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Myriam Uribe Ramon

Viva la Gente 2

Por Myriam Uribe Ramon
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Con esta entrega, Myriam cierra esta experiencia de vida que nos ha sabido compartir tan cariñosamente.

Nacimiento del grupo internacional Viva la Gente

En 1908 nació Frank Buchman en Pensilvania, Estados Unidos, un joven de origen suizo muy católico, e iniciador del movimiento “Rearme moral”. Después de haber sufrido la primera y la segunda guerras mundiales y de haber vivido entre la muerte y el odio, quiso cambiar esta situación mundial. El mundo tenía que lograr el renacimiento de su moral, de sus principios. La sociedad tenía que cambiar. Buchman empezó a preguntarse con sus compañeros de la universidad de Oxford, sobre el propósito fundamental de nuestra vida. 

Después de formar parte de muchos movimientos, le siguió en sus ideas Peter Howard, también de Pensilvania, a quien igualmente le inquietaba el rumbo que estaban tomando las naciones, “una catástrofe total”. Así, se creó una asamblea de jóvenes inquietos en junio de 1948 y se selló la ideología del movimiento “Rearme moral”. 

Se unieron otros grandes líderes que le dieron mucha fuerza al movimiento en todo el mundo. Al pasar el tiempo y después de muchos viajes y encuentros, se vio la necesidad de expresar con música lo que sentían sus corazones. Por eso los directivos llamaron a los mejores coreógrafos de la época, entre ellos a los de West Side Story, quienes se identificaron con esas buenas ideas. 

Frank Buchman describe que el “Rearme moral” debe tener como eje y corazón el cambio personal. “Si quieres cambiar el mundo, primero tienes que cambiar tú mismo”. Esta realidad fundamental da origen al Elenco Latinoamericano Viva la Gente. Para cambiar necesito darme cuenta de lo que está pasando en el mundo y de lo que pasa en mí mismo. Se escribieron muchos libros sobre el tema del cambio personal. 

Entre los lectores destacados estuvieron famosos como Francis Robert Schuman, el teólogo alemán Karl Adam, el filósofo francés Gabriel Marcel, el canciller alemán Konrad Adenauer y el abad primado de la orden benedictina Bernardus Kaelin. Se destacó también una gran mujer, Madame Irene Laure, de Francia, muy afín con las ideas del rearme moral y una de las líderes que más influyeron después de la segunda guerra mundial en la unidad franco-alemana.

Hay un sinfín de historias y experiencias humanas de la obra lograda por el “Rearme moral” que ocuparían un libro completo. La canción ¿De qué color es la piel de Dios? nació en una iglesia bautista en Atlanta, Georgia, y fue compuesta por los cantantes norteamericanos Thomas Wells y el canadiense David Stevenson, como respuesta a la pregunta que formuló en esa ciudad una comunidad de raza negra, en 1964. 

La canción Viva la Gente también nació en un grupo de jóvenes inquietos y cansados de oír “abajo la guerra, abajo el hambre, abajo las diferencias de razas”. En una noche de talentos, surgió la idea de hacer una canción. La canción se estrenó en agosto de 1965, en un show musical en Connecticut. Nadie pensaba que llegaría a ser un éxito mundial. De esta manera, con estas dos canciones, se formó inicialmente el grupo musical norteamericano Up with people.

Recuerdo de la visita del grupo internacional “UP WITH PEOPLE”, 1981.

Con el sentimiento y la acción de los principios del “Rearme moral” en 1967, Omar Ibargoyen, un distinguido abogado de una prominente y muy pudiente familia en el Uruguay, relacionada con los políticos de la época y muy interesado en el “Rearme moral” del que fue miembro activo en Uruguay, tradujo Up with people como Viva la gente para el Uruguay.

Presentación en Quito, 1974. Teatro Sucre.

Los fundadores del Elenco Latinoamericano Viva la Gente.

Fue fundado por cuatro grandes seres humanos: Omar ibargoyen, uruguayo; Jeannette Alonso Wendicker, conocida por todos como “mamá Jeannette”, norteamericana y quien se casó con Omar; Bernard Paris y Jean Asam, franceses. 

Cada uno de los fundadores tiene su historia y su testimonio de vida, pero la que más me impactó y con quien llegué a tener un contacto más cercano, fue con “mamá Jeannette”. Su nombre era Jeannette Alonso Wendicker. También pertenecía al movimiento “Rearme moral”.

