Aborto: la sentencia C-055. Otro enfoque (2 de 2)

Por: Cesar Vallejo Mejia
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Como anuncié en la publicación anterior, dedico este texto a mis comentarios acerca de la sentencia de la Corte Constitucional sobre la despenalización del aborto hasta las 24 semanas de gestación, divulgada en febrero 21 de 2022.

1. Se trata de la vida humana

Es razonable suponer que, ateniéndose a un concepto profundo y complejo de justicia, la Corte está obligada a proteger derechos fundamentales, asociados estrechamente con el espíritu de la Constitución, en el caso que nos ocupa: la dignidad y el derecho a la vida de las madres y de sus niños, la libertad de conciencia y el derecho de las mujeres a decidir sobre su propio cuerpo. 

Al autorizar, sin condiciones, el aborto o eliminación de la vida de los niños en gestación durante los primeros seis meses de embarazo (24 semanas), la Sentencia C-055 emanada de la Corte protege el derecho a la vida de las mujeres y su libertad para decidir sobre su cuerpo (sobre su embarazo) pero, al mismo tiempo, niega el derecho a la vida de sus hijos. En ese sentido es claro que la Corte incumple gravemente uno de sus deberes sagrados, la protección de la vida HUMANA de los niños en gestación. Apoyada en el criterio de gradualidad (incrementalidad), escoge o prefiere proteger la vida humana de la madre, su salud, su libertad y su dignidad, autorizándola a pagar un precio inconmensurable: la vida igualmente humana del niño en gestación. 

Existen razones serias para afirmar que la vida es humana, desde el primer instante de su concepción. Como lo afirma un principio filosófico elemental, el “ser” se manifiesta a través de su actividad (es la única manera). La vida del feto es humana porque, desde el primer momento se despliega (se manifiesta), desde su propio interior (con la alimentación y funciones subsidiarias recibidas de la madre), en dirección de un ser humano con todas sus características (respirar por sí mismo, llorar, comer, caminar, razonar, hablar, amar…). El despliegue completo de las características propias del ser humano puede durar muchos años (¡algunos dirán que nunca termina!) y está condicionado por múltiples variables del contexto y de la cultura, en los que transcurre su vida. El nacimiento mismo es solo una etapa intermedia en ese proceso. Sin embargo, las características propias de un ser humano están desde el primer momento, en ciernes (o en potencia, como dirían los filósofos escolásticos): de lo contrario no sería posible ese desarrollo o “movimiento”, en esa dirección.

Por supuesto que para muchos de quienes discuten ese problema (Hans Küng y otros), no existe una última palabra. Es objeto de debate. Nadie, ni siquiera la Corte Constitucional, puede imponer una determinada convicción o percepción sobre un tema de tanta trascendencia (de igual manera como no se pueden imponer creencias religiosas).

2. Eliminación de la vida humana 

Es claro que el aborto es eliminación de vida humana y que no hay mucha diferencia si se hace inmediatamente después de la concepción, 24 semanas después, nueve meses después o incluso varios meses después del nacimiento. En ninguno de esos momentos el niño tiene las características de un ser humano completo, ni da muestras de ser persona: no camina, no razona, no habla….

Para quienes la vida humana tiene un valor absoluto, eliminarla nunca tiene justificación, pero es necesario reconocer que hay estados, sociedades, culturas que encuentran razones para justificar la eliminación de la vida humana en ciertas circunstancias. En cualquier caso, la justificación o la penalización de las distintas formas de eliminar la vida depende de los valores que defiende la sociedad o el grupo humano en donde se practican: su cultura. Algunas de ellas son: la eutanasia, en la que es determinante la decisión del “paciente”, normalmente movido por quebrantos incurables de salud; la pena de muerte y las guerras, en las que las sociedades o sus dirigentes consideran que eliminar vidas humanas de reos o enemigos es, de alguna manera, un bien mayor para la sociedad; las masacres y asesinatos en los que, por lo general son el odio y la pasión los que mueven a sus autores. El aborto es una forma de eliminar la vida humana, legalizada en algunas sociedades como solución a embarazos no deseados.

