Academia y política

Por: Jesus Ferro Bayona
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El Príncipe de Maquiavelo goza de franca aceptación. Más que leído. es un texto cuyas máximas se repiten y practican a diario, pese a que Maquiavelo no desarrolla una tesis, sino que describe cómo se practicaba –y sigue practicándose hasta ahora– el arte de la política.

Que los académicos no son buenos para gobernar es un prejuicio que todavía subsiste en la opinión pública. El gobierno de los filósofos es una tesis que Platón desarrolló en su tratado De la República, libro que muchos consideran muy platónico, valga la redundancia, sin piso en las realidades más pragmáticas y casi siempre retorcidas de la praxis política. 

En contraste, El Príncipe de Maquiavelo goza de franca aceptación y, más que leído, es un texto cuyas máximas se repiten y se practican a diario, pese a que Maquiavelo, al contrario de Platón, no desarrolla una tesis, sino que describe la manera como se practicaba –y se sigue practicando hasta ahora– el arte de la política, partiendo de la observación de los comportamientos de príncipes como César Borgia o Fernando de Aragón. Maquiavélicos han sido la mayoría de seguidores del humanista italiano que fue perseguido y encarcelado por haber estudiado demasiado a los políticos de su tiempo, poniéndolos en evidencia en su obra.

A la canciller alemana, Ángela Merkel, elegida por cuatro períodos consecutivos desde 2005, la despidieron sus copartidarios hace poco con una ovación que le rindieron de pie durante seis minutos. Nadie imaginaba en 1986, cuando se graduó de Doctora en Química y Física, que esta mujer iba ser la líder política más destacada de nuestro tiempo. Pues sí, una mujer sencilla y llena de energía gobernó por 18 años a su país con tal destreza y sentido de la realidad política que envidian hasta los más avezados políticos alemanes y mundiales. ¡Y pensar que ella es un fruto de la Academia en un campo del conocimiento que no tiene conexión con la llamada política real, como pasa con la politología! Más aún, y eso sí que se parece a la caída de un meteorito sobre la Tierra, gobernó con rectitud moral a toda prueba. Platón tenía razón: la república debe ser gobernada por los mejores, por individuos que tengan una visión filosófica del Estado y con principios insobornables. Una mujer, una académica, lo hizo posible. 

En el panorama político colombiano de las elecciones presidenciales se están presentando varios líderes que han sido profesores e investigadores en la Academia. Entre ellos diviso a Sergio Fajardo –que ya es una figura pública con visibles resultados en las encuestas–, a Juan Carlos Echeverry y, más recientemente, a Alejandro Gaviria, que tienen una trayectoria universitaria reconocida. 

Provenir de la Academia no garantiza de antemano que sean los únicos mejores candidatos. Incluso, con respecto a los tres, sería prematuro pronunciarse sobre su futuro, pero sí son demostración de que la Academia no es una Torre de Marfil como suele decirse con cierta ligereza. Tampoco su carácter de académicos autoriza a descalificar a otros candidatos más conocidos. 

Lo que me interesa señalar es que los académicos tienen mucho que decir y proponer sobre el gobierno del país. Por eso, hay que escucharlos. La participación de académicos de trayectoria en la carrera presidencial hace pensar que el debate político puede llegar a niveles más altos.

Jesús Ferro Bayona

Octubre, 2021

3 Comentarios

EDUARDO JIMENEZ 12 octubre, 2021 - 6:52 am

Dicen que lo dijo Platón. No estoy seguro que lo haya dicho ni de que sea cierto: «Uno de los castigos por negarse a participar en política es que, al final, puedes terminar siendo gobernado por tus inferiores».
En cuanto a los estudios de Angela Merkel, algo debe tener la química que ver con esto, jaja. Margaret Tatcher también estudió química y se especializó en cristalografía con Rayos X, que a lo mejor tiene mucho que ver con la política. A propósito el papa Francisco de profesión es Técnico Químico.
Conocí hace años a un gerente de una empresa naviera que se había graduado de arquitecto. Al preguntarle sobre ese cambio de rumbo, me contestó que no veía la incompatibilidad pues lo que había aprendido en la facultad de arquitectura había sido a “resolver problemas”. Talvez la Mergel, la Tatcher y Bergoglio fue eso lo que aprendieron en sus estudios de química. Saludos.

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Humberto Sánchez Asseff 12 octubre, 2021 - 4:33 pm

Sencillo pero contundente. Gracias Chucho, Tu artículo me sirve para afianzar mi voto en uno de los salidos de la academia.

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jesús+ferro+bayona 13 octubre, 2021 - 11:13 am

¡Gracias a Humberto y Eduardo por sus comentarios!

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