Home Cultura
Categoria

Cultura

Esta sección está abierta para compartir artículos, libros, reseñas, poesía, música, artes plásticas, artesanías, etc., todas expresiones creativas de diferentes personas, culturas, países y épocas.

Download PDF

“Murió en casa en la habitación que amaba, la biblioteca, una habitación con libros en cada pared, desde el suelo hasta el techo, pero también altas ventanas que dejaban entrar la luz”. Así dio la noticia de su muerte, su propia esposa, la también escritora Siri Hustved. Fue el 30 de abril, a las 18:58 de la tarde en Nueva York.

Cuando me enteré de la muerte del escritor Paul Auster, me sentí muy abatido. Era la noche y me puse a leer algunas páginas de su libro La invención de la soledad. Di primero con el párrafo donde se refiere a la muerte de su padre. Cuando supo la noticia, escribe: “no se me ocurrió un solo pensamiento noble”. Continúa: “su muerte no ha cambiado nada; la única diferencia es que me he quedado sin tiempo. Había vivido durante quince años una vida tenaz y opaca, como si fuera inmune al mundo”. Un sentimiento de orfandad recorre el libro. Permanente desencuentro con su padre.

Los buenos escritores tienen la virtud de hacernos confidencias a los lectores como si fuéramos sus cómplices. Y eso era lo que sentía con las lecturas de las novelas del escritor nacido en New Jersey, pero neoyorkino en el fondo de todo. Uno de los que mejor ha escrito sobre esa compleja y fascinante metrópoli del mundo contemporáneo, como son por ejemplo las tres novelas que conforman La Trilogía de Nueva York, sobre la cual dice a través de su personaje que “el movimiento era lo esencial”; (…) “en sus mejores paseos conseguía sentir que no estaba en ningún sitio”. Me hizo recordar a Heráclito el filósofo, para quien nada en la vida es permanente, ni puede serlo. Todo se mueve en un fluir.

Nueva York no es ningún sitio y todos los sitios, yo también lo he sentido. Las veces que he estado en ella no he tenido necesidad de una guía turística, solo la red del subway para ir de un lado a otro. Con los libros de Auster uno tiene un conocimiento vital sobre Manhattan, Soho y de todo lo que se guarda en la memoria de los sitios que él amaba como la calle Brooklyn Heights donde Walt Whitman compuso a mano la edición de Hojas de hierba en 1855, que cita en Fantasmas de la Trilogía.

Nueva York ostenta los sitios más refinados del mundo, museos con piezas artísticas de todas las épocas, music halls innumerables, restaurantes de clase

mundial. Hay de todo en sus calles por donde transita día y noche un río de individuos, perdidos cada uno en el anonimato. Entre ellos, mendigos, gente que gime, que maldice, que habla sola. “Mujeres con bolsas de plástico y hombres con cajas de cartón, que cargan con sus pertenencias de un sitio a otro, siempre en movimiento”. Cada uno piensa que es importante, que sin ellos “la ciudad se vendría abajo. Quizás la luna se saldría de su órbita y se estrellaría contra la tierra”, escribió en LaTrilogía. Paul Auster fue un escritor que puso a Nueva York, con toda su verdad real e imaginaria, en el centro de sus escritos. Nos va a hacer falta.

Jesús Ferro Bayona

Publicado en El Heraldo, Barranquilla

1 comentario
0 Linkedin
Download PDF

En una tertulia destinada a compartir experiencias y aprendizajes de la vida relacionadas con el uso del dinero, tuvimos el privilegio de escuchar de once compañeros en sus presentaciones individuales. Compartimos el video de esta tertulia con nuestros lectores, en este orden: 1- Juan Gregorio Vélez: min.3:35; 2-Bernardo Nieto: min.10:00; 3- Gabriel Díaz: min.22:23; 4-Rigoberto Reyes: min.24:30; 5-Hernando Bernal: min.26:44; 6-Julio Hidalgo: min.32:34; 7- Juan Laureano Gómez: min. 45:02; 8- Dario Gamboa: min.51:00; 9- Reynaldo Pareja: min.1:02:39; 10- Luis Guillermo Arango: min. 1:10:58; 11- Silvio Zuluaga: min. 1:16:22. Tertulia, comentarios y próximas tertulias: Min.1:21:02

Exjesuitas en tertulia- Jueves 23 de Mayo, 2024
0 comentario
0 Linkedin
Download PDF

No podía ser de otra manera. Adela Renowitzky llevaba el arte en su alma. Era una pintora. Había mostrado sus creaciones en diversas salas de exposiciones fuera del país y otras muchas aquí, en Barranquilla. 

La mirada que tuve sobre sus cuadros no fue complaciente. Se había salido de los moldes de la pintura que adorna los interiores de las casas. 

El pasado martes a las 5:50 p.m., Adela y yo tuvimos, sin preverlo, nuestra última conversación, antes de empezar la clase de Historia. Desde hace más de 35 años se sentaba en la primera fila, ritual que siempre cumplió, y cruzábamos algunas palabras, unas veces en serio, otras en broma. Le dije que íbamos a ver la pintura de Goya de 1800. Se veía feliz. Iniciada la clase, analicé los cuadros de Goya, La maja desnuda y La maja vestida. Sobre la desnuda dije que era una obra artística, que había que apreciar como tal, sin juzgarla con criterios moralistas. Adela me guiñó el ojo en señal de aprobación. Me sentí apoyado. 