Su padre fue José María Alonso Areizaga, de origen vasco, un campeón nacional de tenis, integrante del equipo español de la copa Davis en 1923, considerado como uno de los mejores tenistas españoles. Fue el primer español que ingresó al salón internacional de la fama y el primero en llevar el tenis al nivel profesional en España. Su abuelo paterno construyó el primer tren que une San Sebastián con Pamplona en España. Por la línea materna, la madre de Jeannette era norteamericana, Irene Windecker Gross Areizaga. La bisabuela de mamá Jeannette fue prima de Simón Bolívar. Igualmente, entre sus antepasados, por parte de su mamá, estuvieron algunos de los pioneros que llegaron en 1620 a Plymouth en el barco Mayflower.

Reportaje en El Universal de Caracas. 1974

Mamá Jeannette se graduó como periodista. Escribía con gran facilidad crónicas y trabajó en famosos periódicos americanos y uruguayos. Era una mujer muy espiritual, sobre todo en su forma de vida, sin ser rezandera. Se destacaba por su ternura y por estar muy pendiente de cada uno de los jóvenes integrantes del elenco. Tuve la oportunidad de hablar mucho con ella pues me nombraron secretaria y, por lo tanto, con ella se escribían artículos para los periódicos y notas de televisión para hacer promoción del grupo en las ciudades en donde estuvimos. También redactaba y transcribía los escritos de Omar sobre los propósitos, la naturaleza y el estilo de vida de Viva la Gente. Me quiso mucho, me escuchaba y fue mi gran apoyo moral y consejera mientras estuve en el grupo. Ya casados, conoció también a Bernardo. 

¿Por qué lo llamo un estilo de vida?

Porque a través de esta experiencia pude encontrarme sola, preguntarme para qué estoy en esta vida, qué rumbo y qué camino debía tomar. Con la experiencia de estar con “mamá Jeannette”, convivir con gente de muchos países, viajar y conocer otras culturas, llegué a la conclusión de que hay gente buena en todas partes, que lo más importante es el corazón de las personas, conocerse, cambiar y corregir los errores para aprender, para colaborar en la construcción de un mundo mejor.

Con “Mamá Jeannette”, Guatemala, 2016.

Han pasado más de 50 años y sigo en mi interior con el deseo de ser mejor cada día, de ayudar a los demás, amarlos, aceptarlos como son. Ser mejores siempre. Por eso hoy y siempre, seré “Viva la Gente”. 

Myriam Uribe Ramón

Bogotá, agosto 2, 2023

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Nuestro blog se enriquece cuando una de nuestras “compañeras de vida” se anima a escribir unas líneas y acompartirlas con nosotros. Hoy y la próxima semana, Myriam, esposa de Bernardo Nieto, nos ofrece vívidos recuerdos de su rica experiencia vital.

Mi experiencia como integrante del Elenco Latinoamericano Viva la Gente duró poco más de un año; ese tiempo fue más que suficiente para dejar en mí una huella imborrable de personas, países, amigos y recuerdos vivos y perdurables. Hoy quiero compartir con los Amigos de toda la vida de este grupo de “Exjesuitas en tertulia” esta vivencia que, de paso, también me permitió conocer a Bernardo, mi esposo.

Motivación

Era el año 1965. Estaba terminando mis estudios de bachillerato y yo era scout del colegio San Bartolomé la Merced. Era la “Akela” que cuidaba a los lobatos, los niños scouts más pequeños, de primaria. En un jamboree scout, una gran concentración de jóvenes scouts en el parque de la Florida, una noche se presentó un grupo musical de jóvenes dirigido por los padres salesianos. Su alegría al cantar, la forma como bailaban y se expresaban llevando mensajes muy lindos a los espectadores, me impactó muchísimo y me dije: algún día perteneceré a ese grupo. Era el grupo colombiano Viva la gente.

Recuerdo de la producción musical Viva la Gente de Colombia.

Pasó el tiempo. Yo trabajaba en el almacén Sears, para pagarme los estudios en la universidad. Un día, una niña que también trabajaba allí, tenía el uniforme y la escarapela de Viva la gente, Colombia. La saludé y le dije que yo quería entrar a ese grupo y le pregunté cómo hacerlo. Me dijo que tenía que entrevistarme con el director, el padre Isaías Guerrero. A los ocho días, un sábado, salimos después del trabajo y nos fuimos juntas para la reunión y la entrevista con el padre Guerrero. Me fue muy bien, pues el padre conocía a mi hermano Jorge Uribe, jesuita. “Yo no soy buena para cantar, pero sí para bailar y serviría para las relaciones públicas”. Así comencé la aventura más importante de mi vida.

