Colombia hoy en cuatro palabras

Por: Alvaro Guerra Velez
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A los lectores del blog queremos contarles que desde hace 14 meses venimos reuniéndonos, semana a semana, en tertulias amigables, para conversar sobre muy diversos temas. Esas tertulias alimentan el blog y este aprovecha lo compartido allí. 

Ante la dolorosa situación que atravesamos en Colombia decidimos manifestarnos. Por eso, les propusimos a quienes desearan hacerlo, que escribieran un texto breve al respecto.

Este artículo hace parte de la cosecha que obtuvimos.

Responsabilidad

Tenemos que hacer conciencia de que somos un grupo de personas con una altísima dote de privilegios que nos ha dado la vida. Estudios, recursos, viajes y otras muchas oportunidades que nos hacen una muy pequeńa minoría. Ello, como nos lo recuerda la parábola evangélica de los denarios, se traduce en una responsabilidad igualmente grande hacia un país y una comunidad de la cual hacemos parte. Cada uno de nosotros ha tomado y seguirá tomando opciones de vida más que respetables, pero en mi opinión no podemos voltear el rostro y aferrarnos a nuestra vida particular, sin buscar, con libertad y raciocinio, aportar lo que con justicia exige nuestra situación ante un presente difícil y convulsionado.

Empatía

Bien lo decía en muchas formas el Papa Francisco hace menos de un año en la bella encíclica Fratelli Tutti. Está absolutamente claro que los problemas del mundo y sus pobladores, no son, casi nunca, situaciones aisladas. Los vasos comunicantes de la realidad del planeta son infinitos. Baste pensar en las redes sociales, a nivel de comunicación, los tratados de comercio, a nivel económico, o la terrible situación de los millones de inmigrantes. Así no lo quisiéramos, es imposibe aislarse y el concepto de la responsabilidad de todos es irrebatible. La bella expresión somos uno está claramente ligada a la solución y manejo de nuestra problematica. Si las dificultades son para todos, las soluciones no deben ser de unos pocos. Juntos saldremos adelante o juntos iremos hacia una sociedad inviable. Nadie tiene la verdad en sus manos, así muchos autoritarios u oportunistas lo crean. La empatía está llamada a guiar los procesos.

Curiosidad

Decía José Ortega y Gasset, un pensador español del siglo XX, que “no sabemos lo que nos pasa y eso es precisamente lo que nos pasa”. Solo si tenemos la curiosidad de ir a buscar las causas de los problemas que hoy nos aquejan habrá posibilidad de solucionarlos. De lo contrario seguiremos en la esclavitud de la inmediatez y la ceguera, debatiendo en círculos concéntricos de coyuntura, haciendo contabilidad de los daños en estaciones de Transmilenio o de la industria avícola del Valle del Cauca o, lo que es más aterrador, poniéndonos de acuerdo en las cifras de muertos de cada lado, como si hubiera medallas o rankings de la capacidad que tenemos para destruirnos. Hablo de curiosidad, porque debemos estar prestos a identificar las causas de los problemas, leyendo, pensando y, sobre todo, dialogando. Hasta hoy el triste empantanamiento de acuerdos a nivel nacional es una clara muestra de nuestra debilidad como sujetos de diálogo. Y ni hablar de la mediocre y sospechosa pobreza de la mayoría de medios de comunicación que viven la realidad nacional como si fuera una partido de fútbol, obesesionados con identificar vencedores y vencidos, como si de ello se tratase.

Qué hacer…

Decía hace un par de minutos que cada uno decide su grado de involucramiento en estas situaciones. El lujo que no podemos darnos es voltear la cara a la realidad. Colombia vive un estallido social que no podemos esperar que se solucione con violencia. Desde el simple diálogo a nivel familiar sobre lo que ocurre, la difusión de nuestros pensamientos, el rechazo a la violencia, hasta el activismo político, se evidencia la obligación de la sociedad civil. 

Y precisamente quiero terminar con una reflexión sobre la herramienta básica de la democracia: el voto. Es algo que podemos hacer. Hoy, más que nunca, la necesidad de un voto responsable adquiere una dimensión prioritaria. Hay una crisis de respeto institucional, bien ganada por el lamentable nivel de muchas de las cabezas de los tres poderes. Es imprescindible que votemos muchos y que reflexionemos antes en la sociedad que queremos y busquemos aquellos colombianos que más se acerquen a ese modelo. No podemos dejar destruir tantas vidas por nuestra intolerancia o indolencia. No podemos dejar que se siga votando por nuestros verdugos y saqueadores.  

Álvaro Guerra Vélez

Julio, 2021

4 Comentarios

César Augusto Torres Hurtado 5 julio, 2021 - 7:29 am

Alvaro comparto totalmente tu escrito. Más claro y sencillo no puede ser. Mientras sigamos viéndonos como enemigos Y la tarea sea ofendernos y tratar de eliminar al otro en lugar de sentarnos a dialogar y buscar el mejor camino, estarémos condenados a que cada día la situación sea peor.

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Dario Gamboa 5 julio, 2021 - 8:06 am

Análisis maduro y serio que nos llama al compromiso con nuestra realidad aunque tengamos que dejar nuestra comodidad por el bien de nuestros semejantes. Gran ayuda Álvaro! Gracias.

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Jorge+Luis+Puerta 5 julio, 2021 - 8:11 am

Alvaro: por la riqueza de tus opiniones, te animo a que sigas escribiendo en el blog.

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Eduardo+Pardo 6 julio, 2021 - 5:39 am

Propuestas concretas a nivel personal y de sociedad, que ojala pusieramos en practica.

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