Colombia: el estallido social

Por: Alberto Jaramillo
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A los lectores del blog queremos contarles que desde hace 14 meses venimos reuniéndonos, semana a semana, en tertulias amigables, para conversar sobre muy diversos temas. Esas tertulias alimentan el blog y este aprovecha lo compartido allí. 

Ante la dolorosa situación que atravesamos en Colombia decidimos manifestarnos. Por eso, les propusimos a quienes desearan hacerlo, que escribieran un texto breve al respecto.

Este artículo hace parte de la cosecha que obtuvimos.

Fue una gigantesca irresponsabilidad del Comité Nacional convocar un paro durante el tercer pico de la pandemia. Veníamos de un año de pedirle enormes sacrificios a la ciudadanía con cuarentenas de todo tipo, costosísimas en pérdidas de empleo, en más hambre para los informales, en quiebras de empresas, en encierros a los estudiantes en sus casas, etc. Todos esos esfuerzos hechos con anterioridad al paro en parte se perdieron.

En buena parte como consecuencia de las manifestaciones, ya vamos en cerca de 700 muertos y 30.000 contagios diarios y la cifra seguirá aumentando. Hubieran podido aplazar el paro unos meses más adelante, con la vacunación más avanzada. Llama la atención el caso de Fecode, que rehusó ir a clases presenciales para no contagiarse, pero sí lanzó a sus 270.000 maestros a las calles a revolverse entre las multitudes. 

Pero bien, ya que se hizo el bendito Paro, sí realmente hubo algo muy positivo que fue la gran catarsis social, una multitudinaria y arrolladora expresión del malestar y descontento de importantes mayorías del pueblo colombiano ante la situación de pobreza, hambre, inequidad, desempleo, corrupción, y la falta de educación y salud. 

Nunca antes en Colombia se había rechazado con tanta contundencia nuestra situación social, económica y política. El estallido social sacudió a un país pasmado ante la inequidad. 

Mal por las marchas cuando impiden a los otros ciudadanos el derecho a la movilidad y al trabajo. Los bloqueos son ilegales y estrangulan al país. Es impactante ver a unos pocos encapuchados bloqueando las vías estratégicas. Nunca tan pocos irresponsables tuvieron tanto poder. Han tenido al país de rodillas, produciendo una catástrofe en la economía. Han hecho más daños los bloqueos que el mismo COVID-19.  A los gobiernos en sus diferentes niveles les faltó mano dura para desbloquear. A los vándalos, judicializarlos.

Que el estallido social nos haya cuestionado fuertemente y nos ponga a buscar un país más incluyente que el que teníamos antes. 

Que nos propongamos retribuir a todos nuestros colaboradores con salarios por encima de los niveles del mercado.

Que nuestras empresas empiecen a repartir un porcentaje de sus utilidades entre los trabajadores.

Que cada empresa vincule de inmediato, por lo menos, a un joven profesional adicional.

Apoyar la política pública de que exista una tributación importante, enfocada hacia los más pudientes, personas y empresas, no a la clase media y pobre, para que con abundantes recursos el Estado pueda ejercer su función redistributiva. Nuestro modelo: los países nórdicos.

No al capitalismo salvaje que genera concentración de la riqueza e inequidad. Sí al capitalismo social.

Votaremos por el movimiento político que logre escuchar el estallido social y logre convertir sus peticiones razonables y viables en proyectos de ley y en políticas de Estado. 

Necesitamos un gobierno volcado a reactivar la economía, pero con gran sensibilidad social. En esta onda veo a los partidos del centroizquierda con el espíritu de la socialdemocracia.

Alberto Jaramillo

Julio, 2021

3 Comentarios

ANDRES JIMENEZ 7 julio, 2021 - 10:00 am

Estimado Alberto, tus reflexiones son validas y coincido con ellas, sin embargo considero te falta mencionar a uno o dos interactores importantes en este conflicto, el narcotrafico y la guerrilla , digo uno o dos porque aveces se confunden.
Te pregunto cual es la posición de la Centro-Izquierda en el tratamiento de este interactor ? bala ? Inclusión social? Legalización?

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Luis Alberto Restrepo 7 julio, 2021 - 12:28 pm

Alberto amigo, comprendo tu incomodidad con el paro y sus enormes costos para todos los colombianos, pero desde una perspectiva opuesta, creo que también es necesario preguntarse: ¿Qué ha llevado el país a esta situación? ¿Cuál es el grado de desesperación de la juventud que ha estado y sigue estando dispuesta a asumir todos estos riesgos de los que seguramente son conscientes? ¿Y porqué se encuentran en esa situación? Cordial saludo

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Julio Hidalgo 17 julio, 2021 - 12:58 pm

La ruptura con la politequería es muy clara en las manifestaciones que son un grito de rebelión contra el statu quo; lo grave es hacia dónde mirar,. pues no se ve, a corto plazo, quién o quienes puedan y QUIERAN asumir el papel de líderes para un nuevo país que se desbarata cada día más. Me duele la situación y lo poco que puedo aportar al respecto y con nuestros hijos en el exterior con sus tapabocas o inundaciones: Alemania y Kuadalumpur, Malasia. Graciaspor tu mensaje que trae profundidad y esperanza.

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