Presentación del grupo Viva la Gente de Colombia en Almacenes Sears, 1972.

Entre semana, estudiaba en la Javeriana y trabajaba en Sears y los sábados eran los ensayos del grupo Viva la gente, en el centro don Bosco, entre las avenidas El Dorado y la Rojas Pinilla. En la Javeriana tomaba cursos libres, siguiendo el consejo del padre Giraldo con quien hablé, pues yo quería estudiar sociología.

Desde el colegio, yo iba al barrio Meissen, al sur de Bogotá, a colaborar con las misioneras Bethlemitas que trabajaban allí y que también dirigían mi colegio. Allí tuve la oportunidad de conocer a estudiantes de sociología de la universidad nacional y también conocí al padre jesuita Camilo Moncada, compañero de mi hermano Manolo, y al padre Domingo Laín. Se me despertó el deseo de servir a los demás y trabajar por una sociedad más justa y humana. Cuando ya tenía lo suficiente para pagar mi matrícula en la carrera de sociología, la cerraron en ese año 1971. Por eso inicié cursos libres.

Mientras estudiaba y trabajaba en Sears, mi hermano Jorge ya estaba colaborando en Cenpro, el centro de formación y medios de comunicación que había fundado el padre Rafael Vall-Serra, para la difusión de los valores del evangelio a través de los medios de comunicación social. Un día me dijo que necesitaban a una joven para ayudar en la recepción y que le colaborara al padre León Isaza. Así terminé trabajando en Sears durante la semana, estudiando en la Javeriana, ensayando con el grupo Viva la Gente y colaborando en Cenpro, al mismo tiempo.

En la oficina de Cenpro, que funcionaba en la casa provincial de los jesuitas, en el barrio de La Soledad, un día recibí la visita de Gilma Girón, secretaria del decano Gil Tovar, de la Facultad de Comunicación Social de la universidad Javeriana. Ella me dijo que me presentara a estudiar comunicación social. Me pareció buena la idea, pues veía que, a través de los medios de comunicación social, se podía ayudar también a construir una sociedad más justa y equitativa, lo que había sido mi sueño desde adolescente. 

Un día de 1972, el padre Darío Muñoz, quien se desempeñaba como gerente de Cenpro, me dijo que, puesto que yo pertenecía al grupo local de Viva la Gente, ayudara en la realización de un programa de televisión para Semana Santa con ese grupo y que hablara con el “padre” Bernardo Nieto para hacer lo pertinente: el libreto, la locución, los ensayos y demás. 

Así lo hicimos. Se preparó el libreto, revisamos los cantos, asistimos a los ensayos y el programa se transmitió el sábado santo en el estudio 5 de Inravisión. La presentadora fue la ya muy famosa y linda animadora Virginia Vallejo. El programa logró una gran sintonía. Luego, el padre Rafael Vall-Serra, director general de Cenpro, organizó un paseo para celebrar el éxito por lo realizado en esa Semana Santa con los empleados y jesuitas de la oficina. Así conocí a Bernardo.

Sábado santo de 1972. Virginia Vallejo y Viva la Gente de Colombia. Estudio 5 de Inravisión.

El elenco latinoamericano Viva la gente en Colombia.

En Cenpro, a comienzos de 1973, me enteré que venía a Colombia el elenco latinoamericano Viva la Gente. Había tenido un primer contacto con el embajador colombiano en Brasil, quien conoció al grupo allí y lo invitó a Colombia. Primero llegarían los preparadores, que son los organizadores y quienes adelantan la agenda, los espectáculos, los hospedajes de todos los muchachos y la financiación del grupo durante la estadía en un país. Ese pequeño grupo de avanzada se iba a hospedar muy cerca de Cenpro, en el seminario de los Padres Redentoristas, ubicado junto a la iglesia de San Alfonso María de Ligorio, en la avenida 28, también en el barrio de La Soledad. Allí conocí a Bernard Paris, un francés muy activo y simpático, a Óscar Figueredo, uruguayo, a Hermes Ayala, de Paraguay y a Pierre de Brasil. Estaban también Miguel Ahumada de Argentina y Lita de Paraguay. Empezamos a hablar y lógicamente fueron a Cenpro.