No podía ser de otra manera. Adela Renowitzky llevaba el arte en su alma. Era una pintora. Había mostrado sus creaciones en diversas salas de exposiciones fuera del país y otras muchas aquí en Barranquilla. La mirada que tuve sobre sus cuadros no fue complaciente. Se había salido de los moldes de la pintura que adorna los eeevgvv√interiores de las casas. Les dio a sus cuadros una perspectiva que a mi modo de ver es legado del impresionismo y le imprimió su sentir artístico, a su manera. 

Hace poco, a comienzos de mayo, le pregunté en el chat del grupo de dónde provenía su apellido. “De Prusia”, me contestó de inmediato. Le comenté que yo pensaba que el origen era también judío. Se nos quedó pendiente esa discusión. Me gustaba mucho su afición a la lectura. Otra vez la vi, llevando en la mano, el Napoleón de André Maurois. 

“Es el libro que nos recomendaste al grupo de lectura que coordino”, me dijo. Yo conocía ya su interés por leer. Comentando mi columna sobre el libro El acontecimiento de la francesa Annie Ernaux, acerca de la experiencia del aborto, me escribió: “difícil estar en semejante situación…y tener que tomar una decisión con las consecuencias para toda una vida”.  

Sentí que era la mujer y la madre la que me hablaba así. Con honestidad, sin sesgos. Me insistió a renglón seguido que estaba a la espera de mis recomendaciones de lectura para el grupo. Le sugerí el libro de Ernaux, motivo de mi columna, y La mancha humana de Philipe Roth. Era una lectora fuera de serie, una persona intelectualmente inquieta, no me cabe la menor duda. 

Por esa razón no me sentía extraño todas las veces que conversábamos sobre sus lecturas y las mías. Nos sentíamos cercanos, sin suposiciones arbitrarias. Cuando supe la mañana del jueves que había fallecido de muerte repentina, di gracias a la vida por permitirle ese final. Sin sufrimiento. Adiós, Adela. 

Jesús Ferro Bayona 

Publicado en El Heraldo de Barranquilla 

1 comentario
0 Linkedin
Download PDF

Paseaban Séneca y sus amigos por la Calle de la Amargura cuando vieron a Linguacuta con cara de Dolorosa pues, intempestivamente, habían salido del baúl de sus recuerdos algunos episodios difíciles de su vida terrenal. Amablemente, pero con cierta condescendencia, Séneca le puso una mano en el hombro mientras le decía: “Querida amiga, piensa más bien que no hay nadie más desgraciado que aquel a quien no le han sucedido desgracias y dificultades pues no ha podido ponerse a prueba a sí mismo”. Al tiempo que Linguacuta se enjugaba una lágrima, otros amigos comenzaron a consolarla diciendo:

EINSTEIN.- Joven amiga, considera que en medio de la dificultad yace la oportunidad.

SÉNECA.-Y también el mérito: el gladiador considera deshonroso que se le enfrente a uno más débil y sabe que vence sin gloria quien vence sin peligro.

LINGUACUTA.- Tanto elogio de la dificultad es fácil para quien no ha tenido que soportarlas.

SÉNECA.- Ten por seguro que todos los aquí presentes tuvimos que atravesar nuestra noche oscura. ¿Qué sabe de la vida el que no ha sufrido penas profundas y serias dificultades?

SOFROSINA.- Menos mal que así fue: ser siempre feliz y pasar por la vida sin ninguna punzada en el alma equivale a ignorar la mitad de la naturaleza humana.

ESTANISLAO ZULETA.- (Con vehemencia tropical) Una vida sin riesgos, sin lucha, sin búsqueda de superación es un océano de mermelada sagrada, una eternidad de aburrición.

LINGUACUTA.- ¿Y eso justifica que nos arriesguemos aunque nos desbarranquemos?

SÉNECA.- No nos atrevemos a muchas cosas porque son difíciles, pero son difíciles porque no nos atrevemos a hacerlas.

SOFROSINA.- No busques la facilidad, Linguacuta. Facilidad es un camino que comienza en Despreocupado y termina en Arrepentido. Por otra parte, no hay mayor dificultad que la poca voluntad.

E. ZULETA.- Ya te lo dijo Séneca, sólo en la dificultad sabemos quiénes somos y de qué somos capaces, por eso Adán y sobre todo Eva, tienen el mérito de habernos liberado del paraíso; nuestro pecado es que anhelamos regresar a él.

SÉNECA.- Todo lo grande, Linguacuta, surge en medio de las dificultades y éstas arrancan muchas máscaras en la palestra de la vida.

LINGUACUTA.- Prefiero gozar en calma de lo pequeño, small is beautiful.

GOETHE.- En la calma podrás educar el talento, pero el carácter se forja en la tempestad.

EPICTETO.- Es fácil ser capitán en aguas mansas, por eso la reputación de buen marino se gana en las tormentas.

SOFROSINA.- Y en las tormentas de la vida si luchas puedes perder, pero si no luchas estás perdida.

LINGUACUTA.- Imagino que van a decirme que persevere, que ningún esfuerzo es inútil pues sirve al menos para sacar músculos.

C.S. LEWIS.- No sólo eso, jovencita: a menudo las dificultades preparan a la gente ordinaria para un destino extraordinario.

HORACIO.- La adversidad tiene el don de despertar talentos que en la prosperidad hubieran permanecido dormidos.

SOFROSINA.- Y es más meritorio llegar a ser que haber nacido siendo.

JOSEPH CAMPBELL.- Escucha, Linguacuta: pasé mi vida estudiando mitos y te aseguro que la cueva en la que tienes miedo de entrar posee el tesoro que buscas.

SÉNECA.- Ad astra per aspera, a las estrellas a través de las dificultades.

