestar que el ser del cual procede el ser contingente es el Ser necesario que tiene en sí la explicación suficiente de sí.

Vemos que las cosas del mundo empiezan a existir y dejan de existir. Eso significa que no tienen en propiedad y por derecho la existencia, porque de lo contrario siempre habrían existido.

Lo que llega a ser algo no tiene en sí mismo la razón de su existencia y necesita del influjo de una causa eficiente. Efectivamente: lo que empieza a ser, era indiferente al existir o hacia el no existir. En otras palabras por sí mismo no era nada, y si lo dejamos así, seguirá siendo nada, de suerte que si existe es señal de que no fue dejado en la nada, sino que fue llevado por algo a la existencia.

La experiencia nos enseña que todo lo que existe en el mundo es causado. Si todas las cosas del mundo son causadas, en el mundo sensible hay un orden de causas eficientes. Yo le debo mi vida a mis padres y mis padres a sus padres, y así sucesivamente. No se conoce ningún caso en el mundo, ni es posible que exista,

en que acontezca que un ser sea la causa eficiente de sí mismo, porque de lo contrario sería anterior a sí mismo y eso sería absurdo.

Un orden de causas eficientes exige una Causa primera incausada. Un proceso infinito de causas eficientes es imposible, porque en todas las causas eficientes puestas en orden, la primera es la causa de la causa intermedia y ésta es la causa de la última causa, ya sea que las intermedias sean muchas, ya sea solamente una.

Ahora bien, si suprimimos una causa, eliminamos también el efecto. Por tanto, si no hubiera una primera causa entre las causas eficientes, no habría tampoco ninguna causa última ni intermedia. Así, pues, es necesario admitir una primera causa eficiente, a la cual todos nosotros llamamos Dios.

Horacio Martínez

Abril, 2024

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5 Comentarios

Hernando+Bernal+A. 25 abril, 2024 - 6:48 am

Profunda descripción de la existencia y de la razón de la misma. Muchas gracias.

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LUIS GUILLERMO ARANGO LONDOÑO 25 abril, 2024 - 10:51 am

Gracias, Horacio. Me hiciste devolver a mis épocas de estudios filosóficos y teológicos. Hoy por hoy he estado “pensando pensamientos”, como suelo decir, sobre la Energía física, medible, que existe en todos los seres del universo, la cual no se acaba, se transforma dando origen a nuevas maneras de existencia que nuevamente cambiarán a otras apariencias o maneras de existencia. Precisamente acabo de escribir una artículo para nuestro blog, que titulo “Pensamientos sobre la ENERGÍA VITAL”, el cual es solo eso, “pensamientos”.

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Vicente Alcalá 25 abril, 2024 - 12:34 pm

Gracias Horacio por tu explicación.En el artículo de este blog “Preguntas a las breves respuestas a las grandes preguntas” se comenta la pregunta de Stephen Hawking ¿Existe un Dios? También es pertinente el artículo “El Dios de la fe y el Dios de los filósofos”

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Humberto Sánchez Asseff 25 abril, 2024 - 3:42 pm

Gracias, Horacio, por compartirnos tus “pensamientos”, como los llama Luis Guillermo. Se nota tu esfuerzo por demostrar lo que, para nosotros los legos, suponemos obvio: No hay efecto sin causa. Lo bonito es la conclusión final: somos un efecto de la Causa Infinita.

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VICENTE ALCALA 25 abril, 2024 - 9:25 pm

Horacio, gracias por tu explicación. El artículo “Preguntas a las breves respuestas a las grandes preguntas” comenta la pregunta de Stephen Hawkig: ¿Existe un Dios? También es pertinente este otro artículo del blog: “El Dios de la fe y el Dios de los filósofos”

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