Casas de descarte

Por: Jorge Luis Puerta
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El agente topo, de la chilena Maite Alberdi (37 años) es la única película latinoamericana que compite en los premios Óscar este 2021. Su obra es una valiente docuficción que, cual espejo, nos devuelve la imagen de las consecuencias de ser viejo en nuestras “modernas sociedades”.

“… Los residentes se sienten solos…, no los vienen a visitar y a algunos ya los abandonaron. La soledad es lo más grave de este lugar…” escribe en su diario Sergio, el agente topo de 84 años, casi al final de la película.

Lo que él narra es lo que se vive en las casas de retiro para ancianos, en las residencias para la tercera edad, en las casas de reposo, en los centros de retiro para mayores, eufemismos todos de una cruda realidad: depósitos de viejos. La sociedad de las innovadoras tecnologías no sabe qué hacer con ellos. Ya no son productivos, estorban, se los arrincona, se los jubila y se los abandona, lo que acelera el deterioro de su calidad de vida, haciéndolos totalmente dependientes. Temas de los que nos cuesta hablar, pero que debemos hacerlo.

Y, como siempre, surge el negocio: “¿Están ustedes listos para dejar su hogar y unirse a una casa de retiro? ¿Reducir las responsabilidades es importante para ustedes? ¿Se ven viviendo en un porvenir en ambientes de amistad y respeto, y en compañía de otros adultos mayores? ¿Necesitan de servicios médicos cercanos?¿Se imaginan recibiendo ayuda extra a futuro con actividades cotidianas, como vestirse y bañarse? (…) Contáctennos, ya sea a través de este sitio web o en nuestras instalaciones. Les atenderemos con cordialidad y profesionalismo. Recuerden que la mejor casa de retiro la encontrarán en Lúmina Senior Care. ¡Gracias por su visita!”[1].

En España, el impacto del coronavirus en las residencias de mayores ha sido de 29.457 muertes desde el inicio de la pandemia[2] donde, además, se encontraron condiciones fatales: casi ninguna contaba con la atención médica especializada para el tratamiento del covid-19. Carecían de equipos de protección y los profesionales y técnicos que los atendían comenzaron a caer por el contagio. Pasaron a veces días y semanas en que los cadáveres “compartieron espacios” con los vivos porque había otras prioridades…

Pero lo peor de todo fue la decisión de las autoridades de Madrid: impidieron que muchos de los residentes pudieran recibir la atención médica en los hospitales colapsados y… dieron prioridad a otros segmentos de la población, excluyendo así a las personas mayores.

Surgen, entonces, las preguntas claves: ¿cómo deseamos envejecer? ¿Cómo queremos que nuestra población envejezca dignamente? El futuro está en juego. Los chilenos están poniendo este tema sobre la mesa para la preparación de una nueva Constitución. 

No puedo dejar de referirme a una de nuestras recientes tertulias cuando hablábamos con Hernando Bernal del transhumanismo y del futuro cercano de los ciborgs: es duro constatar que el ritmo vertiginoso de las nuevas tecnologías tarde tanto para convertirse en políticas en favor del bienestar cotidiano de la población porque, además, todo esto, incluidas las residencias en cuestión, es directamente proporcional a la capacidad adquisitiva. 

El debate queda abierto…

Jorge Luis Puerta

Abril, 2021


[1] http://luminaseniorcare.com/casas-de-retiro-para-adultos-mayores/

[2] https://www.rtve.es/noticias/20210322/radiografia-del-coronavirus-residencias-ancianos-espana/2011609.shtml

3 Comentarios

Eduardo Pardo 1 mayo, 2021 - 11:18 am

Claro que hay que buscar soluciones. Aqui en Francia la politica es hacer todo lo posible para que las personas de edad puedan seguir viviendo en sus apartamentos. Para eso hay ayudas financieras a fin de adaptarlos a las nuevas necesidades, como cambiar la bañera por una ducha o ampliar las puertas para qe la silla de ruedas pueda pasar.
Esta experiencia demuestra que las personas mayores logran beneficios fisicos y mentales.
Otra orientacion es que las personas de edad, que por lo general se encuentran solas, alquilen un cuarto a un estudiante. El alquiler sera modico pues el estudiante se compromete a dedicarle X horas diarias a la persona de edad. Estas pueden ser para conversar, comprarle algo en el supermercado o en la farmacia, acompañarlas a alguna vuelta etc. Con este sistema las dos partes salen ganando.

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Luis Arturo Vahos 2 mayo, 2021 - 5:00 pm

Muy oportuno el tema. Debemos ser previsivos cuando todavía tenemos posibilidad de hacerlo. Y creo que la peor situación no es acercarse a la vejez incapacitante solos, sino pobres. Gracias Jorge Luis. Gracias Eduardo.

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Carlos Posada 2 mayo, 2021 - 8:08 pm

Muy oportuno el tema que nos propone Jorge Luis, porque es una inquietud de muchas personas mayores que no saben cómo van a vivir sus últimos días. Hay que tomar consciencia de esa realidad próxima o lejana, pero que llegará en el momento indicado. También muy buenas las ideas que propone Eduardo Pardo.

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