La pregunta que es necesario responder y que debe centrar el debate sobre la Sentencia C-055, es si puede haber circunstancias, razones y valores que justifiquen eliminar la vida humana de un niño en gestación; si en el “óptimo constitucional” que pretende la Corte, la “finalidad constitucional imperiosa” se puede tratar con criterio de incrementalidad y si debe “pesar” lo mismo que otros derechos constitucionales (los que reclaman los demandantes). Un foco importante del debate deberá ser si existen otras soluciones al fenómeno de los embarazos no deseados, distintas a eliminar la vida del niño (como, por ejemplo, la promoción de prácticas de adopción), en línea con las políticas públicas que recomienda la Corte como segundo componente del óptimo constitucional.   

3. El problema no es religioso

Lo primero que hay que decir es que el tema no es religioso. El problema es ético y responde a la pregunta formulada antes, también relevante para ateos y agnósticos, de si, en algunas circunstancias, se puede justificar la eliminación de la vida HUMANA de niños en gestación.

El imperativo de proteger la vida humana no tiene como fundamento principal la moral derivada de las religiones (así muchas personas lo crean), aunque las religiones pueden tener posiciones y prescribir conductas a sus fieles que, en el mejor de los casos, son complementarias o motivacionales. Cada quien es libre de practicar su religión o de seguir las pautas dictadas por su iglesia ‒que no es lo mismo‒ y no debe pretender imponérselas a los demás (es parte de los máximos que tenemos como personas o como sociedad). A nadie debe permitírsele que imponga sus creencias.

Tampoco corresponde a las religiones decir cuándo comienza la vida humana o cuándo se puede hablar de persona humana. Ese es un tema científico, de una parte (biológico, médico, psicológico, antropológico) y, de otra, filosófico (ético), con variantes en las distintas culturas (o ideologías), especialmente en lo que tiene que ver con el respeto por la vida humana, por la persona y su dignidad. Lo cierto es que sobre ese comienzo no hay acuerdos finales (para algunos se trata de un problema irrelevante o, simplemente, de un problema sin solución).

Y, en relación con la justificación o penalización del aborto, tampoco las religiones son las llamadas a determinar si el aborto es o no es delito. Estrictamente consideradas, no deben determinar lo que legalmente es delito (una facultad que es propia de los Estados –el Acuerdo Social–).

4. La contribución de la Corte es parcial y no resuelve el problema[1]

Con su Sentencia C-055 la Corte se matricula en el grupo de quienes admiten que hay circunstancias, razones y valores que justifican eliminar la vida humana del niño en gestación y da vía libre para hacerlo hasta la semana 24. La Corte expone sus razones, predominantemente de orden jurídico (en algunos casos no muy convincente, como en el tema de “cosa juzgada”, la preponderancia que le da al criterio de gradualidad en la gestación, etc.), y no fundamenta su legitimidad para imponer su posición a la sociedad colombiana en un asunto de tanta trascendencia, tanto más cuanto que posiblemente la mayoría de la población no la comparte (no lo sabemos nosotros ni lo sabe la Corte).  

Protege la vida de las mujeres al evitar la muerte de muchas de ellas que huyen de la cárcel escondiendo el aborto en lugares inadecuados, pero legaliza la eliminación de la vida humana de niños en gestación. La sentencia salva la vida de muchas mujeres por la disminución de abortos clandestinos y para hacerlo permite la eliminación de un número por lo menos igual de vidas de niños en gestación. La libre decisión de la mujer sobre su vida y sobre su propio cuerpo no significa que pueda decidir sobre el cuerpo y la vida ajena, la de su niño en el vientre. En realidad, la sentencia está escogiendo entre dos vidas HUMANAS, y el criterio de protección incremental no parece suficiente ni apropiado para hacerlo. 

“El aborto no es delito. Es una tragedia” reza el título de uno de los artículos de Mauricio Cabrera. La Sentencia lo que hace es legalizar esa tragedia, consagrarla como solución a un problema mal formulado. Saca de la clandestinidad una práctica que por convertirse en legal no deja de ser abominable; trata de resolver el problema autorizando la eliminación de la vida HUMANA del niño, que es mucho más que un simple “bien jurídico”. Para quienes abortan, la peor tragedia es la conciencia de haber eliminado una vida humana, ¡la vida de su hijo!

5. La solución no es declarar el aborto como delito 

Son múltiples las circunstancias (personales, familiares, económicas, sociales y culturales) y diversas las convicciones, los valores y las razones que pueden llevar a una mujer a tomar la decisión de abortar la vida de su hijo en gestación. Se trata de una decisión no deseable que debe ser evitada en cualquier sociedad, pero castigarla como delito no soluciona el verdadero problema y trae consecuencias sobre la mujer que aborta y sobre su familia, que también es necesario evitar. 

