Benedicto XVI

Por: Jesus Ferro Bayona
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Recordar al Ratzinger académico e intelectual entre los pensadores de avanzada de los años setentas, cuando se contrasta con lo que dicen algunos comentaristas que enfatizan su conservadurismo, no deja de ser paradójico. 

La muerte de un papa es noticia mundial, no solo por ser el guía religioso de 1300 millones de católicos; también porque es un líder de pensamiento escuchado por creyentes o no creyentes. La noticia del fallecimiento de Benedicto XVI, así no fuera sino papa emérito, ha tenido, por tanto, resonancia internacional.

Benedicto XVI abdicó 600 años después de Gregorio XII, quien renunció al pontificado en 1415, más por presiones que por iniciativa propia. En cambio, Celestino V sí renunció al cargo en 1294 de forma voluntaria para retornar a la vida de ermitaño. 

Sin haber tratado a Ratzinger-profesor, tuve relación indirecta con él porque conviví en la Facultad de Teología de Lyon con profesores franceses que iban y venían a universidades de Baviera, donde enseñaba, y que formaban con él un grupo de pensadores católicos reformistas de vanguardia. Buscaban que el pensamiento histórico tuviera un papel fundamental en la docencia basada en los estudios bíblicos y en el método histórico-crítico, más que en el solo estudio de los dogmas. Los estudiantes de teología de entonces comprendimos además que se estaba produciendo un acercamiento mayor con la teología protestante, consecuencia del ecumenismo propiciado por el Concilio Vaticano II.

Recordar al Ratzinger académico e intelectual entre los pensadores de avanzada de los años setentas, cuando se contrasta con lo que dicen algunos comentaristas que enfatizan su conservadurismo, no deja de ser paradójico. Obviamente se está juzgando al que fue después pontífice con posiciones más férreas en lo moral, trayendo a cuento la forma como afrontó los casos de clérigos acusados de abuso sexual a menores. A ese respecto, a muchos les parece que Benedicto fue débil y hasta encubridor, juicio que no comparto. 

Hans Küng, el gran teólogo suizo, tuvo enfrentamientos con Ratzinger cuando ambos enseñaban teología en Tubinga, Alemania. La crítica de Küng fue acérrima cuando Ratzinger ya era papa. Comentó en una entrevista que había endurecido las posiciones en varios frentes: le dio más poder a la curia romana y mostró, dijo Küng, menos comprensión con otras posiciones y con la idea de que la libertad es la libertad de los que piensan diferente.

Por otro lado, si Ratzinger tuvo el privilegio de ser consultor de confianza de Juan Pablo II, no heredó del papa polaco su carisma para comunicarse con las multitudes ni el carácter mediático de Wojtyla. Del papa Francisco se distinguió en que este último tiene un sentido pastoral casi innato. Ratzinger-papa no lo tuvo igual, sin que ello quiera decir que el papa que acaba de morir careciera de él como se evidencia en su encíclica, que nombró Dios es amor, que no es una carta conceptual, sino expresión vigorosa de su experiencia como pastor eclesial que ha vivido el amor por los demás, virtud que el cristiano debe practicar como esencia del cristianismo. 

Las razones para explicar su renuncia –que pasará a la historia– confesando que le faltaban fuerzas para seguir gobernando la Iglesia fueron una prueba de honestidad que no era solo la del intelectual académico.

Jesús Ferro Bayona

Enero, 2023

Publicado en El Heraldo (Barranquilla)

2 Comentarios

Hernando+Bernal+A. 12 enero, 2023 - 7:19 am

Chucho: un recuento sentido y profundo de lo que fue el Papa, como persona, como profesor y como defensor de la Fe. Solo lo he conocido por a lectura de sus libros sobre Jesús de Nazaret, en su vida pública y en su pasión. El artículo dedicado al significado de las parábolas evangélicas es una obra maestra de catequesis y de esclarecimiento del mensaje del Evangelio. Gracias por recordarlo especialmente en tu cercanía como estudiante de teología. Saludos. Hernando

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vicente alcala 16 enero, 2023 - 7:03 am

Gracias, Chucho, por contarnos aspectos poco conocidos de Benedicto XVI. Lo que leo de sus Obras Completas me anima, cada vez más, a leerlas todas.

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