BERTRAND RUSSELL.- Pero en cuestión de dificultades te advierto, amiga, que lo más difícil de aprender en la vida es qué puente hay que cruzar y qué puente hay que quemar.

LINGUACUTA.- (Ya de mejor humor) Al próximo que me diga que las dificultades hacen crecer voy a apalearlo hasta que se sienta inmenso.

Y todos muy sonrientes se fueron a beber ambrosía en el bar “Los inmortales”.

Rodolfo R. de Roux

Mayo de 2024

4 Comentarios
1 Linkedin
Download PDF

Luis Guillermo Arango, en su reciente artículo “Pensamientos sobre la energía vital”, escribe así: me refiero exclusivamente a la energía física que copa por completo todos los seres…  Por esa energía física es como podemos comunicarnos unos con otros de maneras que ni alcanzamos a imaginarnos…Esa “Energía Vital” que constituye la esencia de todos los seres del universo es la que da vida a todo. Siguen varios comentarios muy interesantes al artículo y yo prometí éste de hoy.

A través de la ventana, observo varios colibríes batiendo sus alas para quedar suspendidos frente al bebedero por el cual meten su largo pico para alimentarse con el néctar preparado. Es admirable la velocidad del movimiento de sus alas, que manifiesta una enorme energía física. Se ven unos cables de energía eléctrica y unas hojas de árboles. Todo ello es posible verlo por la energía del sol. A la vez, es admirable también nuestra capacidad de admirar belleza, que manifiesta una enorme energía psíquica…todas son “energía vital”.  

Me encuentro, en la obra “Recuerdos, sueños, pensamientos” de Carl G. Jung, al final de su vida, el siguiente texto, para mí muy interesante: “Concebía la libido como un analogon psíquico de la energía física… para no hablar ya más de los impulsos de hambre, agresión, o sexuales, sino considerar todos estos fenómenos como diversas manifestaciones de la energía psíquica. También en la física se habla de energía y sus modos de manifestarse, como la electricidad, la luz, el calor, etc. Lo mismo sucede en psicología. También se trata aquí en primer lugar de energía … y sus maneras de manifestarse pueden ser muy diversas”.

La libido no es ya sólo y exclusivamente sexo, como se interpretaba al Freud de los comienzos; él mismo lo corrigió con la aceptación del “impulso del yo”, para otorgar más tarde la supremacía al super-yo, por así decirlo. Adler defendió tenazmente que la fuerza vital del hombre no es la libido hedonista postulada por Freud, sino el impulso de conservación y autoafirmación, el poder y la excelencia personal. Así podríamos seguir con planteamientos diversos de los psicólogos o de las escuelas psicológicas. 

Me gusta la idea de que la libido es una hipótesis, una X desconocida, no identificable directamente, sino en sus incontables manifestaciones dinámicas en la naturaleza y en el psiquismo; denota la energía universal. Jung concibe la naturaleza y el psiquismo como entidades dinámicas interrelacionadas y nutridas por una energía vital: la libido.

Otra manifestación universal de la “libido” es lo que Bernard Lonergan expresa como deseo puro, irrestricto, desasido y desinteresado por conocer (Insight, passim) que va desde la pregunta infantil ¿qué es eso? hasta la pregunta de la ancianidad ¿para dónde vamos? Igualmente, se manifiesta en la voluntad universal hacia el bien o lo bueno, y en las innumerables manifestaciones y creaciones de la belleza. Además, por encima de la “libido” tenemos la energía teologal, recibida, que llamamos fe, esperanza y caridad. 

Energía física, energía psíquica, energía vital… y en el trasfondo de todas ellas, ENERGÍA. 

Incluso la palabra energía es quizás la mejor que tenemos, por ahora, para expresar: fuerza, dinamismo, capacidad, potencialidad, impulso, acción, relación, unidad, creatividad, virtud, espíritu, eros de la mente, amor… 

Suscribo los siguientes pensamientos de Carl Jung y otros pensadores:

La multiplicidad del mundo empírico se sustenta sobre una unidad subyacente… Todo lo distinto y dividido pertenece a uno y el mismo mundo. La realidad empírica tiene un fondo trascendental. 

El fondo común de la microfísica y la psicología profunda es tanto físico como psíquico y, por tanto, no es ninguna de las dos cosas, sino más bien una tercera: una naturaleza neutra que puede, a lo sumo, captarse mediante indicios, ya que, en esencia, es trascendental.

La más alta unión consistiría, desde un punto de vista psicológico, en una síntesis de lo consciente con lo inconsciente. El resultado de esta unión es teóricamente inconcebible, pues se combina un factor conocido con uno desconocido; pero, en la práctica, resultan de ella tantos cambios trascendentales en la consciencia como los que la física atómica ha producido en la física clásica.

¿Qué hay “detrás” o en el trasfondo de la onda-partícula? …hacen falta unos ojos nuevos para ver que el universo está hecho más de relaciones que de objetos, de interacciones más que de cosas, su estructura profunda es relacional más que física… y ¿qué hay “detrás” del cuerpo vivo y de la psique viva?

Si el ser humano se manifiesta como un cuerpo vivo y a la vez como una psique viva, es necesario postular una X anterior, previa o subyacente a las dos manifestaciones. Esa es una incógnita heurística, algo que no se sabe todavía qué es, pero es.

El cuerpo vivo humano es visible, patente, objeto de la ciencia… la psique viva humana es invisible, latente, objeto de la experiencia y de la meditación.

El cuerpo vivo humano es operativo, actuante, objeto de la consciencia. La psique viva humana es operativa, actuante, objeto de la consciencia. 