Como afirma Mauricio Cabrera, “la mejor manera de disminuir los abortos no es prohibirlos por decreto o castigarlos como delito, sino evitar que se produzcan embarazos no deseados”, pero también es cierto que la despenalización del aborto en nada contribuye a reducir el número de abortos, a humanizar la relación sexual y a evitar los embarazos no deseados, que son el verdadero origen del problema. Los hace menos problemáticos y no es descartable que tanto los embarazos no deseados como los abortos aumenten, justamente porque estos no están prohibidos y aquellos tienen una salida fácil. 

Inspiradas por el respeto a la vida humana y la necesidad imperiosa de protegerla, de velar por la dignidad y los derechos de las mujeres gestantes y de sus hijos, todas las sociedades y familias deben procurar los medios necesarios para evitar los embarazos no deseados y la eliminación de la vida humana de los niños en gestación. Con ese propósito, la sociedad y la Corte deben ayudar y exigir que los dos padres, no solo las madres, protejan la vida de sus hijos. En palabras de la Corte, con “programas de educación sexual y reproductiva y medidas de acompañamiento a las madres gestantes, que incluyan opciones de adopción o divulgación de instrumentos de prevención del embarazo y planificación… que sean respetuosas de los derechos de mujeres, niñas y personas gestantes”. 

Esto tiene que ver con programas de educación, salud y planificación familiar y con una estrategia integral de desarrollo centrada en facilitar las condiciones para que todos seamos cada vez mejores seres humanos. 

César Vallejo Mejía

Marzo, 2022


[1] Resulta particularmente interesante leer en el Comunicado de la Corte el salvamento de voto de los magistrados (tres mujeres y un hombre) que estuvieron en desacuerdo con la decisión final (cinco votos contra cuatro).

11 Comentarios
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11 Comentarios

Dario Gamboa 31 marzo, 2022 - 7:23 am

Cesar: Sencillamente comprehensivos tus dos articulos sobre este tema tan dificil. Me queda clarisimo y me ayuda a comprender los dos lados de toda controversia. La decision de la corte fue un avance en muchos aspectos para quitarle la asociacion al delito a una decision absolutamente personal con respecto a las vidas humanas tanto de la madre (y padre) como la del ser que iria a nacer. Felicitaciones por tanta claridad! Gracias por este gran aporte a nuestros lectores!

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César Vallejo 31 marzo, 2022 - 5:27 pm

Mi querido Darío. De decisiones “libres” está “pavimentado” el camino de la vida. El gran desafío de la sociedad (de los Estados) es crear permanentemente las condiciones para que esas decisiones libres, por parte de todos, sean de mejor calidad. Y, en el caso del aborto, eso ciertamente no se logra penalizándolo con cárcel.. Un abrazo y mil gracias por tu comentario.

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Humberto Sánchez Asseff 31 marzo, 2022 - 9:13 am

César, concuerdo con Darío. Tu análisis de los argumentos sobre la sentencia C – 055 son claros y muestran lo difícil que es votar por una decisión que permite a las madres disponer del feto gestante. Hago énfasis en “permite” por cuanto la sentencia lo que determina es no culpabilizar a la madre. Como género masculino nos cuesta trabajo comprender el trauma al que se somete la madre para tomar una decisión tan cruel, como terminar con la vida de un ser indefenso. Tal vez la corte tuvo en cuenta esta situación para no cargar a la frustrada madre con una condena penal por su acto.
Me parece, sin tener ninguna autoridad o argumento para tomar partido, que esta decisión de la madre y también de la corte es por la “libre” escogencia de un mal menor. Escribo “libre” entre comillas, porque es muy difícil juzgar que tan libre se es para tener que tomar una decisión de abortar. Concuerdo contigo plenamente en la responsabilidad mutua del padre. Los hombres dejamos ese “problema” a la mujer.

Gracias por tus colaboraciones tan bien sopesadas.

