A propósito de la equidad de género

Por: Juan Gregorio Velez
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Escuchando en una reciente tertulia de exjesuitas la charla de Claudia Palacios sobre equidad de género, pensé que podía traducir “lo que quieren las mujeres” en requerimientos para dicha equidad y ‒por qué no también‒ preguntarnos por los requerimientos de los hombres en el mismo asunto. Asimismo, me atreví a proponer unas respuestas hipotéticas a esos requerimientos.

Traduciendo lo escuchado en presentación que nos hizo Claudia Palacios sobre equidad de género, quiero proponer varios puntos de reflexión: 

Las mujeres requieren, para experimentar esa equidad, que

  1. Su trabajo sea remunerado con el mismo criterio que el trabajo de los hombres. 
  2. Las traten respetuosamente, evitando todo aquello que las haga sentir mal o usadas.
  3. Se les reconozca su autoridad, sin someterlas a relaciones de poder. 
  4. Puedan hacer su propia vida sin experimentar culpabilidades. 
  5. Los códigos culturales generen relaciones de equidad. 
  6. Puedan tener sus ingresos propios y se les remuneren los trabajos de cuidado. 
  7. Puedan buscar y encontrar con quién formar una familia estable.
  8. Puedan traer al mundo los hijos deseados y en condiciones de crecer sanamente.

Los hombres requerimos, para entrar en la ecuación de la equidad, que:

  1. Desde pequeños nos inculquen la conciencia de equidad entre géneros diversos.
  2. Aprendamos a tener límites y a diferenciar lo conveniente de lo deseable.
  3. En los juegos de roles familiares y escolares practiquemos la equidad.
  4. Podamos desfogar nuestros excesos de testosterona sin volver objeto a nadie. 
  5. Nuestra educación emocional fomente la ternura, el cuidado y el respeto.
  6. El erotismo se reserve para cuando comiencen las relaciones responsables.
  7. Podamos buscar y escoger con quién formar una familia estable. 
  8. Tengamos relaciones sexuales plenamente responsables.

Posibles respuestas hipotéticas a esos requerimientos:

  1. Los criterios de remuneración en las empresas serán el desempeño, las condiciones del mercado laboral, los logros y demás elementos, sin consideración de género.
  2. Toda persona debe tratar a las demás con respeto, sencillez y buenos modales, como se tratan los hermanos en una familia decente. 
  3. La autoridad de una persona radica en su saber, su ser y su capacidad de dirigir a otras, independientemente de las presiones que otras puedan tratar de imponer. 
  4. Cada persona debe poder formarse y prepararse para realizar sus cualidades y competencias, para decidir su propio destino y para formar las sociedades que desee o necesite. 
  5. Los códigos culturales deben ser construidos y revisados permanentemente por consenso de los géneros, respetando sus diferencias biológicas y psicológicas, creando esquemas de cooperación y convivencia, y evitando relaciones de sometimiento.
  6. Los trabajos de todas y cada una de las personas deben ser remunerados adecuadamente, incluyendo los cuidados a familiares que los requieran. 
  7. Además de la economía familiar, cada uno de los cónyuges debe poder contar con medios para su manutención independiente.
  8. Poder tener relaciones sexuales abiertas a la vida, si los dos así lo desean, o protegidas para que sean solamente expresión de amor sin consecuencias nefastas para nadie. 

El diálogo queda abierto para revisar y completar los requerimientos y, sobre todo, para que como sociedad busquemos relaciones mucho mejores que las propuestas por una civilización sustentada en la premisa de “todo es negociable y desechable”, incluidos los seres humanos, cuya dignidad queda relegada a consideraciones menores. 

Juan Gregorio Vélez

Noviembre, 2021

2 Comentarios

Luis Alberto Restrepo 19 noviembre, 2021 - 9:32 am

Goyo: muchas gracias por tu valiosa reflexión, mucho más equilibrada y justa que la mía, sin caer en la normatividad moralista que yo rechazaba. Creo que todo lo que pides es justo y razonables. Buen día!

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Eduardo Jimenez 19 noviembre, 2021 - 1:34 pm

Con todo respeto, me parece que las opiniones de Juan Gregorio claramente son opiniones desde un punto de vista muy masculino. Me encantaría escuchar qué opinan algunas de las mujeres del grupo sobre ellas. Saludos

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