Tanto el cuerpo como la psique, además de ser objetos de la consciencia, incluyen o abarcan factores inconscientes o desconocidos. 

Una hipótesis o propuesta de identificación de esa es el nombrarla como el yoEl yo es la realidad subyacente al cuerpo y al alma o psique. El yo, el sujeto, el sí mismo, la identidad personal, la persona… son expresiones que quieren identificar a esa X. 

La no es contradictoria en sí misma, sino integradora: el cuerpo no niega el alma, ni el alma o psique ignora al cuerpo. Ninguno de los dos niega al otro, pero tampoco se identifican totalmente. Aquí se cumple una vez más, que el todo es más que la suma de sus partes, y la es más que el cuerpo o el alma. Esa se manifiesta como cuerpo y como alma, de manera semejante a como la otra (de la que escribimos) se manifiesta como onda y partícula. La diferencia está en que, onda y partícula no se manifiestan simultáneamente sino alternativamente; en cambio, cuerpo y alma no pueden manifestarse sino integralmente, simultáneamente, como una unidad bifacial o bidimensional: cuerpo-alma son una relación mutua o recíproca, son energía físico-psíquica.

En la antología Cuestiones cuánticas, grandes físicos del siglo XX expresan una visión mística de la realidad, una concepción trascendente del mundo en donde la dualidad entre materia y espíritu queda sobrepasada, concepción fruto de una postura crítica no irracional. 

Recuerdo mi monografía sobre “La participación del ser, según San Agustín”. Allí utilicé la metáfora de un gran mural, del cual, si se copia un pequeño fragmento, éste se asemeja y se diferencia, al mismo tiempo, con el “modelo”: se asemeja en lo que es, se diferencia en lo que le falta. La participación -por semejanza- del SER o de la ENERGÍA es algo parecido: nos parecemos en algo, pero nos diferenciamos infinitamente.

De manera poética, esa participación la expresó el místico San Juan de la Cruz en su cántico espiritual:  “Oh bosques y espesuras, plantadas por la mano del Amado, oh prado de verduras, de flores esmaltado, decid si por vosotros ha pasado. Mil gracias derramando pasó, por estos sotos con presura, y yéndolos mirando con sola su figura, vestidos los dejó de su hermosura”.Participamos del SER y de la ENERGÍA, pero no somos el SER o ENERGÍA inefables; EL SER o LA ENERGIA no se “agota” con los seres o las energías participados. Los seres, el Ser y EL QUE ES, son todos, pero no lo son de la misma manera. Las energías, la Energía y LA ENERGÍA, son todas, pero no lo son de la misma manera.

Vicente Alcalá Colacios

Mayo, 2024

3 Comentarios
0 Linkedin
Download PDF

Yo no soy gay, pero tengo – no sé si mucho o poco- de femenino en mí, lo mismo que cada uno de ustedes, afortunadamente.

Ayer iba con mi esposa hacia la sede de la medicina prepagada y, llegando, me encontré de frente con dos ancianos, que enseguida reconocí y saludé. Digo ancianos porque me parecieron mayores que yo, aunque son más jóvenes. Enseguida, la señora le dijo al marido quién era yo y él trato de recordar algo; ambos fueron compañeros míos en la empresa y se los presenté a mi mujer.

Cecilia y yo, recordamos enseguida unas clases de natación en que coincidieron sus niños y los míos. También mencionamos enseguida a un compañero y una compañera que fallecieron recientemente. 

Esta anécdota es un ejemplo concreto de lo que quiero decir. Se trata de una mujer en quien se cumple lo que siempre pensé de las mujeres: no es tanto la cara bella, sino la cara agradable y cariñosa lo que más me atrae de ellas. Con esta amiga, como con muchísimas otras en la Federación de Cafeteros, nos unió una amistad y afecto que perdura. Lo mismo se puede decir de otras mujeres con las que me encontré en diferentes circunstancias. 

Además de una cara agradable y cariñosa, he disfrutado de la amabilidad, atención y ayuda de muchas mujeres. Lo expresé al escribir sobre “La enfermera colombiana” y sobre la joven que nos dijo “Yo no tengo papá”.

En alguna ocasión recordé también algunos mensajes de varias sobrinas mías -ya mamás- reiterándome gratos sentimientos mutuos. Las fotos de mi mamá, de mis tres hermanas, de mi cuñada y de mi nuera, me hacen presentes el aprecio, la valoración y el cariño que nos une. Y mi hija Pilar…

En el caso de mi señora -con 53 años de vida compartida- me quedo sorprendido cuando cuenta anécdotas de sus múltiples trabajos, de sus servicios, de sus proyectos ejecutados, de su inteligencia y tacto en el trato con superiores, compañeros y subordinados, de sus muchas realizaciones y, dentro de nuestra familia, la dedicación, visión y motivación para con nuestros dos hijos. Para conmigo sería largo e inexpresable lo que ha significado su amor, cuidado e impulso permanentes.

Si consulto con mi inconsciente o subconsciente, no terminaría de recordar y narrar experiencias y detalles de lo femenino en mi vida, comenzando por la persona y la relación con la Virgen María, la madre de Jesús. Ella me transporta al inconsciente colectivo o al arquetipo universal y perenne de la mujer, ideal y real. Se me vienen a la mente textos de la Sabiduría y Proverbios, entre otros escritos del antiguo testamento, alabando a la mujer. Qué sería de nosotros, los hombres, sin la mujer… ni siquiera podríamos estar echando el cuento!.

