¿Canje de deuda en Colombia?

Por: Mauricio Cabrera Galvis
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Por su buena calificación de riesgo, el precio de la deuda externa del país en los mercados internacionales no tiene ningún descuento.

Colombia no puede realizar operaciones de canje de deuda por naturaleza como lo hicieron Ecuador y Belice; es decir, que no es posible que Colombia pueda financiar acciones contra el cambio climático con recursos que hoy dedica al pago de su deuda externa. Sin embargo, si existen otros mecanismos alternativos para obtener recursos para programas como la protección de la Amazonía.

La razón por la cual el canje de deuda por naturaleza no es utilizable en Colombia, es que por su buena calificación de riesgo, el precio de su deuda externa en los mercados internacionales no tiene ningún descuento, como sí lo tenían los bonos de Ecuador y Belice. En estas circunstancias se hace imposible una operación de canje voluntario que reduzca el valor de las deudas y libere recursos para adelantar programas de protección ambiental.

Son varios los mecanismos que puede utilizar Colombia para estos propósitos. En primer lugar, acudir a créditos de entidades multilaterales (BM, BID y CAF) y bilaterales (entidades de países como EE. UU. y Europa), las que ofrecen créditos en condiciones un poco menos onerosas que los prestamistas privados. Hoy el discurso de estas entidades le dan gran prioridad a las cuestiones ambientales, de manera que el acceso a estos créditos es una posibilidad muy concreta y de corto plazo.

En segundo lugar, está la llamada ‘Financiación Mixta’ (Blended Finance), que consiste en la utilización de ayudas financieras de las entidades multilaterales o bilaterales para movilizar recursos de capital privado. Un ejemplo es el otorgamiento de una garantía multilateral a la emisión de un bono para financiar un proyecto de generación eólica. Así el riesgo del bono ya no es el mismo del país, sino el de la entidad garante (que es AAA) así se reduce el costo de la deuda y se pueden obtener plazos más largos.

Otro mecanismo es el ‘Pago por servicios ambientales’ que son incentivos monetarios ofrecidos a propietarios o trabajadores de terrenos en los que pueden prestar algún servicio a favor del medio ambiente, tales como cuidado y mantenimiento de bosques o recuperación de cuencas hidrográficas. Así se asigna a esos servicios un valor de mercado que es pagado por un agente interesado, que puede ser particular o público.

El comunicado de los presidentes en Belem apunta al objetivo de que se reconozca la protección de la Amazonía como un ecoservicio esencial para la salud del planeta que debe ser pagado por los países desarrollados.

Finalmente, el mercado de Bonos de Carbono, donde empresas que por regulación deben disminuir sus emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) y no pueden hacerlo, deciden compensarlas comprando a otro agente la reducción de toneladas de carbono que ha logrado, por ejemplo en un proyecto de reforestación. Aunque en Colombia ya existe una regulación de estos mercados, la realidad es que todavía hay obstáculos para su desarrollo e integración con los países que tienen excedentes de emisión.

Artículo publicado en PORTAFOLIO, Bogotá.

1 Comentario

Luis Arturo Vahos 24 agosto, 2023 - 2:38 pm

Como siempre, tus artículos son muy esclarecedores de los temas que son debatidos hoy en la esfera económica. Hoy aprendí, por ejemplo, que comportarse “mal” a nivel macroeconómico, a veces tiene sus ventajas, pues los prestamistas, se mueven no sólo por expectativas positivas, sino, sobre todo por las negativas. Y ante calificaciones negativas prefieren canjear deuda por servicios ambientales. Por comportarse bien nuestra economía, se priva de la ventaja que tuvieron Ecuador y Belice. Gracias

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