El padre Isaías Guerrero, director del grupo colombiano, quedó encantado con la idea y con el grupo y colaboró en sus grabaciones y con sus contactos en Colombia. Yo empecé a facilitarles las coordinaciones del caso. Como Jorge, mi hermano jesuita, había ayudado a muchas personas durante en la evacuación de los afectados por el incendio del edificio de Avianca y tenía contactos importantes con la empresa, los acompañé y así se iniciaron los preparativos para que Avianca trajera a Colombia a todo el grupo. 

Eran unos cuarenta los integrantes del elenco, junto con el equipo técnico, las luces, las tarimas y los instrumentos musicales. También entre conocidos y las familias del movimiento familiar cristiano, solicitamos alojamiento gratuito para las jóvenes y los muchachos del grupo. Fue un trabajo tremendo. 

Por fin, el 24 de mayo de 1973, llegó a Bogotá el elenco latinoamericano, trasportado íntegramente por Avianca. Se hospedó inicialmente en el seminario de los padres redentoristas, ubicado junto a la parroquia de San Alfonso María de Ligorio.

24 de mayo de 1973. El elenco latinoamericano Viva la Gente llega a Colombia, vía Avianca.

Se hizo allí una inducción al país: quiénes iban a ser sus familias, las presentaciones, los lugares de ensayo, etc. Con mis contactos, y por estar estudiando comunicación social en la Javeriana, conseguimos una oficina en el medio universitario, gracias al apoyo de mi gran amigo Luis Eduardo Nates, quien dirigía el Sector Cultural y Deportivo de la Universidad. De esta manera se abrieron las puertas de la Universidad Javeriana para el elenco latinoamericano Viva la Gente

Además, la directora del grupo de danzas de la universidad era Sarita Cantillo, integrante del Ballet de Colombia dirigido por Sonia Osorio. Sarita le dio clases al elenco para el baile y la coreografía de la cumbia y, además, donó el vestido típico de Colombia para el elenco. Tuve la oportunidad de bailar la cumbia y de ser representante del país. Oír los aplausos del público y el apoyo a todo el elenco fue verdaderamente una experiencia grandiosa.

Con el apoyo de algunos miembros del movimiento familiar cristiano y del episcopado colombiano los integrantes del elenco pudieron hospedarse en casas de familia, en el seminario de los Redentoristas y algunos también, en el entonces seminario menor de Bogotá, ubicado en la calle 100 con carrera séptima.

Pertenecí al grupo Viva la gente de Colombia casi 2 años. En diciembre de 1973 me presenté a la entrevista de rigor exigida para ingresar al elenco latinoamericano y fui aceptada. Salí de ella con el corazón lleno de expectativas y de retos y tuve la fortuna de entrevistarme con “Mamá Jeannette”, una de las fundadoras del movimiento, con quien me uniría una profunda amistad. La entrevista fue más que todo una charla donde ella me hacía caer en la cuenta de lo que iba a dejar al integrarme al movimiento: mis estudios en la Universidad Javeriana, un trabajo estable y, sobre todo, dejaría a mi familia y, especialmente, a mi mamá. Fue una decisión difícil pues todos me decían: “¿Cómo te vas a ir?” “¿Vas a dejarlo todo?” El único que me apoyó, de nuevo, fue mi hermano Jorge, ya ordenado como sacerdote jesuita. Pedí permiso en la universidad para hacer esta pausa en mis estudios y me lo concedieron. Con todo en regla, estaba lista para viajar. 

Con dolor por dejar a mi mamá, salí de mi casa el diez de diciembre de 1973, un día después de su cumpleaños y me fui con Vilma Zafra en avión hasta Pasto. De allí, viajaríamos en bus para Quito. La mamá de Vilma también se oponía a que ella se fuera con el grupo y en varias ocasiones habló con mis padres para convencernos de no ir, pero no lo lograron. Las dos llegamos a Guayaquil en bus y no a Quito como esperábamos. Recuerdo que en el bus sentimos un frío terrible y tuvimos que abrigarnos con periódicos; pero el viaje y toda la experiencia valió la pena. Por fin llegamos, nos unimos al elenco e iniciamos nuestra propia aventura. Estuve en ella entre diciembre de 1973 y enero de 1975. Ese breve tiempo bastó para dejar en mí una huella imborrable.

Presentación Elenco Latinoamericano Viva la Gente en Quito, Ecuador. 1974

Preparación de presentaciones. Caracas 1974

Continuará

Myriam Uribe Ramon

Septiembre ,2023

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