Cuando se me ocurrió el título de este artículo, pensé precisamente en eso: no ya el mirar hacia afuera, a la mujer en la historia y en mi vida, sino a lo femenino que hay dentro de todos, así seamos varones o mujeres: fecundidad, intuición, ternura, amor, sensibilidad, creatividad, arte y poesía, entrega…

No se trata de comparar analíticamente y mucho menos de ponderar odiosamente cualidades y características distintivas pero complementarias de lo masculino y lo femenino, pero sí de apreciar y resaltar valores y capacidades indiscutibles de lo femenino en ellas y también en nosotros. 

Vicente Alcalá Colacios

Mayo, 2024

3 Comentarios
2 Linkedin
Download PDF

La evaluación es la herramienta imprescindible para avanzar en la garantía del derecho a la educación.

Habilidades sociales y emocionales para mejores vidas es el documento que presenta los resultados de la encuesta realizada por la OCDE en 2023 entre estudiantes de 10 y 15 años. En este gran esfuerzo internacional para recopilar datos sobre estas habilidades participaron cinco países y once ciudades, entre las que figuran Bogotá y Manizales. 

Dice la Organización: “El informe explora cómo las siguientes habilidades difieren por parte de los grupos sociodemográficos y cómo se relacionan con los resultados claves de la vida: habilidades de rendimiento de tareas (persistencia, responsabilidad, autocontrol y motivación de logros); habilidades de regulación emocional (resistencia, control emocional y optimismo); participación con otras habilidades (afirmación, sociabilidad y energía); habilidades de apertura de mente (curiosidad, creatividad y tolerancia) y habilidades de colaboración (empatía y confianza)”.

Es muy valioso el esfuerzo por desarrollar herramientas que permitan ampliar la comprensión del desarrollo infantil y el impacto de la educación, ya no solo en los procesos cognitivos, sino en otros aspectos fundamentales para la construcción de una trayectoria de vida. Un segundo punto relevante es la posibilidad de hacer comparaciones entre países y grupos poblacionales diversos y, tal vez, entre el desarrollo de estas habilidades y el tipo de modelos pedagógicos.

Los resultados de la encuesta son muy difíciles de resumir en un espacio limitado como el de esta columna, pero vale la pena enunciar algunos a manera de ejemplo: se encuentra que los chicos de 10 años suelen mostrar mayores habilidades sociales y emocionales que los de 15 años, en particular, confianza, energía y optimismo. Las niñas de 15 años reportan mayor tolerancia, motivación de logro, empatía y responsabilidad que sus compañeros varones. Los estudiantes con menor nivel socioeconómico muestran niveles más bajos en todas las habilidades, pero las brechas más marcadas están en las habilidades de mentalidad abierta (creatividad, tolerancia y curiosidad) y las de interacción con los demás (asertividad, sociabilidad y empatía). Un dato preocupante es que se observa deterioro en la mayoría de las habilidades sociales y emocionales después de la pandemia de covid-19.

Bogotá participó en las mediciones de 2019 y 2023, pero sería muy importante que en una próxima oportunidad participara todo el país, decisión que dependerá del Ministerio de Educación y del ICFES. Cuando hay grandes brechas sociales, con enorme distancia en las posibilidades de progreso de amplios sectores y un ambiente de inseguridad, incertidumbre y desconfianza frente a las instituciones, es indispensable estarle tomando la temperatura a lo que ocurre con la educación de niños, niñas y jóvenes.

El ICFES ha sido una muy importante institución en su función de evaluación de la educación en todos sus niveles y ese es un patrimonio que conviene no solamente conservar, sino desarrollar con los muy altos estándares técnicos que le han merecido reconocimiento internacional. 

Además de esas evaluaciones muestrales entre países en las que participa Colombia, es muy importante reactivar los procesos de evaluación censal que se suspendieron desde el gobierno anterior, pues ellos son los que le permiten a los alcaldes, gobernadores, maestros y comunidades conocer con precisión la calidad de los procesos de sus entidades territoriales e interesarse en ellos.La evaluación es una herramienta imprescindible para avanzar en la garantía del derecho a la educación, entendido más allá del simple acceso. De nada sirve que haya cupos para todo el mundo, si lo que se recibe en el proceso no les ofrece a todos los ciudadanos la calidad necesaria para acceder a las oportunidades que existen en la sociedad y sin un buen sistema de evaluación no hay manera de reclamar el derecho cuando este es insatisfecho.

Francisco Cajiao

Publicado en EL TIEMPO

Mayo, 2024

1 comentario
1 Linkedin
Download PDF

Son historias recogidas en los libros, en la calle, en Internet, en el hogar. Son historias que enseñan, que ponen a reflexionar. Positivas, didácticas, impactantes. No es posible identificar a todos los autores, así que en este sentido hay que dar excusas. Pero las historias valen la pena.

Continúan…

11. Obras son amores  

Un viejo carpintero estaba listo para retirarse. Le comunicó a su empleador acerca de sus planes para dejar su trabajo en la industria de la construcción de casas y vivir más placenteramente con su esposa y su familia. Extrañaría su salario pero quería retirarse.  

