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Comunicación inalámbrica, presencia plena

Por Vicente Alcala
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No vamos a hablar de telepatía, sino de algo que es mucho más. La telepatía es un fenómeno parasicológico, esporádico, inconsciente e involuntario. La foto que aquí aparece, tomada de Wikipedia, se refiere a la telepatía pero es una imagen que insinúa comunicación entre personas.

La “comunicación inalámbrica” es mucho más que la telepatía y puede ser permanente, consciente y voluntaria.

“Presencia plena y consciencia abierta” es un lema budista. Nosotros lo llamamos “Ver lo que no se ve” y “Escuchar con el alma” … especialmente en la relación familiar y, con mayor énfasis, cuando se da una situación de lejanía física.

“Ver lo que no se ve” no es un trabalenguas ni un acertijo; es llamar la atención sobre lo que no atendemos ordinariamente, pero que se ve cuando le ponemos atención. Tenemos algunos ejemplos antes de llegar a lo que queremos decir. Y lo que queremos decir es que tenemos una presencia permanente, mutua, aunque sea a distancia y “no se vea”.

La foto siguiente es de un paisaje conocido, bello, permanente. Cada mañana lo puedo ver desde el comedor de mi casa. Todos los días está ahí, por más que no lo estemos viendo siempre y así nos vayamos a la ciudad… diríamos que ese paisaje nos está viendo permanentemente a nosotros, así nosotros no lo estemos viendo siempre, sino sólo cuando nos ponemos a mirarlo. Entre nosotros, nos pasa lo mismo que con el paisaje: estamos ahí, unos para otros, aunque no nos estemos viendo.

Igualmente ocurre con las fotografías que enmarcamos: nos están viendo, están ahí siempre y sólo las vemos cuando nos fijamos en ellas. Además, esas fotografías nos recuerdan o nos hacen “presentes” a quienes representan, así ya se hayan ido o, también, si todavía están con nosotros, aunque estén lejos.

Con Dios pasa lo mismo: siempre está con nosotros, siempre nos está viendo y acompañando, así nosotros no lo “veamos” o no lo tengamos siempre presente.

Los ejemplos anteriores nos ayudan a entender lo que nos ocurre y queremos decir: la comunicación “inalámbrica” no es sólo la del teléfono o la del WhatsApp… sino principalmente la presencia mental, afectiva, permanente de nosotros con los que queremos y viceversa -aunque sea desde lejos-.

La realidad es más que el espacio y el tiempo, es más real: la presencia mutua en nuestras vidas es permanente, el amor y el cariño están siempre en nuestros corazones, así no podamos siempre abrazarnos físicamente.

Cuando, gracias a Dios, la convivencia y comunicación ha sido buena y agradable mientras estábamos cerca, es más fácil mantener nuestra comunicación mental y espiritual una vez estamos lejos. Podemos reforzarla con los demás medios de comunicación, pero lo más importante es ser conscientes de la presencia y compañía, amorosa y constructiva, permanente de unos con otros.

No nos hablaremos todos los días, pero cada día estaremos unidos, pendientes del bienestar mutuo; cada uno en sus ocupaciones y preocupaciones, pero con el afecto y la voluntad “fieles y firmes” entre nosotros.

Igualmente, la mejor preparación para poder comunicarnos con los seres queridos, después de que ellos mueren, es la buena relación que tengamos con ellos en vida.

No hacen falta más palabras, sino repetirnos y sentir estas anteriores. No van a suprimir el sentimiento de la ausencia, pero nos van a dar fuerza y alegría, porque son verdaderas y permanentes.

Vicente Alcalá Colacios

Abril, 2024

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3 Comentarios

Hernando+Bernal+A. 19 abril, 2024 - 4:23 am

Vicente: Preciosa reflexión sobre lo que significa la presencia permanente a pesar de la ausencia y las distancias, sean estas solo físicas, o más permanentes como pasa con los que se fueron más allá, pero siguen con nosotros. Saludos. Hernando

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Reynaldo Pareja 20 abril, 2024 - 9:47 am

Estupenda reflexion Vicente, especialmente cuando usas las imagenes “estaticas” que estan ahi todo el tiempo pero no son presentes para nosotros sino hasta que somos conscientes de estar viendolas, contemplandolas, admirandolas, disfrutandolas. Tu análisis de cómo estamos comunicados con los otros aún sin usar palabras es una realidad que se nos suele escapar continuamente porque no la hacemos conciente. Pero es tan real que, asi como en presencia de alguien que amamos se siente la conexion silenciosa de cariño, aceptacion, acogida; igualmente frente a aquel que nos odia, nos tiene rencor, envidia y todos los sentimientos negativos que albergamos, no necesito oir sus palabras para percibir su energia negativa. Esta nos cae como latigazo y la relacion entre esa persona y yo enseguida se traduce en tension, en defensa, o en ataque. Somos estas increibles criaturas que creamos la realidad que vivimos interiormente con nuestros pensamientos y emociones y la proyectamos a nuestro alrededor contribuyendo a crear la realidad que imponemos negativamente o compartimos amorosamente. Sigue desentrañando los vericuetos de nuestra interioridad para descubrirnos en lo mejor de nosotros mismos.

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LUIS GUILLERMO ARANGO LONDOÑO 20 abril, 2024 - 10:43 am

Gracias, Vicente, por tu reflexión. La energía que todos los seres tenemos, y que puede medirse, es el vehículo que nos comunica a unos con otros, sean seres humanos o no. Y no importa lo lejos o cerca que estemos, porque, en realidad, permanentemente estamos inter relacionados mediante esa energía, “sin solución de continuidad”, tanto en nuestro modo actual de vida como en otros estados de vida que desconocemos pero que intuimos.

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