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César Vallejo 31 marzo, 2022 - 5:51 pm

Humberto, mil gracias por tu comentario. Como tú lo subrayas, creo que, con la sentencia, la Corte también quizo hacer menos gravosa la penosa decisión de abortar. La clave es cómo mejorar la calidad de las decisiones libres. Ese es el gran desafío de las políticas públicas, en este caso, en educación y salud. Un abrazo,

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Silvio Zuluaga 31 marzo, 2022 - 11:02 am

Me parece que `desreligiolizar` el tema del aborto, como lo plantea Cèsar, serìa un paso gigante en el camino a seguir para plantear soluciones a la pràctica del aborto, ya que no serìa incumbencia ni de la religiòn ni de las iglesias determinar què es o no delito. La desvinculaciòn del aborto como asunto religioso le quitarìa absolutez al tema y mucha emocionalidad innecesarias. Vaya avance! Asimismo, el delito pertenece al àmbito del Contrato Social en el que viven los padres del ser engendrado, como muy claro lo planteas. Ahora bien, desarrollar una estrategia integral con planificaciòn familiar y educaciòn sexual se convierte en una herramienta positiva que evitaria muchos abortos que actualmente se practican.
Nos quedarìa por resolver entonces el còmo manejar los embarazos no deseados, asumiendo que ya no tengamos un enfoque de tipò religioso en su conceptualizaciòn y que se haya implementado una estrategia integral como dice Cèsar, que nos permita` facilitar las condiciones para que todos seamos cada vez mejores seres humanos`, a travès de la educaciòn sexual y la planificaciòn familiar. Como consecuencia, tenemos por delante, el reto de encontrar la soluciòn para aquellas situaciones en que a pesar de los cambios sugeridos vienen embarazos no deseados. Me parece que los planteamientos de Cèsar son altamente positivos y constructivos, en este asunto tan espinoso para algunos.

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César Vallejo 31 marzo, 2022 - 6:12 pm

Apreciado Silvio, muchas gracias por tu comentario. Comparto contigo la idea de que el foco de la política debe ser el de evitar embarazos no deseados. Un abrazo,

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Pedro Jose Benitez Ponton 31 marzo, 2022 - 11:36 am

Cèsar maravillosa reflexiòn e ilustraciòn sobre el tema dificil. Me ayudo a aclararlo. De acuerdo con tus conclusiones finales sobre el tema de educaciòn y acompañamiento a buscar soluciones a embarazos no deseados. Muchas gracias

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César Vallejo 31 marzo, 2022 - 6:21 pm

Pedro José, mil gracias por tu comentario. Veo que coincidimos en que la clave es tratar de evitar los embarazos no deseados y para ello el Estado tiene una tarea enorme, principalmente en el sector educativo y de salud. Un abrazo,

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LUIS GUILLERMO ARANGO LONDOÑO 1 abril, 2022 - 9:55 am

César, como todos tus escritos, este tiene un profundo calado y una claridad meridiana. Creo que das muchas luces. Una de las soluciones que propones y que deberín promoverse es la de la adopción. Mi señora y yo adoptamos una niña de dos meses de nacida. Desconocemos por completo las razones que tuvo su madre biológica para entregarla en adopción, pero con elló permitió que ese ser humano pudiera seguir viviendo y desarrollarse como persona y, a la vez, hacernos felices a nosotros. Hoy en día es una brillante psicóloga.

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JUAN GREGORIO VELEZ VÉLEZ VÉLEZ 1 abril, 2022 - 11:52 am

Muchas gracias César. La reflexión iniciada por Mauricio Cabrera, avanza significativamente con la tuya y las de aquellos que han ido comentando los artículos. .
Ahora que soy abuelo de nietas, me planeo el tema de cómo contribuir para que aprendan a apreciar la dignidad humana en ellas y en sus posibles hijos. Cómo superar la tentación de convertirse en simples “juguetes sexuales” de sus compañeros, tentación promovida profusamente por los medios de comunicación y las propagandas comerciales.
A su vez, cómo ayudar al nieto para que se comporte como un caballero ante las damas y con una gran ternura se acompañen en el proceso de maduración hasta que la vida erótica pueda ser ejercida responsablemente.
Estoy convencido que el tema es fundamentalmente pedagógico: Aprender a vivir responsable y libremente.
Finalmente invitar a las mujeres a considerar que así como es imposible una IVM (interrupción voluntaria de la menstruación) tampoco debe ser normal la IVE.
De nuevo gracias César y todos los que han ido opinando sobre el tema.

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César Vallejo 1 abril, 2022 - 12:56 pm

Apreciado Luis Guillermo, tu “brillante psicóloga” es la muestra “reina” de lo que debe pretender la sociedad y su política pública, como solución al difícil y complejo problema de los embarazos no deseados. Me llena de alegría tu comentario. Dale un beso de mi parte a tu hija. Mil gracias Luis Guillermo y un abrazo.

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