El empleador estaba triste de ver que se le retiraba un buen trabajador y le pidió como favor personal que construyera una última casa. El carpintero le dijo que sí pero con el tiempo se vio que su corazón y su esfuerzo no estaban en el trabajo. No hizo bien su labor y seleccionó materiales de baja calidad. Cometió errores que nunca había cometido. Fue la peor casa que había construido en su vida. Cuando el carpintero terminó su trabajo y el empleador vino a inspeccionar la obra, le abrió la puerta al carpintero, lo invitó a seguir y le dijo:  

“Esta casa es tu casa, es para ti como regalo por tu retiro”  

(Del libro La culpa es de la vaca

12. El valor del trabajo  

Un niño entró a una heladería y preguntó a la mesera cuánto valía un helado normal. Tres mil pesos, le contestó la mesera. El niño sacó unas monedas y contó. Luego le preguntó a la mesera: ¿Y cuánto vale el helado más barato? Dos mil quinientos, replicó la mesera, el niño pidió uno de mora y se lo comió rápido. Cuando la mesera recogió la mesa encontró al lado de la servilleta el pago del helado y una propina; juntos hubieran pagado el helado normal…  

(Autor desconocido)  

13. Mal juicio  

Va una señora al parque con su enorme cartera colgada al hombro. Antes de sentarse en la banca a leer el periódico compra una bolsa de roscas. Se sienta a leer y al rato llega un caballero y hace lo mismo, se sienta a leer un libro. De repente, el caballero estira la mano y saca una rosca de la bolsa. La señora se disgusta pero no le dice nada. Ella toma una rosca también. Luego el señor toma otra rosca y se la come. Ella está que pita de la furia y piensa que es un señor descarado, cínico, grosero, abusivo, indecente, maleducado. Al rato, sólo queda una rosca. El hombre la toma, la parte en la mitad y le da su pedazo a la dama.  

Ella lo recibe y se queda muda de la ira. ¡Qué indecencia y atrevimiento!   

El caballero se levanta y se marcha. La mujer se queda meditando su rabia. Cuando termina el periódico, ella se levanta, toma la cartera y observa que adentro se encontraba la bolsa de roscas que ella había comprado.  

(Gonzalo Gallo G)  

14. Una piedra en el camino  

Un rey se encontró en una carretera con una enorme roca que bloqueaba la vía.  

Sin decir nada se ocultó a la vera y esperó para ver la reacción de los ciudadanos. Algunos simplemente rodearon la roca y se alejaron, otros maldijeron al rey por el mal mantenimiento de las vías. Al rato, pasó un campesino con un bulto de verduras. El campesino se detuvo y con gran esfuerzo movió la roca a un lado del camino. Para su sorpresa encontró, al lado de la roca, una bolsa con monedas de oro y una nota del rey diciendo que quien moviera la roca se hacía merecedor de esa recompensa. El campesino se alejó pensando que los obstáculos son una oportunidad para mejorar en la vida.   

(Leyenda oriental)  

15. El gran sacrificio  

Una niña de 10 años estaba postrada en la cama de un hospital, víctima de una extraña enfermedad. La única forma de recuperarse era mediante la transfusión de sangre de su hermanito de cinco años quien había sobrevivido al mal, desarrollado en su cuerpo las defensas. El médico le explicó la situación al pequeño y le preguntó si estaba dispuesto a donar sangre para su hermanita. El niño lo pensó un momento y respondió que si eso salvaba la vida de su hermana, él daría la sangre.  

Cuando se realizaba la transfusión y se encontraba al lado de su hermana, con voz temblorosa el niño preguntó: ¿Ya casi me empezaré a morir?  

El niño había malentendido al médico y pensaba que tenía que donar toda su sangre. Este niño, sin duda, será un hombre de éxito.  

(Padre Gustavo Vélez)  

16. El león y los tres toros  

Una vez, tres toros estaban paciendo en un prado. Oculto tras unos matorrales acechaba un león, pero no se atrevía a atacarlos porque estaban los tres juntos. Pensó emplear la astucia y acercándose comenzó, con pérfidas insinuaciones, a fomentar la desconfianza entre ellos. La estrategia tuvo pleno éxito: los tres toros empezaron a mirarse con recelo y al poco rato se fueron apartando uno de otro, esquivándose deliberadamente y paciendo cada cual por su cuenta. No esperaba otra cosa el león. Se arrojó sobre el primer toro, luego sobre el segundo y finalmente sobre el tercero y los destrozó.  

(Enciclopedia UTHEA para la Juventud)  

José Samuel Arango

Mayo, 2024

1 comentario
2 Linkedin
Download PDF

Al terminar nuestra etapa en la Apostólica de El Mortiño, en Noviembre de 1951, se cumplía el clímax con el traslado al Noviciado en Santa Rosa de Viterbo en Boyacá. Nos llevaron a la estación de Cajicá para abordar el tren que nos conduciría a nuestro destino.

Al llegar a Duitama nos bajamos para subirnos a un camión Ford que servía para los transportes de la comunidad, conducido por un hermano coadjutor y que nos llevaría a nuestro destino final, viajando como las reses que van al matadero. Efectivamente, en el postulantado nos explicaron que al ponernos la sotana un hombre nuevo nacería en nosotros y que el hombre viejo moriría. 

En el baño vi que había un instrumento desconocido para mí, consistente en un palo con un churrusco en su extremo, y como debíamos guardar silencio en el postulantado, no pude preguntar para qué servía, pero adiviné que podría servir para enjabonarme el cabello. Al día siguiente al levantarme fui al baño y me enjaboné el pelo para luego disfrutar del churrusco resultando una abundante espuma amarillenta. Un novicio que entró al baño quedó espantado viendo semejante espectáculo y se atrevió a romper el gran silencio advirtiéndome para qué servía ese misterioso aparejo.

Por fín llegó el 8 de Diciembre día de la toma de sotana, y ví nacer dentro de mi a un hombre nuevo. Rápido me adpté a mi nueva vida y me convertí en un novicio observante y muy juicioso. En esa época todavía el edificio del convento estaba en construcción y los novicios durante varias horas cada día, ayudábamos a los albañiles y obreros en su dura faena.

Diariamente dedicábamos una hora a “oficios humildes” para labores de aseo y limpieza del convento. Un día me asignaron el trabajo de barrer la escalera del noviciado, y cuando empezaba mi labor en el cuarto piso, llegó el hermano distributario Javier Osuna y me dijo: “coja el recogedor y la escoba y sígame”. Llegamos a la planta baja y me dijo: “Ahora barra de abajo hacia arriba”. Le dije que eso iba contra la ley de la gravedad, y me respondió: “Aquí la ley de la obediencia ciega prima sobre cualquier otra ley”. Muy obediente comencé a barrer contra  la ley de la gravedad, y me sentía como barriendo el Empire State de Nueva York en reversa. 

Cierto día comencé a sentirme mal y una fiebre altísima me hizo recurrir a la enfermería, atendida entonces por el veterano Hermano Urbano Duque, quien me asignó un cuarto para mi convalescencia. A la hora del almuerzo llegó con un vaso de agua y un pan y me dijo que ese era mi almuerzo. La fiebre siguó subiendo y comencé a delirar… En la capilla había una estatua de San Estanisalo de Kostka, el patrono de los novicios, y yo en mi turbada imaginación veía a la estatua que me tiraba los brazos como invitándome a estar con él, y yo muy emocionado porque sentía que estaba disfrutando del privilegio de la muerte en la Compañía. En el noviciado cada día nos leían un capítulo de La Muerte en la Compañía, un libro de terror con tragedias que sucedían a quienes se retiraban de la Mínima. A la hora de la cena llegó el Hermano Duque con un vaso de agua y un pan y me dijo: “aquí está su cena”. En la noche las tripas me hacía ruido, como reclamando sus derechos, y no pude dormir. Me levanté al sonar la campana decidido a seguir la “vida común” y le dije al Hermano que ya me sentía bien para que me diera de alta. Ese fue un gran enfermero, pues ningún enfermo duró más de un día en sus instalaciones.

Desafortunadamente cambiaron al hermano Duque por un novicio coadjutor quien había ascendido de zapatero a enfermero. Un día comencé a tener un fuerte dolor de muelas y recurrí al hermano enfermero, quien me dijo que la última tecnología era la endodoncia, que consistía en matar el nervio para jamás volver a sentir el dolor. Yo le dije que hiciero lo que fuera para quitarme el dolor y fue siguiendo los pasos de un arículo de una revista para matarme el nervio, y por poco me mata a mí. Se me fue hichando la encía, el dolor aumentaba y no quedó otro remedio que el gatillo para arrancar la muela.

En la clase de latín teníamos como texto el Génesis para aprender a traducir. Un día el profesor le pidió a Cisco Isaza que fuera leyendo y traduciendo un texto: Abraham iam senuerat Abraham ya había cenado, et Sara uxor eius y Sara su esposa, erat sterilis estaba en la estera. Una gran carcajada de todos los compañeros por esa elocuente traducción de Cisco.

Todas las tardes asistíamos al salón de pláticas para escuchar la lectura del Tratado de la Perfección del Padre Rodríguez. Allí se nos infundía terror a la mujer, comparándola con el basilisco, una gran serpíente venenosa de la mitología griega, que mataba con su simple mirada. El Padre Maestro nos decía que siempre había que evitar mirar a los ojos de una mujer, y si teníamos que hablar con ella, debíamos mirar hacia el mentón y jamás a los ojos, pues la mirada femenina induce al pecado. Todas estas consideraciones nos llevaban a concluir que el estado célibe era más perfecto y más del agrado de Dios, ya que la mujer era el origen del pecado.

Al leer el artículo de Jaime Escobar sobre nuestro gran amigo Alberto Alvarado y sus vivencias en el postulantado y noviciado, evoqué estas remembranzas de mis vivencias de pichón de jesuita, que comparto ahora con ustedes.

Alberto Betancourt

Mayo, 2024

6 Comentarios
2 Linkedin
Download PDF

Pablo D’Ors dice que “hoy el paradigma que reina es la razón, pero el paradigma hacia el que tendemos es la consciencia, la cual incluye la razón, pero trasciende, no se agota en lo racional”.

Esas palabras me hicieron reflexionar. 

Por querer entender todo racionalmente nos perdemos la majestuosidad y belleza de lo que tomamos consciencia cuando lo contemplamos.

Extasiarse ante la belleza de la naturaleza ensancha nuestro interior, lo plenifica. Buscar la razón misma de esa belleza es valedero, pero si nos quedamos solo con eso, nos perdemos sentir esa belleza en su profundidad, encogemos la realidad misma. La energía física puede ser la explicación racional del universo. Pero con la razón solo podremos llegar hasta ahí. 

Es cierto que la naturaleza va creando permanentemente nuevos seres. Pero es necesario trascender esa comprobación física para descubrir el amor que penetra y plenifica cada nueva creación. Ese amor maravilloso con el que la naturaleza misma se entrega a sí misma para darle vida a nuevos seres no es entendible con la razón. Si pretendemos entender ese amor con la sola razón, simplemente lo distorsionamos, lo destruimos, se nos esfuma entre las manos.

Cuando percibimos el amor, cuando sentimos su presencia, cuando aceptamos su existencia y descubrimos que nuestro corazón se ensancha, ahí es cuando entra en juego ese otro modo de conocer que trasciende la razón, el conocer mediante la consciencia.

Ese ensancharse el corazón es el éxtasis que produce el amor. Y ese amor se encuentra a borbotones en la naturaleza toda y en uno mismo. Cuando uno siente el impulso a ayudar, a respetar, a acoger, a saludar al otro, sea persona, animal o cosa, está viviendo, no solo sintiendo, ese amor vital del universo. Lo mismo se diga cuando uno es el objeto de la ayuda, respeto, acogida o saludo del otro: está recibiendo muestras de ese amor vital.

Realmente vivimos, nos movemos y existimos dentro y para el amor. Y ese sí es el Dios en el que creo, sin adjetivos ni calificativos, sin mandatos fuera del que está en nuestro ADN natural: amar a todo y a todos. 

Más aún, me atrevo a decir que cuando ayudamos, respetamos, acogemos o saludamos al otro, sea persona, animal o cosa, estamos amando y, por lo tanto, estamos transparentando ese amor vital universal, es decir, estamos transparentando a ese Dios que llevamos dentro sin darnos cuenta. 

Igualmente, cuando recibimos cualquier tipo de ayuda, de acogida o, simplemente, cuando alguien nos saluda, ese alguien, también sin darse cuenta, está transparentando ese amor universal, es decir, está transparentando ese Dios que lleva dentro.

Luis Guillermo Arango Londoño

Mayo, 2024


[1] RAE: La consciencia es la capacidad del ser humano para percibir la realidad y reconocerse en ella, mientras que la conciencia es el conocimiento moral de lo que está bien y lo que está mal, en base al conocimiento de sí mismo y de su capacidad para actuar sobre su entorno.

4 Comentarios
0 Linkedin
Download PDF

Hacemos partícipes a nuestros lectores de la reciente tertulia de nuestro grupo sobre este tema, en la cual tuvimos participaciones en este orden: 1- Juan Gregorio Vélez:min.3:12; 2-Luis Arturo Vahos:min.12:53; 3-Vicente Alcala: min.18:35; 4-Jorge Luis Puerta: min.28:29; 5-Gabriel Díaz: min.31:21; 6-Bernardo Nieto: min.41:41; 7-Rigoberto Reyes: min.51;37; 8-Silvio Zuluaga: min.56:15; 9-Dario Gamboa: min.58:59; 10-Reynaldo Pareja:min.1:11:00; – 11- Tatiana Ocampo: min.1:17:34; 12-Julio Hidalgo: min.1:20:39; 13-Stella Jimenez: min.1:30:04; 14-Pedro Benitez: min.1:31:45; 15- Luis Guillermo Arango:min.1:35:30; 16- Bernardo Nieto: min.1:43:58; 17-Maria Angela Ferro: min.1:46:53; 18: Cierre y proximas tertulias: min.1:48:45

Exjesuitas en tertulia- 9 de Mayo, 2024
1 comentario
1 Linkedin
Download PDF

¿No se podría inventar una feria de libros que no son una novedad pero a los que hay que volver sin pausa porque no envejecen?

Terminó la semana pasada la Feria del Libro de Bogotá. Leí dos versiones encontradas. Una dice que para entrar al recinto había que hacer colas interminables y que se notaba la excesiva publicidad de las casas editoriales para vender. Otra dice que la Filbo es el espectáculo más grande del mundo. Y las ferias de Fráncfort y Guadalajara en México, ¿nada qué ver? El ánimo de vender para el consumo, sin importar el mérito del libro, devenido objeto, es inquietud de muchos lectores entre los que me cuento.

Pero es válido soñar con una feria de libros sin novedad aparente. Los que son imprescindibles. En el ámbito latinoamericano hay libros de autores que no pierden vigencia. Elijo unos sin ánimo de sentar cátedra y con el peso del gusto que es subjetivo: Pedro Páramo de Juan Rulfo es una narración, si no la mejor, por lo menos una de las mejores sobre el mundo rural latinoamericano y su realismo mágico antes de que se inventara la expresión. 

A su lado está La muerte de Artemio Cruz de Carlos Fuentes, que es sin duda la historia descarnada de la Revolución mexicana contada desde la agonía de un revolucionario. 

La definición más certera de lo que es nuestro país, sí el nuestro, es del argentino Jorge Luis Borges en El libro de arena cuando en uno de sus cuentos, -en los que era un maestro- pone, en boca de un profesor colombiano ficticio, una respuesta inédita a la pregunta que le hace Ulrica: “¿qué es ser colombiano?”. “No sé, -le respondí-. Es un acto de fe”. No hay manual de historia que lo diga en tan cortas palabras. Con precisión y actualidad impresionantes, además. 

El chileno Roberto Bolaño escribió una novela a finales del siglo pasado Los detectives salvajes, que no se considera parte del canon del “boom literario” latinoamericano, pero que debería serlo por su estilo francamente vanguardista y el realismo visceral como el mismo Bolaño lo llamó a través de sus personajes. 

¿Cómo dejar de lado Rayuela de Julio Cortázar, novela que marcó la identidad de quienes, estudiando en Europa, tuvimos que buscarla para no quedar a la intemperie? En el género de las biografías, la de Barba Jacob, El Mensajero de Fernando Vallejo no tiene igual por lo bien documentada y mejor escrita.

No obstante, la reedición por Editorial Planeta de La Vorágine, de José Eustasio Rivera, al cumplirse cien años de su publicación en 1924, mereció digna celebración en la Filbo. Obra cumbre de la literatura colombiana, libro centenario con ropaje nuevo. 

¿No se podría inventar una feria de libros que no son una novedad pero a los que hay que volver sin pausa porque no envejecen?

Jesús Ferro Bayona

Publicado en El Heraldo de Barranquilla

0 comentario
0 Linkedin